Años antes de la primera menstruación podría haber señales que alerten que se tendrán períodos dolorosos
Mareos o erupciones en la piel serían algunos avisos. La clave podría estar en el sistema nervioso. Este dolor no debe normalizarse, advierten especialistas.
Mareos, náuseas o estreñimiento durante la infancia podrían estar asociados con períodos dolorosos años más tarde.
Así lo concluye un estudio publicado en The Lancet que, por primera vez, buscó factores relacionados con el dolor menstrual o dismenorrea, antes de la primera menstruación.
En Chile, seis de cada 10 mujeres adultas presentan dolor abdominal o pélvico durante la menstruación, y la misma proporción asegura que ha dejado de participar en actividades sociales debido al período o sus síntomas, según el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género.
El nuevo estudio aborda un problema que durante años "se ha normalizado", según advierten especialistas, y que la ciencia intenta comprender mejor: por qué algunas adolescentes presentan menstruaciones más dolorosas y si existen señales que puedan identificarse antes.
Los investigadores estudiaron los casos de 2.254 menores, de entre 12 y 13 años, y observaron que aquellas que reportaron menstruaciones dolorosas (58%) habían presentado con mayor frecuencia, entre los 9 y 10 años, síntomas físicos, como mareos, cansancio excesivo sin una causa aparente, náuseas o malestar general, estreñimiento, picazón de los ojos o erupciones en la piel.
Estos síntomas "se presentan mucho antes del inicio del dolor, un hallazgo sin precedentes en el caso del dolor menstrual", señala a "El Mercurio" Melissa Lenert, investigadora de la Universidad de Michigan (EE.UU.) y líder de la investigación.
"Esto es importante, ya que permite a padres y profesionales de la salud identificar en etapas tempranas a las niñas con mayor riesgo de sufrir dolor menstrual debilitante y minimizar o prevenir el impacto negativo en su vida cotidiana", añade.
Constanza Ralph, ginecóloga infantojuvenil UC Christus y académica de la Escuela de Medicina UC, concuerda en que contar con datos que sugieran una mayor posibilidad de tener reglas dolorosas "permite estar más atento, años antes de la menstruación, a qué niñas uno debiera hacer una mejor consejería al momento de que les llegue su primer período".
Ignacio de la Torre, ginecólogo de Clínica Ciudad del Mar, coincide en la importancia de poder anticiparse "con evaluaciones" y "entregar mejor educación y mejores herramientas para manejar el dolor".
Según Lenert, hay varias "explicaciones posibles" para los síntomas que actuarían como señales del dolor menstrual posterior, y una de las claves reside en el sistema nervioso: "Estos síntomas físicos podrían ser reflejo de una mayor sensibilidad del sistema nervioso o hiperactividad del sistema nervioso sensorial", comenta.
El trabajo encontró, además, que las adolescentes con períodos dolorosos presentaron con mayor frecuencia signos de pubertad avanzada entre los 8 y 10 años, como crecimiento de los senos, aparición de vello corporal o un estirón del crecimiento.
Faltar a clases
Para los expertos, uno de los méritos del estudio es abrir la conversación sobre el dolor menstrual. "Como sociedad tenemos normalizado el dolor menstrual, la gente no habla de esto, no consulta. Las niñas faltan a clases y sus actividades recreativas", plantea Ralph.
Sobre esto, Gigliola Cannoni, ginecóloga infantojuvenil de Clínica MEDS, opina que "es importante educar en que no es normal tener un dolor de moderado a severo, que interrumpa las actividades de la vida diaria". Cannoni agrega: "No es normal que una adolescente no se pueda levantar de su cama por dolor, ni que la tengan que ir a buscar al colegio por eso. Tampoco es normal que no pueda hacer deporte".
Ralph asegura que "si una tiene una molestia, el manejo inicial es calor local y eventualmente un antiinflamatorio, pero si no se pasa, se debe consultar".
Los especialistas son enfáticos en que la consulta es clave, porque permite descartar causas subyacentes, entre ellas patologías como la endometriosis.
Por otro lado, el dolor menstrual crónico no tratado tiene consecuencias. De la Torre explica que "puede hacer que la percepción sensorial de esa mujer se vea afectada y sea incluso más sensible al dolor y a otros tipos de dolores".
En esa línea, Lenert advierte que ignorarlo puede contribuir al dolor crónico. "Intervenir de forma temprana es fundamental para reducir sufrimiento innecesario", puntualiza.
Sin paracetamol"Cuando educamos a las pacientes sobre el dolor menstrual, les explicamos que el paracetamol y otros analgésicos que suelen usar de referencia, no está descrito que tengan eficacia", asegura Ralph. "Lo que sí se describe que tiene evidencia es el uso de antiinflamatorios", agrega. Según los expertos, existen distintas terapias disponibles para esta afección, cuya elección depende de la severidad y de cuánto tiempo se mantiene. Consultar a un médico es clave.