Origen e impacto del dólar barato
Para obtener una visión objetiva del valor actual del dólar estadounidense, la Reserva Federal, FED, publica periódicamente un Índice Nominal
Para obtener una visión objetiva del valor actual del dólar estadounidense, la Reserva Federal, FED, publica periódicamente un Índice Nominal. Este Índice es un promedio ponderado del valor del dólar en el mercado de divisas frente a los principales socios comerciales de Estados Unidos. Desde enero de 2025 hasta la fecha, la FED evidencia una clara depreciación del dólar contra una canasta de divisas de países industrializados y economías emergentes, Colombia incluida. Los principales determinantes de la tendencia del dólar son internacionales, dependientes de la geopolítica global, el liderazgo tecnológico estadounidense en IA, el precio del barril de petróleo y las políticas monetarias de la FED. Sin embargo, la valoración en lo corrido del año del peso colombiano, el peso mexicano, el real brasileño y el peso chileno frente al dólar muestra que, desde la primera vuelta presidencial y el consecuente retorno de la confianza empresarial, comenzó el desacoplamiento del peso colombiano/dólar respecto de las divisas regionales pares. Desde entonces, la revaluación del peso colombiano ha sido del -19%, contra el -9,1% del peso mexicano, -4.8% del real y -5,4% del peso chileno. El dólar genera numerosas inquietudes entre los empresarios colombianos. Los importadores de productos terminados y los productores nacionales, dependientes de materias primas y de maquinaria importada, se benefician del fortalecimiento del peso. Los empresarios requieren menos pesos para adquirir o endeudarse en dólares para pagar las importaciones. La revaluación del peso también contribuye significativamente a reducir el abultado servicio de la deuda externa y el costo de los alimentos, habida cuenta de que las materias primas agrícolas importadas requeridas para la producción pecuaria, así como la importación de maquinaria y agroquímicos para el agro y la protección de cultivos se abaratan con un peso fuerte. El caso de los exportadores colombianos es diferente. La revaluación del peso frente al dólar reduce su rentabilidad -menos pesos por dólar exportado-, que, en este ciclo, se compensa con la subida de los precios internacionales. Este es el caso de los aceites vegetales, café y su prima de calidad, banano y azúcar. La situación de los floricultores es distinta. Sus precios de venta son inflexibles, salvo en las fiestas de San Valentín y el día de la Madre, que se negocian anticipadamente, sujetos a tasa de cambio. El aumento del salario mínimo del 23%, el incremento del costo de las horas extras y dominicales, la reducción de la semana laboral a 42 horas y los aranceles ilegítimos de EE. UU. tienen en jaque a la floricultura colombiana. El Ministerio de Comercio tiene la tarea de exceptuar las exportaciones de aranceles -como se pactó en el TLC con EE. UU.- y la obligación de apoyar las flores con auxilios de coberturas cambiarias y recursos que compensen el aumento de sus costos laborales.
Andrés Espinosa Fenwarth
Miembro del Consejo Directivo del ICP. andresespinosa@inver10.co