Familia Baquedano gestiona un polígono de seguridad y vecinos temen vuelta de vándalos
La estatua del héroe de la Guerra del Pacífico ayer se dejaba ver de alto a bajo y era custodiada por carabineros, mientras en la vereda sur se instalaban las graderías para el desfile de mañana.
A la espera de la bienvenida al espacio público que tendrá mañana el monumento al general Manuel Baquedano, marcada por los honores que recibirá, luego de la Parada Militar, vecinos y comerciantes del sector han expresado a los propios familiares del héroe de la Guerra del Pacífico sus inquietudes respecto de que también puedan retornar a ese sector los ataques e incivilidades.
Así lo confirma Pablo Baquedano, sobrino tataranieto y una suerte de vocero de los descendientes del general. Reconoce que conversa con los locatarios y que en ellos advierte preocupación y necesidad de que se garantice que la zona estará protegida y vigilada. Además, es quien lidera las más recientes acciones que buscan, ante el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN), prevenir que la convivencia con la ciudad pueda significar nuevos daños a la obra patrimonial.
Anticipa que entre el miércoles 23 y el jueves 24, el CMN resolvería la petición de crear un polígono de seguridad en el entorno del monumento, cuyo perímetro es de 20.900 m {+2} .
"La próxima semana, en una sesión plenaria del CMN, se podría aprobar la declaratoria de Monumento Histórico para un polígono de protección en ese sector", plantea, y explica que "este polígono no solo se centraría en la plaza Baquedano, sino que en áreas aledañas al monumento".
Agrega que, "como la estatua ya es un Monumento Público, en una primera instancia se pensó en declararla bajo la categoría de Monumento Histórico, pero después se analizó que es mejor declarar como Monumento Histórico un polígono de protección". Destacó que esta declaratoria "permite mayores resguardos y sanciones penales más altas". Destaca que el mayor efecto radica en que "el Estado debe garantizar la protección del monumento, con resguardo policial y, quizás, el Ejército también tenga que involucrarse".
Mientras se resuelve dicha condición, el sector cuenta con una comisaría móvil, cuya permanencia está comprometida hasta el 31 de diciembre y, según detalla Pablo Baquedano, podría renovarse por un año más. Asimismo, la zona dispondrá de cámaras de televigilancia, entre las que se incluyen equipos con visión nocturna, para asegurar un monitoreo las 24 horas del día.
"Rompieron las calles"
Ivonne Padilla trabaja hace 30 años en el sector de Plaza Italia y es dueña de un quiosco desde hace dos décadas. "A mí, la estatua de Baquedano no me ha hecho nada. Es un monumento que ha estado ahí toda la vida", comenta. "Rompieron las calles y no se podía caminar. Eso afectó en que no había público y no vendíamos nada", recalca, en alusión a la ola violentista del estallido.
Otro comerciante, que pide no registrar su nombre, se muestra más inquieto. "Los manifestantes siguen viniendo todos los viernes. Ahora son pocos, pero pueden reorganizarse", dice.
Sentado en un restaurante con compañeros de trabajo, en la vereda sur de Plaza Italia, Alejandro Galaz, profesional de una empresa de telecomunicaciones, observa la imagen sin muros de Baquedano y la instalación de graderías para el desfile de 2 mil efectivos de Fuerzas Armadas en que se le rendirá honores. Se declara contrario a su exhibición. "Su imagen sigue provocando mucha división", sostiene, y cuenta que desde su oficina fue testigo del enfrentamiento y pide gestos que no reactiven la violencia.
Mientras almuerzan, Marisol Navarro, Natalia Martínez, Simona Díaz y Carola Bustos, quienes trabajan en la cercana calle Seminario, se enteran de que habrá honores militares para el general Baquedano.
La primera toma la palabra y pide que "aquí no puede haber resguardo solo para la estatua, hay que dar seguridad al sector", y cuentan cómo el estallido las obligó a cambiar sus rutinas, a usar zapatillas, a acostumbrarse a las bombas lacrimógenas y a caminar kilómetros para encontrar movilización, porque "muchas estaciones del metro fueron destruidas".
''Fue fuerte lo del estallido. Ojalá no se repita. Veníamos al trabajo con zapatillas. Teníamos que caminar mucho para tomar locomoción, porque no había metro ni micros".
MARISOL NAVARRO TRABAJADORA DE CENTRO MÉDICO
''La imagen del general Baquedano sigue generando mucha división en el país. Podrían haber traído algo que fuera más ornamental y bonito, como la Fuente Alemana".
ALEJANDRO GALAZ PROFESIONAL DE TELECOMUNICACIONES
''Está bien que esto vuelva a la normalidad y dejemos el pasado atrás. Nos tocó vivir toda la violencia. Por estar tan cerca de la 'zona cero' dejamos de recibir pacientes".
NATALIA MARTÍNEZ FUNCIONARIA DE CENTRO RADIOLÓGICO
''Baquedano no me ha hecho nada y merece estar ahí por su historia, igual que Gabriela Mistral. Con el estallido, lo destruyeron todo y no vendíamos nada".
IVONNE PADILLA DUEÑA DE QUIOSCO EN PLAZA ITALIA