Jueves, 17 de Septiembre de 2026

Cómo es la nueva Coppélia del ballet del Sodre: robots, inteligencia artificial y una coreografía uruguaya

UruguayEl País, Uruguay 17 de septiembre de 2026

María Noel Riccetto y Marina Sánchez cuentan cómo se reinterpreta el clásico de Delibes y convierte al Dr. Coppélius en un inventor obsesionado con crear vida artificial; y el camino para la compañía.

En el taller del doctor Coppélius hay una muñeca que parece tener vida. Es hermosa, misteriosa y, desde el balcón donde siempre está sentada, consigue despertar los celos de Swanilda y complicar la relación de la joven con Franz.

Esa es la trama del ballet Coppélia, aunque la mirada que le impregna la coreógrafa Marina Sánchez, hace foco en ese inventor obsesionado con crear robots perfectos y conseguir que alguno de ellos tenga un corazón que lata.


Sánchez tomó el clásico de Léo Delibes estrenado en París en 1870 y encontró una pregunta que hoy suena menos fantástica que entonces: ¿qué pasa cuando el ser humano intenta fabricar vida?

Es una pregunta que estaba antes, y continuó después de Coppélia. El Golem de la tradición judía de Praga fue creado a partir de barro; Mary Shelley imaginó en Frankenstein las consecuencias de fabricar un ser humano. En la obra de Delibes, en cambio, esa pulsión se convierte en una comedia de enredos, con una muñeca, dos enamorados y un inventor que persigue un sueño imposible.


Sánchez quiso conservar esa mezcla de fantasía, humor y romance, pero darle otra profundidad. "Yo estaba con todo este tema de la inteligencia artificial, los robots, estos humanoides", cuenta. Así apareció un Coppélius más protagonista y una Coppélia con mayor presencia, dentro de un mundo fantástico que busca mantener la esencia del clásico y, al mismo tiempo, hablarle a un público de hoy.

La idea de esta nueva producción de Coppélia realizada íntegramente en los talleres del Sodre, empezó a tomar forma varios meses antes de que los bailarines comenzaran a ensayar. Para María Noel Riccetto, directora del BNS, el punto de partida fue doble: recuperar un título que la compañía ya había presentado -aunque con una producción proveniente del Municipal de Santiago de Chile- y convertirlo en una oportunidad para hacer algo completamente nuevo.

"Este puede ser un título divino para poder experimentar", cuenta Riccetto a El País. La apuesta era que uno de los grandes títulos de la temporada de la compañía pudiera realizarse enteramente dentro de los talleres del Sodre. Además había otro motivo: Riccetto veía que Sánchez estaba preparada para asumir el desafío de crear un ballet completo para la compañía.

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"Veía que Marina tenía ganas de hacer un ballet completo. La veía recontra preparada también y me parecía que el desafío iba a estar buenísimo", recuerda.

Sánchez, que como bailarina había transitado distintos roles y versiones de Coppélia, recibió la propuesta entre octubre y noviembre del año pasado. Ella también sentía que había llegado el momento de enfrentarse a uno de los grandes clásicos, desde su mirada.

"Como coreógrafa tenía esa necesidad de hacer un ballet de estos clásicos, estos grandes títulos, con mi visión", dice.

Después del primer encuentro con Riccetto se formó el equipo creativo y, en enero, comenzaron las primeras reuniones con Gustavo Petkoff para la escenografía; Mercedes Lalanne para el vestuario; y Pablo Pulido en iluminación.


"Al principio es como si fuera un mar eterno, una cosa infinita que decís: ¿por dónde empiezo?", dice Sánchez entre risas. Una de las primeras decisiones fue pensar la obra como un cuento.

Esa palabra -cuento- la había mencionado Riccetto al pasar, y funcionó como disparador. Sánchez quería una Coppélia fantástica, menos literal que algunas versiones tradicionales, pero sin perder los elementos que hacen reconocible al clásico.

"El espectador que quiere ver Coppélia la tiene que ver, porque hay un público que sigue los grandes clásicos con su esencia, pero también me gustaba, para el nuevo público y para el público que ya conoce la historia, sorprenderlo o hacer algo diferente, un poquito más actualizado", explica.


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Ventajas de una obra

La búsqueda de nuevos espectadores aparece así como parte de la propia concepción de la obra. Coppélia tiene una ventaja: es una historia de humor, romance, fantasía y enredos que puede funcionar como una primera aproximación al ballet. Sánchez la piensa como una obra para toda la familia, capaz de atraer tanto a niños y adolescentes como a espectadores adultos. Es, además, un buen plan familiar para las vacaciones de setiembre.

"Es un acercamiento a los primeros espectadores, esos que por primera vez van al ballet", dice la coreógrafa.

Riccetto también tiene esa búsqueda entre sus objetivos. Darles una nueva vida a los clásicos no significa cambiar una coreografía o una puesta: implica encontrar formas de que esas obras continúen dialogando con quienes las ven por primera vez.

"Hay que seguir explorando e ir por ese lado, de seguir armando estos clásicos, dándoles otra vida", sostiene la directora del BNS.

Línea a seguir

La apuesta tiene, además, una dimensión institucional. Para Riccetto, que la producción se realice dentro del propio Sodre modifica la relación entre la compañía y quienes trabajan detrás del escenario.

"Ver a todos los técnicos, todas las vestuaristas que están involucradas en una producción, involucrados de una manera así completa, le da un sentido de pertenencia a la gente en el lugar que es muy especial", explica.

En Coppélia, esa producción propia adquiere además un componente que Riccetto considera especialmente importante: la coreografía está a cargo de una artista uruguaya. No es solamente una nueva puesta de un título del repertorio, sino una obra creada desde la propia compañía.

La experiencia forma parte de una línea que la directora quiere continuar. El próximo título, Cascanueces, también fue realizado en los talleres del Sodre y con una nueva coreografía uruguaya. El título tiene un peso particular porque durante años la compañía realizó la clásica versión de Silvia Basilis.

"Era una tremenda responsabilidad decir: bueno, hagamos un Cascanueces nuevo, después de todo lo que significó el de Silvia Basilis todos los años que estuvo en el repertorio de la compañía", reconoce.

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La frase también resume lo que hay detrás de esta nueva Coppélia. La muñeca de Delibes llega al escenario del Auditorio Adela Reta con una historia conocida, pero rodeada de elementos nuevos: una mirada coreográfica uruguaya, una producción creada en casa, un Coppélius obsesionado con fabricar vida y una compañía que busca que los clásicos no queden en el pasado.

"Cada área dio lo mejor", dice Sánchez. "También tenemos bailarines talentosísimos, entonces se juntó todo y va a ser una explosión".

El resultado podrá verse hasta el 29 de setiembre en el Auditorio Adela Reta, con música de Léo Delibes a cargo de la Orquesta NAcional del Sodre con Nicolás Kapustiansky como director invitado.

Una Coppélia conocida, pero hecha de nuevo acá, llega desde hoy a Mercedes y Andes.

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