El delantero de 29 años juega tras la lesión de Maximiliano Gómez y muestra una de sus mejores expresiones futbolísticas en la temporada con la camiseta tricolor.
Cuando Maximiliano Gómez pidió el cambio en el clásico en el CDS, parecía un gran problema. Pero ingresó Maximiliano Silvera y dio la cara por Nacional.
Ya lo había hecho con el gol en la hora ante Progreso y en el clásico fue importante por su despliegue, sus ganas y el encuentro especial que tuvo.
Desde ese momento se supo que él iba a ser el sustituto de Gómez, quien padece un esguince en la rodilla.
Ayer, en el Parque Viera, volvió a mostrar su sacrificio característico, el correr todas las pelotas y ser siempre una opción ofensiva.
Contó con algunos cruces con los defensores de Wanderers a lo largo del encuentro, aguantó la pelota y provocó varias infracciones para ganar tiempo.
Sin embargo, el momento más especial de la tarde fue cuando -bien a lo centrodelantero- aprovechó el rebote tras la gran tapada de Agustín Buffa y decretó el 1-0. El número 11 salió a festejarlo con sus compañeros y con la hinchada del tricolor.
De esta manera, el delantero de 29 años llegó a su segundo gol en el Torneo Clausura en cinco partidos disputados. Asimismo, significó su sexto festejo en la temporada con la camiseta del conjunto tricolor en 27 encuentros disputados entre todas las competencias.
En su afán de colaborar con el equipo, intentó recuperar una pelota y vio la amarilla. Pero el simpatizante que acudió al Prado le reconoció el esfuerzo.
En el minuto 86 dejó el campo de juego y los hinchas se rompieron las manos para aplaudirlo. Finalmente, la historia no terminó bien, aunque el goleador está dando la cara en este duro momento albo.