Casi un quinto de los jóvenes posterga o deja de ir al médico tras consultar a la IA sobre salud
Siete de cada 10 adultos en Chile usan herramientas como ChatGPT o Claude para resolver dudas del área, y un tercio dice que lo hace frecuentemente. Expertos advierten riesgos.
En Chile, la inteligencia artificial comienza a influir en las decisiones de salud de la población, incluida la de acudir o no al médico.
Así lo muestra un sondeo realizado por la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes a 1.051 adultos sobre 18 años.
Según el trabajo, 7 de cada 10 personas (68,2%) han utilizado internet o herramientas de IA, como ChatGPT o Claude, para resolver dudas relacionadas con su salud. Un 32,8% declara hacerlo frecuentemente.
Por otro lado, el 16,8% de los encuestados afirma haber tomado alguna decisión relacionada con su salud a partir de información obtenida mediante IA.
Los resultados muestran, además, que nueve de cada cien encuestados (9,2%) reconocen haber postergado o dejado de asistir a una consulta médica debido a información obtenida a través de alguna de estas herramientas.
La proporción es mayor en los jóvenes. Entre quienes tienen entre 18 y 34 años, un 22%, -es decir cerca de un quinto- ha postergado o dejado de consultar a un médico, frente al 8,3% de los mayores de 55 años.
"En el ámbito de la salud existe preocupación por este tema", comenta Luis Emilio Muse, académico de la U. de los Andes y parte de la investigación.
"Sabemos que los pacientes consultan a la IA, pueden educarse sobre su salud y eso está bien. Pero consideramos algo peligroso que se asistan únicamente con esta tecnología y decidan no ir al médico", afirma Muse.
El riesgo está, plantea, "en que la IA puede entregar información y manejar grandes cantidades de datos, pero no tiene el mismo criterio que un especialista, el cual se construye a través de la experiencia y de la capacidad de evaluar distintos antecedentes del paciente".
Coincide Christian González, médico jefe del Servicio de Urgencia de Clínica Santa María, quien no fue parte del sondeo: "La IA es muy buena para que los pacientes se informen sobre sus patologías y se culturicen sobre salud, pero aún no está preparada para que las decisiones recaigan en ella".
Y explica que "no es lo mismo una fiebre en una persona joven y sana que en otra igual que acaba de recibir quimioterapia" y que "tampoco es lo mismo la acidez en alguien de 30 años que en un adulto mayor, en quien podría ser el único síntoma de un infarto. Entender estas diferencias aún es parte del criterio del humano".
En el caso de los jóvenes, "preocupa" que la IA pueda alejarlos aún más de la consulta médica, plantea Leonardo Santander, director de Medicina Interna de la U. de la Frontera. "Una herramienta que te entrega opiniones detalladas y técnicas puede ser algo espectacular y tentador para ellos", advierte.
En ese sentido, los expertos recuerdan que estudios científicos han mostrado que múltiples chatbots de IA "se equivocan" al entregar información sobre salud (ver recuadro).
El estudio también evaluó los motivos de consulta del total de encuestados: el 29,3% busca información general sobre salud; 21,1% resuelve dudas sobre medicamentos, dosis y efectos secundarios; y 20,1% datos sobre enfermedades. Estas herramientas también se utilizan para interpretar diagnósticos o exámenes (14,1%) y comprender síntomas (13,6%).
Aconsejar a otros
Los datos muestran, además, que el uso de la IA trasciende la salud personal: un tercio (35,2%) reconoce haber recurrido a la IA o internet para aconsejar a terceros ante un problema de salud.
Los entrevistados concuerdan en que la inteligencia artificial puede ser útil para conocer más sobre una enfermedad, comprender síntomas o generar preguntas para ir a una consulta.
El límite, plantean, aparece cuando sus respuestas se utilizan para tomar una decisión, como definir si ir o no al médico, o iniciar, modificar o suspender un tratamiento.
"Muchas mamás le preguntan a la IA sobre la salud de sus hijos. El problema es que se pueden perder en las decisiones y llegar tarde a la urgencia. Hay que tener cuidado", advierte Muse.
Vania Martínez, académica de la Facultad de Medicina de la U. de Chile, quien ha investigado el uso de chatbots en salud, recomienda no asumir automáticamente como correctas las respuestas de estas herramientas. "Hay que buscar información en fuentes confiables como universidades o estudios científicos", aconseja.
¿Respuestas inexactas?Un estudio publicado este año en BMJ Open, el cual analizó cinco chatbots populares -Gemini, DeepSeek, Meta AI, ChatGPT y Grok-, poniéndolos a prueba con preguntas sobre salud, concluyó que la información que proporcionan es "inexacta e incompleta" y que "la mitad de las respuestas son problemáticas", ya que pueden inducir "a los usuarios a tratamientos ineficaces o con consecuencias para la salud".