El Comercio, Perú
2 de septiembre de 2026
La Cámara de Diputados viene demostrando una falta de reflejos, tanto del oficialismo como de la oposición
La Cámara de Diputados viene demostrando una falta de reflejos, tanto del oficialismo como de la oposición. Por un lado, tienes a una bancada de Fuerza Popular (FP) inmóvil e incapaz de empezar a crear consensos; y por el otro lado, una oposición que ha caído fácilmente ?por acciones de Juntos por el Perú (JP), principalmente? en el camino del obstruccionismo. En medio de este panorama no se puede visibilizar una agenda clara, ni siquiera desde la presidencia de la Cámara Baja, que está en manos del Partido del Buen Gobierno.El problema parte de la inexperiencia, tanto parlamentaria como política, que prima en la Cámara de Diputados. La principal es la parlamentaria: el 73% de los 130 diputados no tiene conocimientos previos de la dinámica legislativa. Esto último se observa en el trabajo de las comisiones, que están arrancando su período de sesiones en medio de un desorden: sin equipos completos (en algunos casos, sin secretarios técnicos, un cargo clave para el funcionamiento del grupo), sin asesores especializados en la materia que dictaminarán, o sin claridad en la labor que les corresponde (sobre todo a los presidentes de dichos grupos).La falta de experiencia política se nota en la correlación de fuerzas. En el videopodcast de El Comercio, el diputado Frank Krklec (Renovación Popular) cuestionó que sus pares de Fuerza Popular no hayan tendido los puentes en el propio bloque de derecha. En la oposición, Juntos por el Perú ha iniciado con una serie de interpelaciones, sin pensar en otro tipo de herramientas de control político, como la citación de ministros a comisiones o incluso las invitaciones de los mismos al pleno. Fácilmente, la bancada de izquierda ha caído en la etiqueta de ?obstruccionistas?, repitiendo el mismo error de FP, en el 2016, cuando tuvo 73 congresistas e imponía la fuerza de sus votos. JP, además, logró ahuyentar a sus aliados de Ahora Nación y del Partido de Buen Gobierno, que marcaron distancia de sus primeras medidas de control político.En medio de este escenario, el presidente de la Cámara de Diputados, Óscar Reto, no ha mostrado liderazgo para impulsar un trabajo ágil y ordenado. Parece no haber notado que la lentitud de los diputados es la principal arma que el Ejecutivo está teniendo para justificar su falta de reacción en la toma de acciones frente a los principales problemas del país: la inseguridad y el fenómeno El Niño. A raíz del reciente secuestro en Trujillo, el primer ministro Luis Galarreta salió a increpar que están a la espera de la delegación de facultades para empezar a actuar desde el Ejecutivo.El pedido recién se entregó el viernes pasado al Congreso, mientras los diputados estaban de semana de representación. Y con las comisiones recién terminándose de acomodar y el nuevo flujo bicameral, resulta difícil pensar que la delegación de facultades se apruebe en el plazo de un mes. Si los diputados no empiezan a mostrar acción, lo más probable es que el Ejecutivo empiece a instaurar más la narrativa de que su falta de accionar responde a la lentitud u obstruccionismo del Congreso, cuando la falta de reacción del gobierno pasa por sus propias falencias en el accionar de ciertos sectores claves.