La Nación, Costa Rica
6 de septiembre de 2026
Hacienda proyecta superávits primarios y una reducción gradual del déficit hasta 2031, pero advierte sobre cinco riesgos para las finanzas públicas.
En un contexto de crecimiento global más lento y volatilidad geopolítica, el Ministerio de Hacienda dio a conocer el Marco Fiscal de Mediano Plazo 2026-2031.
El documento de 114 páginas se encuentra en el sitio web del Ministerio y analiza la situación fiscal hasta el mes de agosto pasado; a la vez que traza la trayectoria de las finanzas públicas para los próximos cinco años.
Según los datos del primer semestre de este año, la economía creció a buen ritmo, con la demanda interna como principal motor. Mientras tanto, la inflación permaneció en terreno negativo, el desempleo se mantuvo contenido y el tipo de cambio acumuló una apreciación significativa.
En materia fiscal, el cierre del semestre indica un superávit primario, el sexto consecutivo, y un déficit financiero levemente superior al del año anterior por el mayor pago de intereses.
La deuda del Gobierno Central se mantiene en niveles aún elevados y la recaudación tributaria registró una caída arrastrada por la evasión y el contrabando, lo que ha motivado la presentación una estrategia de combate al contrabando y la evasión, con controles aduaneros, trazabilidad y reformas tributarias.
Se indica que el gasto corriente creció por debajo del techo autorizado por ley y que la gestión activa de la deuda también rindió frutos, alargando plazos y reduciendo el riesgo de refinanciamiento.
Hacia delante, el escenario base proyecta superávits primarios sostenidos, un déficit en reducción gradual y una deuda que tocaría su punto máximo en 2030 para descender en 2031.
El Ministerio analiza cinco escenarios de riesgo: la desaceleración del crecimiento, que erosiona los ingresos; el alza de las tasas de interés internacionales, que encarece el financiamiento; la depreciación del tipo de cambio, que incrementa el valor en colones de las obligaciones en moneda extranjera; la aceleración inflacionaria, que renueva presiones sobre el gasto; y los costos de la transición climática.
Se concluye que la depreciación cambiaria y el alza de tasas son los choques de mayor incidencia sobre la deuda, por lo que el Ministerio continuará mitigando la exposición cambiaria y diversificando sus fuentes de financiamiento.
Ante posibles escenarios adversos, el Gobierno apuesta por una reserva de resiliencia fiscal para evitar la necesidad de ajustes drásticos en el futuro.