El equipo de Diego Aguirre hundió a Danubio y lo vapuleó con un contundente 4 a 0 en el Estadio María Mincheff de Lazaroff por la quinta fecha del Torneo Clausura.
El triunfo era un imperioso y obligatorio objetivo para Peñarol, que no solo lo logró sino que además lo hizo goleando y jugando muchísimo mejor que un Danubio que parece no tener revés en su lucha por el descenso.
Los dirigidos por Diego Aguirre fueron amplios dominadores de un partido que terminó 4-0 ayer por la tarde en el Estadio María Mincheff de Lazaroff pero que perfectamente pudo tener un resultado más abultado de no haber sido por algunas fallas en la definición de los atacantes aurinegros y de grandes intervenciones de Mauro Goicoechea.
Tan marcada fue la diferencia futbolística entre uno y otro que a los 21 segundos el Mirasol ya había generado una chance clara de gol en los pies de un Matías Arezo que en la primera parte se mostró errático, pero participativo, algo que lo llevó a desnivelar en el complemento para firmar un doblete.
Pero si hubo algo que mostró Peñarol ayer fueron variantes ofensivas y si la moneda no caía del lado de Arezo, iba a caer del lado de algún otro jugador porque las franquicias defensivas de Danubio eran enormes.
https://www.youtube.com/watch?v=FhLyUZx3I9c Fue así que a los 15', Lucas Ferreira se fue al ataque por derecha y le dejó la pelota a Eduardo Darias, quien mandó un preciso centro al área danubiana que Leandro Umpiérrez cabeceó para darle destino de red: 1-0.
Antes y también después de esa jugada, el aurinegro había generado mucho peligro sobre el arco de Goicoechea con Arezo y Thiago Espinosa como protagonistas.
Danubio solo buscó lastimar en la pelota quieta o el juego por elevación, un aspecto en el que Peñarol sigue teniendo errores defensivos.
Pero ayer, los errores defensivos más marcados tuvieron al local como protagonista y eso se sintió desde la tribuna, a pesar de que el partido era a puertas cerradas. "¿Van a marcar a alguien che?", se escuchó gritar a un allegado del club que estaba en plena tribuna de prensa y que en el complemento hizo una petición especial: "¡Entreguen una bien, viejo!".
Y el segundo tiempo la Franja lo padeció. Mucho. Desde el inicio el ataque de Peñarol hizo estragos ante una defensa que no tenía orden ni firmeza y que a los 53' protagonizó una jugada polémica en la que se pidió penal de Mauro Brasil sobre el Indio Fernández.
"¡Están de vivos!", se escuchó desde el sector de la tribuna principal de Jardines en el que estaban los consejeros y allegados de Peñarol que no dudaron en protestar esa jugada. Pero la calentura duró muy poco porque a un minuto después de esa acción, Leonel Jaime lo habilitó a Matías Arezo y el delantero se metió al área para definir notable y poner el 2-0.
Con ese tanto, el goleador cortó una sequía de 391 minutos sin poder anotar ya que su último grito había sido a los 23' del encuentro que el Carbonero le ganó a Wanderers en la final del Torneo Intermedio por 5 a 1.
Pero había más porque tan solo un minuto después, en otro largo envío Leandro Umpiérrez la corrió, se la llevó tras la salida de Goicoechea y se la dejó servida a Arezo, quien puso el 3-0.
La frutilla de la torta la puso Umpiérrez firmando su primer doblete en el primer equipo de Peñarol tras anotar a los 60' luego de un remate de Arezo en el que Goicoechea dio rebote.
Danubio nunca pudo hacer pie en el partido y el aurinegro aprovechó las fallas de un equipo que sigue condenado en el descenso.
A Peñarol le llegó la calma después de la tormenta, ganó, goleó y además, recuperó la punta de la Tabla Anual.