Alexander Zverev volvió a quedar a dos partidos del título del US Open, seis años después de su gran frustración
Hay derrotas que se terminan en la cancha y otras que acompañan a un jugador durante años
Hay derrotas que se terminan en la cancha y otras que acompañan a un jugador durante años. Alexander Zverev conoce perfectamente la diferencia. En septiembre de 2020 estuvo tan cerca de ganar el US Open que llegó a sacar para campeonato. Tenía 23 años, había ganado los primeros dos sets de la final frente a Dominic Thiem y en el quinto quedó 5-3 arriba. El trofeo estaba ahí, apenas a unos puntos, pero el final fue otro. Seis años después, Nueva York vuelve a ofrecerle una oportunidad. Zverev derrotó en la noche del miércoles al neerlandés Botic van de Zandschulp por 6-2, 7-5 y 6-1 y se clasificó para las semifinales del US Open, donde se enfrentará con el ruso Karen Khachanov. Quedó a dos partidos de transformar para siempre uno de los recuerdos más dolorosos de su carrera.
El Zverev que camina ahora por Flushing Meadows es otro. Ya no carga con aquella incómoda etiqueta del enorme talento que nunca había ganado un Grand Slam. En junio de este año rompió finalmente esa barrera en Roland Garros y un mes más tarde volvió a disputar el partido decisivo sobre el césped de Wimbledon.
Nueva York, sin embargo, guarda algo diferente. Porque fue en esta geografía donde quedó la cicatriz más profunda en el historial deportivo del alemán. Aquel US Open de 2020 fue un torneo extraño, silencioso, disputado en medio de la pandemia de coronavirus y sin público en las tribunas. En un Arthur Ashe vacío, Zverev disputó la primera final de Grand Slam de su vida y durante buena parte de la noche pareció tenerla bajo control.
Ganó los dos primeros parciales por 6-2 y 6-4. Dominic Thiem reaccionó y se llevó los siguientes por 6-4 y 6-3. En el quinto, el alemán volvió a adelantarse: quebró para ponerse 5-3 y quedó con el saque y la posibilidad de cerrar el partido más importante de su carrera. No tuvo match point, pero estuvo a dos puntos del título en el tie-break decisivo.
Thiem completó una remontada histórica y ganó 2-6, 4-6, 6-4, 6-3 y 7-6 (6), después de más de cuatro horas. Para Zverev comenzó entonces una larga persecución. Volvió a acercarse en Roland Garros 2024. Ante Carlos Alcaraz quedó dos sets a uno arriba en la final, pero perdió en cinco. En el Abierto de Australia 2025 llegó nuevamente al último domingo y Jannik Sinner lo derrotó en sets corridos. Durante años, cada oportunidad alimentó la misma pregunta: ¿podrá Zverev ganar alguna vez un Grand Slam?
La respuesta apareció finalmente esta temporada en París. En esa misma cancha, cuatro años antes, había sufrido una gravísima lesión de tobillo durante la semifinal contra Rafael Nadal y había abandonado en silla de ruedas. En 2024 perdió la final frente a Alcaraz. En 2026, finalmente, levantó la Copa de los Mosqueteros.
A los 29 años dejó de perseguir su primer Grand Slam y empezó a buscar el segundo. Su temporada reforzó esa transformación. Después de París llegó hasta la final de Wimbledon. Y desembarcó en Nueva York en una posición inédita: la baja de Jannik Sinner modificó el cuadro y convirtió al número 2 del mundo en el primer preclasificado del torneo.
Su recorrido en Flushing Meadows comenzó con dificultades. Necesitó cinco sets frente a Lorenzo Sonego y Quentin Halys. Después se encontró con más confianza: superó en sets corridos a Alejandro Tabilo y Luciano Darderi y repitió la fórmula esta noche ante Van de Zandschulp, 70° del mundo y que venía de acumular casi diez horas de batalla en sus últimos dos encuentros, ambos en cinco sets. El neerlandés resistió especialmente en el segundo parcial, pero Zverev nunca perdió el control. Se llevó el primero por 6-2, destrabó el siguiente por 7-5 y terminó acelerando en el tercero: 6-1 y boleto a las semifinales.
Ahora lo espera Karen Khachanov, que avanzó después del retiro del belga Alexander Blockx cuando se imponía por 6-2, 7-5 y 3-2. El ruso (50°), que parece remontar cuando -por su ranking- parecía estar lejos del radar, ya conoce lo que es pisar esta instancia en Nueva York: fue semifinalista en 2022. Zverev domina 6-3 el historial entre ambos.
Lo mejor del triunfo de Zverev ante Van de Zandschulp
El peso de las expectativas estará inevitablemente sobre el alemán. Es el primer favorito, viene de conquistar Roland Garros y de alcanzar la final de Wimbledon. Pero existe algo que ninguna estadística puede medir. Cuando vuelva a ingresar al Arthur Ashe para disputar la semifinal, quizá alguna imagen de aquella noche de 2020 atraviese su memoria. El estadio ya no estará vacío. Tampoco será el mismo jugador que, con 23 años, vio escaparse una final que parecía ganada.
Durante mucho tiempo, Nueva York representó para Alexander Zverev aquello que pudo haber sido. Seis años después, ya campeón de Grand Slam, está a dos victorias de cambiar definitivamente el significado de aquel recuerdo.