Las mujeres no somos una ideología
Por Hary Yzarra Trelles
Reformar el Estado es necesario: reducir burocracia, eliminar duplicidades, exigir resultados y cuidar cada sol público
Por Hary Yzarra Trelles
Reformar el Estado es necesario: reducir burocracia, eliminar duplicidades, exigir resultados y cuidar cada sol público. Pero una cosa es reformar una institución y otra borrar a las mujeres de las prioridades del Estado.Los datos contradicen la idea de que el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) ?no hace nada?. Según la Endes 2025 del INEI, la violencia ejercida por el esposo o compañero contra mujeres de 15 a 49 años bajó del 52% en el 2024 al 49,1% en el 2025. Entre el 2019 y 2025, disminuyó 8,6 puntos. La violencia sigue siendo grave, pero negar los avances no resiste la evidencia oficial.Decir que mientras exista violencia el ministerio ha fracasado es una falacia. Con ese criterio habría que cerrar Interior porque existe delincuencia, Salud porque existen enfermedades o Educación porque persisten brechas. Los ministerios existen para enfrentar problemas y reducirlos.La violencia contra las mujeres requiere especialización y coordinación. Policía, fiscalía, Poder Judicial, Salud, Educación, Justicia y Trabajo tienen responsabilidades. El MIMP no los reemplaza: articula una respuesta especializada. Diluir esa rectoría puede terminar diluyendo responsabilidades.¿Por qué tendría que desaparecer la palabra ?mujer?? Nombrar también es reconocer. Durante décadas, la violencia contra las mujeres fue considerada un asunto privado. Hoy es un asunto público y una responsabilidad estatal.Las mujeres no somos una ideología. Somos ciudadanas. La violencia no pregunta por quién votamos. Una mujer amenazada necesita protección. Y defender a la familia tampoco exige borrar a la mujer.Sí a reformar el MIMP. Sí a evaluar, modernizar, reducir burocracia y medir resultados. Pero una reforma se justifica si las personas quedan mejor protegidas, no si simplemente cambia el nombre de una institución.A quienes quieren eliminarlo les planteo una pregunta: ¿qué problema concreto de las mujeres peruanas se resolverá quitando la palabra ?mujer? del Estado? ¿Habrá menos feminicidios, más prevención, mejor acceso a justicia o mayor protección? Si la respuesta es sí, deben demostrarlo con evidencia.Por eso, sí a la reforma, sí a la eficiencia y sí a los resultados. Pero no a borrar a las mujeres del Estado. Porque cuando una institución lleva el nombre de Mujer no dice que los demás importan menos. Dice algo elemental: que las mujeres también importamos.