Jueves, 17 de Septiembre de 2026

El cóndor fuera del escudo: dónde ir y claves para admirarlo de manera responsable

ChileEl Mercurio, Chile 17 de septiembre de 2026

Farellones, el Cajón del Maipo, además de Tiltil son lugares donde es común avistarlo en la Región Metropolitana. Según los expertos, entre otras medidas para no interferir con su descanso, es crucial mantenerse a 30 metros de distancia cuando está posado.

Como parte del escudo nacional, durante Fiestas Patrias el cóndor aparece en distintas imágenes que evocan la chilenidad. Pero observarlo en libertad también es posible.
En la Región Metropolitana, por ejemplo, el Cajón del Maipo, Farellones, La Parva, El Colorado y Valle Nevado son sitios habituales de avistamiento. También pueden encontrarse en sectores altos de Yerba Loca, la cuesta Chacabuco y los alrededores de Tiltil. En Santiago además se han visto ejemplares en el Manquehue y cerros de Renca.
"En gran parte del territorio, de Arica a Tierra del Fuego, se puede ver con cierta facilidad si uno va a la precordillera", dice Vicente Pantoja, profesional del Departamento Científico de la Red de Observadores de Aves y Vida Silvestre de Chile (ROC).
La recomendación, sin embargo, es la prudencia: si el ave está volando, se puede observar y fotografiar, pero cuando está posada hay que mantener una distancia prudente. Para Pantoja, esta debería ser de unos 20 a 30 metros.
Eduardo Pavez, médico veterinario y director del Proyecto Manku, advierte que cuando un cóndor está en tierra puede estar alimentándose. "Cuando están posados no hay que acercarse y hay que disfrutar de ellos, pero de lejos". Una señal clara de que la distancia es insuficiente es que el animal comience a inquietarse, moviendo reiteradamente la cabeza o desplegando las alas.
"El cóndor es un animal sigiloso que en realidad no tiene contacto con el ser humano, y el acercamiento de nosotros, nuestras vocalizaciones, pueden molestarlo y alterar su descanso", agrega Alfredo Jara, coordinador de Vida Silvestre del SAG en la Región Metropolitana.
Tampoco hay que alimentarlos. "Los cóndores son expertos en encontrar su comida, así que no necesitan que nosotros les demos", dice Pantoja.
Los especialistas también recomiendan no llevar perros a lugares donde hay cóndores, tanto porque pueden perseguir o perturbar a los animales como por el riesgo de transmitirles enfermedades. "Nunca es bueno que los animales domésticos estén en contacto con la fauna silvestre", explica Jara.
Pantoja agrega que no es necesario madrugar para encontrarlos. "Lo más recomendable es esperarlos alrededor de media mañana: empiezan a moverse aprovechando las corrientes termales del viento".
El cóndor andino ( Vultur gryphus ) "es una de las aves rapaces y buitres más grandes del planeta", dice Pavez. Aunque existen aves con mayor envergadura alar, entre las especies capaces de volar es la de mayor peso: los machos pueden alcanzar hasta 15 kilos y medir 3 metros con sus alas extendidas.
Habita en torno a los Andes, desde Venezuela hasta Tierra del Fuego. La población no está repartida de manera uniforme, precisa Pavez: mientras en Colombia y Ecuador mantienen números muy reducidos, las mayores concentraciones se encuentran en Chile y Argentina.
Aves monógamas
Su capacidad de desplazamiento le permite volar más de 5 horas seguidas y recorrer unos 170 a 200 km. En la Patagonia es posible verlo en canales y costas, donde consume restos de ballenas, delfines y lobos marinos.
Según las estimaciones del Proyecto Manku citadas por Pavez, en Chile habría unos 2.900 cóndores, de los cuales alrededor de 2.300 serían ejemplares maduros, equivalentes a unas 1.000 parejas reproductoras. "La Patagonia concentra aproximadamente el 70% de la población nacional, mientras que entre Coquimbo y Maule se encontraría cerca del 20%".
Su distribución depende tanto de la topografía como de la disponibilidad de alimento. "En las zonas con mayor concentración de ganadería, los cóndores son más abundantes", dice Pavez.
Su enorme tamaño no es su única característica particular. Como carroñero, el cóndor cumple una función sanitaria y ecológica fundamental: consume animales muertos y ayuda a retirar rápidamente cadáveres que podrían transformarse en focos de microorganismos y vectores.
Paradójicamente, esa misma conducta puede exponerlos a peligros generados por el hombre, advierte Pavez. Entre las principales amenazas están los cebos envenenados, además de las colisiones con líneas eléctricas y con las aspas de aerogeneradores, la cacería y la exposición a contaminantes en rellenos sanitarios.
Si bien el cóndor puede vivir 60 o 70 años, su longevidad contrasta con una reproducción extremadamente lenta. "Es una especie monógama y las parejas permanecen juntas durante largos períodos. Ponen un solo huevo cada dos o tres años. La incubación dura alrededor de dos meses y el pichón permanece unos seis meses en el nido. Después de abandonarlo, este todavía depende de sus padres durante aproximadamente otros seis meses o incluso más", explica Pavez.
Esa baja tasa reproductiva hace que cualquier aumento de mortalidad sea especialmente difícil de compensar. En Chile está clasificado actualmente como "casi amenazado", mientras que a nivel mundial se considera "vulnerable", advierte Pavez.
ConservaciónDistintas instituciones y organizaciones llevan a cabo programas de protección, rescate, rehabilitación y reproducción de cóndores. El Proyecto Manku, impulsado por la Unión de Ornitólogos de Chile, Filantropía Cortés-Solari y Rewilding Chile, trabaja junto con instituciones como el Zoológico Nacional, Conaf y el SAG.
Desde comienzos de los años 90, el proyecto ha liberado más de un centenar de cóndores y mantiene seguimiento satelital de más de 30 ejemplares, además de desarrollar programas de rehabilitación y reproducción en cautiverio.
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