Alarmantes resultados educativos
Más allá de las distracciones digitales, cabe también preguntarse si las reformas de la década pasada pueden explicar en parte este deterioro.
Muy decepcionantes son los resultados de la última prueba PISA, que incluye a 91 países o regiones de las más diversas latitudes. Se observa un importante deterioro en las habilidades lectoras y matemáticas en la mayoría de los participantes; en competencias científicas, en cambio, hay un grado importante de estabilidad en los resultados. Respecto de las dos primeras áreas, el reporte, si bien no demuestra una causalidad, está lleno de antecedentes que sugieren que el enorme acceso a dispositivos digitales y, más recientemente, a la inteligencia artificial está afectando negativamente el desarrollo de las habilidades cognitivas de los quinceañeros -el grupo que rinde esta prueba-, particularmente aquellas más indispensables para resolver los problemas que el test plantea y que, a su vez, se anticipa requiere el mundo de cambios vertiginosos que estamos experimentando. El informe captura, entre otros aspectos, un aumento en una lectura rápida y descuidada, que no solo lleva a más errores sorprendentes en las respuestas de los estudiantes, sino que inhibe el desarrollo de las competencias deseadas.
El fenómeno también está presente en nuestro país. Llama la atención, además, la rápida penetración de la inteligencia artificial (IA) en nuestros adolescentes. Mientras un 46% de los estudiantes de la OCDE declaran usar al menos una vez a la semana un chat de IA para ayudarse en el aprendizaje, en Chile esta proporción llega al 51% (no puede olvidarse que la mayoría de los países OCDE son de altos ingresos). Por cierto, no es evidente que el uso de la IA esté efectivamente orientado al aprendizaje, pero no deja de ser interesante que, mientras colegios y liceos deliberan respecto de cómo emplearla en el proceso educativo, sus alumnos ya la están utilizando masivamente. Por cierto, esta tendencia no significa que no pueda haber efectivamente usos virtuosos. Así, por ejemplo, El Salvador desarrolló, a propósito de esta prueba, una experiencia piloto en planteles públicos con una tutoría en el uso de la IA para el aprendizaje, con efectos muy positivos.
Chile sigue liderando en resultados en el concierto latinoamericano, pero, a diferencia de hace una década, ahora comparte esta posición con Uruguay. Y preocupante es que todos los avances que registró el país entre 2006 y 2015 en lectura y matemática se hayan esfumado: hoy día nuestros desempeños en ambas dimensiones son inferiores a los de 2006; solo ciencia ha logrado mantenerse. Cabe preguntarse si las reformas de la década pasada, más allá del fenómeno de las distracciones digitales, pueden explicar, en parte, este deterioro. El sistema educacional tenía problemas, pero también contaba con un dinamismo interesante que esas reformas afectaron negativamente. La creación de nuevos colegios se hizo engorrosa, se limitó el aporte de las familias y se reguló en exceso el sistema para evitar la posibilidad de lucro. Nada de ello fue inofensivo. Y las ganancias no son evidentes. Un leve aumento en equidad, pero que no es muy satisfactorio, pues es producto de un retroceso en el nivel socioeconómico alto. De hecho, en competencia científica, donde los resultados no caen, no se verifica ese pequeño aumento; se observa más bien un leve retroceso.
Los desafíos para los planteles escolares en Chile no están solo asociados al impacto que tiene la IA en el proceso educativo. Por ejemplo, el porcentaje de estudiantes que declaran que sus clases no son nunca distraídas por dispositivos digitales es de los más bajos entre los 91 países y regiones que rindieron la PISA; solo Uruguay y Argentina tienen números menores. Hay, además, altos niveles de ruido y desorden en las salas de clase, comparado con la OCDE. Se trata de una realidad donde los aprendizajes se tornan muy complejos.
El mundo que se viene va a exigir altas competencias lectoras y matemáticas. Chile tiene que pensar seriamente en una estrategia que recupere un sistema educativo con el dinamismo de hace algunos lustros. Esa cualidad produjo resultados interesantes. Por supuesto, no es lo único que se requiere, pero las intervenciones adicionales serán más efectivas si se insertan en un sistema educativo dinámico.