Destacó que el sector generó US$ 4.300 millones y superó a la industria cárnica en 2025. Mientras, la empresa consolidó su expansión regional y proyecta su desembarco en Estados Unidos para 2027.
Leonardo Isoardi, socio director de CPA Ferrere, nació en Salto y a sus 49 años lidera la firma de servicios profesionales que, tras la pandemia, aumentó un 65% su facturación, tanto por sus negocios en Uruguay como en la región. A futuro, el ejecutivo adelantó que están preparando el el desembarco en EE.UU., en 2027. Para Isoardi, por las características del país, los servicios están destinados a ser el motor de la economía, pero considera necesario formar más profesionales. Es contador por la Universidad de la República, tiene dos hijos y disfruta de viajar y jugar al tenis. Pasada la pandemia, el sector de servicios registró un crecimiento sostenido en Uruguay. Tanto es así que duplicó la facturación frente a los años previos al covid. De la mano de la digitalización, profesionales de buen nivel y su expansión internacional, CPA Ferrere fortaleció sus negocios. Para su socio director, las proyecciones a futuro ubican al sector como "el motor de la economía del país". Para que esto se concrete, sostuvo que es necesario que el país promocione más sus fortalezas en el exterior y, sobre todo, apunte a nichos específicos. Además, alertó sobre la falta de profesionales, por lo que planteó que en la educación terciara se prioricen áreas digitales y cursos cortos que respondan a la demanda laboral.
A continuación, un extracto de la entrevista con El Empresario.
-La pandemia impactó en los negocios, incluidos los servicios. ¿Cómo está hoy la empresa? -Para CPA, la pandemia fue un golpe bastante duro. Pero lo fue para todas las empresas de servicios. De todas formas, decidimos no bajar a nadie al barco y a fines de 2020 replantear el negocio. Desde entonces hasta hoy crecimos un 65% en facturación y en cantidad de personas. Ese incremento se dio en la región, o sea, en las oficinas de Uruguay y Paraguay. Hoy estamos en una etapa de renovación de liderazgo con socios jóvenes y nos propusimos una expansión regional, más allá de donde estamos presentes -lo que incluye Bolivia-, y hacer foco en servicios, sobre todo tecnológicos y profesionales apoyados en tecnología. Actualmente prestamos servicios tradicionales de contabilidad y nos especializamos en bancos. Tenemos proyectos en Chile, Argentina y México, y tuvimos en Colombia. Además, en 2018 abrimos oficina en Centroamérica, solo de CPA, para outsourcing (tercerización de procesos en el área administrativa contable), y ahora aceleramos. El próximo año, el plan es llegar a Estados Unidos.
-¿De dónde proviene la principal facturación? -Los proyectos se atienden mayormente desde Uruguay y siempre están liderados por un uruguayo, pero la realidad es que la forma de actuar es ver primero el problema que tiene el cliente y luego armar el equipo de acuerdo a las capacidades que tenemos para resolverlo, sin importar dónde estén los profesionales. Por eso, Uruguay es el 80% de la facturación total de la empresa.
-¿Cómo será el desembarco en EE.UU.? -El proyecto lo lidera Simón Waisrub, socio de CPA Ferrere, y ya tenemos un par de clientes. El plan es asociarnos con empresas uruguayas de tecnología que están en EE.UU. y con firmas de ese país, sobre todo entidades financieras. Hicimos un relevamiento y detectamos que hay unas 5.000 instituciones financieras y creemos que, en las que son medianas y pequeñas, tenemos una oportunidad.
-El sector servicios muestra un buen momento, ¿por qué? -Lo positivo de Uruguay es la certeza. Es un gran activo que a veces no se valora. También la estabilidad y el talento y, para nuestro sector, la libre entrada y salida de capitales porque podemos vender en Guatemala, cobrar y traer el dinero sin problema, algo que no sucede en todos los países. A marzo de 2026, el sector servicios exportó en un año US$ 4.300 millones -el doble que antes de la pandemia-, superando a la industria cárnica en 2025, que llegó a US$ 3.500 millones. Esta industria emplea unas 35.000 personas en forma directa. Y tenemos una gran plataforma para seguir creciendo. Estoy convencido que el próximo motor de la economía son los servicios, porque no podemos competir por cantidad sino por talento, calidad y confianza. Hay que fortalecer esa plataforma hacia el exterior. Hoy ya hay una base hecha, pero hay que estar trabajando. -¿Qué desafíos ve para crecer? -El talento. Y para revertir esto, debemos hacer que la educación sea más digital y atienda la demanda de las empresas, tanto locales como del exterior. O que se brinden carreras específicas para atender esa demanda. No es solo aprender la tecnología, sino (entender) el impacto. Por ejemplo, en inteligencia artificial, brindar las capacidades para aprovecharla y entender cómo aplicarla para agregar más servicios de valor, no solo transformar tareas. Esto es una tarea entre el sector público, el privado y la academia.
-¿Qué debería cambiar en la educación en este sentido? -La base de la educación debería continuar porque los profesionales uruguayos se destacan en todos lados. Lo que sí habría que cambiar es dar más opciones en avances tecnológicos y educación digital. A nivel terciario, carreras cortas para lo que se necesita. Las carreras largas seguirán existiendo y hay que hacerlas.
-A la hora de internacionalizarse y vender servicios al exterior, ¿cuánto inciden la competitividad y el costo país? -La competitividad es un desafío porque Uruguay es caro en dólares para el que te va a contratar. Pero depende de qué tipo de servicios prestes y del mercado. En un mercado sofisticado, donde se valora lo que entregás, la competitividad se reduce. En EE.UU., ellos son caros y nosotros competitivos; Argentina se emparejó más y como somos buenos, te prueban y lográs entrar. En países como Paraguay no podemos competir por eso desarrollamos nuestras oficinas allá. A nivel local, si bien somos caros y crecemos poco, hay actividad. Hay fusiones y adquisiciones, viviendas promovidas, inversiones en infraestructura, empresas uruguayas que se profesionalizan y cambios generacionales en empresas que hacen que lleguen con ideas y tecnologías nuevas. Si bien en macroeconomía crecemos poco, en la micro hay actividad.
-Para crecer hay que atraer inversión. ¿Qué se debe hacer para que esto suceda? -Somos atractivos para invertir a largo plazo, aunque seamos caros, porque tenemos un gran activo que es la certeza. Ese inversor está dispuesto a resignar uno o dos puntos de rentabilidad porque lo que quiere es que cuando pasen 20 años, la plata esté ahí. Por esto sale lo de HIF (Global) en Uruguay. Pero si se pretende atraer a alguien para que haga un edificio y venda cinco apartamentos, no, porque los capitales que apuestan a inversiones cortas buscan la mayor rentabilidad y hoy el país no la ofrece. En lo industrial, por ejemplo, en algunos casos no somos competitivos y vemos empresas que se van a otros países como Paraguay, que tiene costos más bajos y tributan menos. No hay una gran medida que permita atacar los altos costos; hay que tomar muchas de corto plazo y de largo plazo para ver un efecto a futuro. En nuestro sector podríamos aplicar una estrategia comercial más proactiva y específica, con foco en las empresas a las que les querés vender. Si vamos a la empresa, le decimos lo que podemos hacer, las ventajas de estabilidad de Uruguay y los convenios de doble tributación, la atención es mayor. Así como se vende la carne uruguaya y el turismo, hacerlo con los servicios.
-¿Hay buenas herramientas para captar inversión? -Tenemos muy buenos regímenes para la inversión. Lo que sucede muchas veces es que competimos con países que también los ofrecen en zonas francas, algo parecido a la Comap (Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones), entonces esto es lo mínimo. Algunos son mejores que los de la región y otros se podrían mejorar, pero en general son muy buenos.
-A nivel país, ¿cuál es el cuello de botella que existe para crecer? -Un gran paso que se dio es la nueva Ley de Desregulaciones, pero apuntaría a una desregulación más específica por sector, pequeñas cosas que se pueden ir identificando para que eso sea más barato y ágil. También necesitamos atraer más inversión, y para eso, tenemos que salir más al mundo a buscarla.