La alegría
Ya les comenté en una crónica anterior que la ansiedad producto de una extrema incertidumbre me acecha
Ya les comenté en una crónica anterior que la ansiedad producto de una extrema incertidumbre me acecha. He reflexionado mucho sobre eso -probablemente para tranquilizarme- y en este proceso Beethoven ha venido con todo a mi mente.
He recordado todo su sufrimiento, con su Viena que adoptó como hogar devastada por las guerras napoleónicas, su desamor, el alejamiento de uno de sus hermanos, la muerte de otro y su batalla por quedarse con su sobrino, sus enfermedades varias y la sordera avanzando como telón de fondo. No pudo haber sido fácil. Aun así, nunca olvidó el poema de Schiller que leyó en su juventud y lo marcó, donde el poeta hacía una oda a la alegría. Aunque Schiller después se encontró a sí mismo idealista tras presenciar la crueldad de la Revolución Francesa, Beethoven se negó a descartar esa inspiración y la posible "hermandad entre los hombres". Y así transformó la oda en el gran himno a la alegría.
Increíble la capacidad humana de transformar el caos en significado y el sufrimiento en belleza. Quiero aprender de eso. Por mientras, me repito el cuarto movimiento de la Novena de Beethoven. Les recomiendo hacerlo. La IA -espero- no llegará ahí.