El oficio de ser DT: la cabeza que más rueda en la Liga...
PABLO ROMERO Y JOSÉ ORLANDO ASCENCIO - EL TIEMPO@PabloRomeroET @Josasc
En el fútbol colombiano no hay espera
PABLO ROMERO Y JOSÉ ORLANDO ASCENCIO - EL TIEMPO@PabloRomeroET @Josasc
En el fútbol colombiano no hay espera. Equipo que no arranca, que no despega o incluso que no gusta cobra de inmediato la cabeza que más le sirve: la del entrenador. Al fin y al cabo, es más sencillo prescindir de uno que de once. El fútbol colombiano se encuentra en una dinámica de quitar y poner, de echar y contratar: los técnicos no duran. En lo que va del presente campeonato ya han caído cinco entrenadores. Y lo que falta... Ya se han ido Richard Páez (Cúcuta), Jonathan Risueño (Pasto), Camilo Ayala (Alianza), Alfredo Arias (Junior) y Fabián Bustos (Millonarios). Se fueron por diferentes circunstancias: a los 3 primeros no les perdonaron el mal arranque de campeonato. A Arias tampoco, con la diferencia de que venía de ser bicampeón con el Tiburón. No importó. Para afuera. Y para que no quede duda de que en Colombia los DT son sujetos de quitar y poner, a Bustos lo sacaron cuando tenía a Millonarios entre lo ocho y con el 61 por ciento de rendimiento... ¿Por qué los equipos no aguantan un proceso? ¿Por qué no hay espera? ¿Son la impaciencia y la presión las que llevan a los dirigentes a tomar decisiones radicales? Alfredo Arias, al que sacaron por no ganar en 5 partidos, fue contundente: "Lo único que sirve es ganar", dijo con resignación. Y si lo dice él, que fue bicampeón, ¿qué pueden decir los demás? Bustos se mostró asombrado. "La junta me dijo que no le gustaba la forma en que juega el equipo", contó, y no lo podía creer. Van 5 afuera, aún lejos de los promedios en los últimos años (ver gráfico), pero apenas es la fecha 9 y con muchos juegos aplazados... Julio Comesaña es un histórico entrenador uruguayo con amplio recorrido en el fútbol colombiano. Opina: "Lo que normalmente ocurre es que no existen los proyectos, y si los hay, no deben existir los objetivos ni los plazos. Acá hay muchos clubes que se dedican a la práctica del fútbol, pero instituciones deportivas especializadas en este juego casi no las hay. Van al impulso del corazón y con eso no alcanza. Una organización que se jacte de ser institución deportiva debe tener especialistas en cada uno de los cargos institucionales. Varios tienen especialistas en temas económicos-financieros, que es lo que más conocen y les preocupa, pero son hinchas del equipo y no saben contratar ni jugadores ni técnicos. Se rodean de personas que les hablan al oído y les recomiendan nombres. Así no se elige un DT. Los entrenadores y futbolistas cuando van a arreglar los temas económicos se dan cuenta de que son solo hinchas y gustan del futbol. Después ocurre lo que estamos viendo cada vez con más continuidad. Los contratos se hacen y se rompen con facilidad". Los cambios de DT se han vuelto recurrentes a mitad de camino, ni siquiera al comienzo de cada temporada. Entonces llegan los DT con equipos que no armaron a intentar remar para salir de una crisis y salvar su cabeza. Alexis García tuvo la fortuna de hacer todo un proceso como DT en La Equidad (se convirtió en Internacional de Bogotá), donde estuvo entre 2006 y 2013, y luego entre 2020 y 2025. Opina: "El fútbol nuestro ha cambiado demasiado, lo urgente le está ganando a lo importante por goleada, ya los procesos no importan, no tienen valor, ni siquiera quedar campeón dos veces en una año garantiza continuidad; la inmediatez se volvió un dogma, una enfermedad difícil de conjurar. Solo vale el día a día, lo rápido, lo barato, y dar gusto a la afición en proyectos de resultados inmediatos; le apostamos a la magia y eso es contraproducente, pero es lo que están haciendo y es desafortunado porque los procesos siempre dan resultados en títulos, venta de jugadores". La radiografía puede ser aún más cruda. Juan José Peláez, entrenador y comentarista de fútbol, analiza: "Lastimosamente el fútbol colombiano tiene ese tipo de características, que no hablan bien de nuestro fútbol, muy interrumpido por árbitros y jugadores, con un torneo corto que no asegura procesos ni asegura el trabajo a largo plazo de los entrenadores, y cuando ellos salen, eso lo que dice es que el dirigente tiene deficiencias a la hora de ver el juego e interpretar la situaciones del juego, y por eso nuestro fútbol es pobre, limitado y dejó de ser competitivo". Las miradas apuntan a los dirigentes, los que toman las decisiones. Uno de ellos, quien prefiere no ser mencionado, explica el porqué de tanto cambio de DT. "Hay 3 factores: 1. Una presión muy grande de hinchas y prensa que no permiten procesos. 2. La estigmatización de los llamados fracasos. No ser primero ya es fracaso y motivo de salida. 3. Falta de planificación y objetivos claros, tanto del DT como de los clubes", dice. Los técnicos se van porque no ganan o porque no ganan lo suficiente o porque ya ganaron mucho o porque no gustan o porque las barras aprietan o porque son tercos o porque les falta terquedad. Se van, y otros llegan. Y así sigue el círculo vicioso del recambio en el banquillo. Ser técnicos en Colombia se volvió una profesión de riesgo: son las cabezas que más ruedan...