Con las Fiestas Patrias aumentan las consultas de urgencia por cuadros gastrointestinales
Durante y, especialmente, después del "18", intoxicaciones alimentarias, gastroenteritis, cólicos biliares y pancreatitis son algunos de los principales problemas que suelen mortificar a la población debido a los excesos de comida, ingesta de grasas y alcohol.
Empanadas, asados, choripanes, alcohol y largas jornadas de celebración forman parte del menú habitual de Fiestas Patrias. Pero mientras para muchos el "18" es sinónimo de descanso y reuniones familiares, para los servicios de urgencia representa un período de mayor trabajo.
Durante estas fechas se registra un aumento de entre 20% y 30% en las consultas de urgencia a nivel nacional, según reportes del Ministerio de Salud, y los problemas gastrointestinales se encuentran entre las principales causas.
El incremento, sin embargo, no necesariamente ocurre durante los días feriados. "Los casos de gastroenteritis son lo más comunes y suelen llegar en los días siguientes a Fiestas Patrias", explica César Cortés, jefe del Servicio de Urgencia del Hospital Clínico U. de Chile.
De hecho, agrega, la mayoría de los servicios ya se preparan para lo que denominan el 'superlunes', posterior al fin de semana patrio.
"El turno poscelebraciones es bastante intenso, en especial por patologías gastrointestinales", concuerda Harz Castillo, jefe del Servicio de Urgencia del Hospital El Pino.
Las causas son variadas, pero existe un denominador común: la combinación de grandes cantidades de comida, alimentos que no han sido correctamente manipulados y un mayor consumo de alcohol. La llamada transgresión alimentaria -comer más de lo habitual, en especial alimentos ricos en grasas y calorías- puede provocar desde indigestión y malestar hasta cólicos biliares.
Riesgos asociados
Las intoxicaciones alimentarias son uno de los motivos de consulta más frecuentes, dicen los especialistas. La mala conservación de los alimentos y una ruptura de la cadena de frío, especialmente en carnes, mayonesas y otros productos perecibles, puede facilitar la proliferación de patógenos.
Rodrigo Irarrázaval, gastroenterólogo de Clínica Dávila, explica que "los cuadros pueden deberse tanto a infecciones bacterianas como a toxinas producidas por estos microorganismos".
Estos mismos patógenos pueden estar detrás de la gastroenteritis, otro de los problemas que más abundan en las urgencias. "Es una patología inflamatoria de la mucosa gástrica, de múltiples causas, caracterizada por náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal y, en los casos más intensos, deshidratación", comenta Cortés. Sus períodos de incubación suelen durar alrededor de 48 a 72 horas; por eso muchas consultas se producen después de las celebraciones.
Las comidas abundantes pueden desencadenar cólicos biliares en personas que tienen cálculos en la vesícula. "Con comidas sobre todo muy grasas, la vesícula se contrae y, si existen cálculos dentro, alguno se libera y puede obstruir los conductos, provocando un dolor muy intenso", explica Cortés. Algunos de estos cuadros pueden evolucionar a colecistitis y requerir incluso cirugía.
Otro cuadro de mayor gravedad es la pancreatitis aguda. Puede producirse, entre otras causas, por cálculos biliares o por un consumo excesivo de alcohol, según explica Sebastián Bravo, jefe de la Unidad de Paciente Crítico Adulto de la Red UC Christus. "Se manifiesta como un dolor abdominal intenso, como en faja, acompañado de náuseas y vómitos, pero generalmente sin diarrea. El paciente puede terminar hospitalizado en cuidados intensivos", advierte.
El hígado y el páncreas son órganos especialmente sensibles a las ingesta de alcohol y de alimentos ricos en grasa, comenta Irarrázaval. "Si se combinan esos factores hay mayor riesgo de que se desencadenen problemas".
Prevención
El riesgo es mayor en personas que ya tienen una enfermedad del hígado. Bravo precisa que son particularmente vulnerables quienes tienen cirrosis u otras formas de daño hepático crónico. "Después de una ingesta importante de alcohol pueden presentarse descompensaciones que se manifiestan, por ejemplo, con ictericia -coloración amarilla de la piel-, orina oscura o alteraciones de conciencia".
Para prevenir estos problemas, los especialistas concuerdan en que se debe seguir recomendaciones básicas. "Si van a asistir a un restaurante o a una fonda, fijarse que sea un lugar con autorización sanitaria", dice Castillo.
Cortés recomienda prestar atención a las condiciones de los alimentos. "Si huele mal o tiene mal aspecto, no consumirlo", advierte. Asimismo, aconseja moderación. "Se puede comer de todo, pero en porciones normales o más pequeñas". El exceso de carne, por ejemplo, puede favorecer la constipación.
También se debe alternar el consumo de alcohol con agua u otras bebidas.
La prevención también comienza en casa, dice Castillo: "Mantener refrigerados los alimentos perecibles, evitar que las mayonesas caseras permanezcan a temperatura ambiente y extremar las medidas de higiene durante la preparación de las comidas".
¿Cuándo consultar?La mayoría de las gastroenteritis son cuadros autolimitados y pueden resolverse en 48 a 72 horas. Sin embargo, existen señales que justifican una evaluación médica, particularmente cuando los vómitos son persistentes, existe dolor abdominal intenso, signos de deshidratación o sangrado.
"El principal motivo de consulta es el dolor", señala Bravo. También, agrega, es motivo de atención urgente vomitar sangre o presentar deposiciones con sangre.
Cortés añade que si pese a haber suspendido la alimentación, la persona sigue con vómitos o diarrea, o no tolera consumir nada, ni siquiera agua, "se debe consultar lo antes posible".
De hecho, la deshidratación es otro factor relevante. Castillo precisa que entre los grupos más vulnerables están los adultos mayores, los niños y los pacientes con enfermedades crónicas, como diabetes, porque pueden deshidratarse con mayor facilidad.