Victoria Villarruel, el jarrón chino del gobierno de Milei para la visita del papa León XIV
El viaje que hará el papa León XIV a la Argentina en noviembre próximo se convirtió en un desafío político de gran magnitud para el gobierno de Javier Milei
El viaje que hará el papa León XIV a la Argentina en noviembre próximo se convirtió en un desafío político de gran magnitud para el gobierno de Javier Milei. Cargará con la responsabilidad de organizar un evento histórico, que incluirá un megaoperativo de seguridad, similar al que se desplegó en la cumbre del G20 en 2018, para evitar disturbios y blindar al Sumo Pontífice durante su estadía en el país. Además, la visita del líder de la religión católica requerirá una cintura política mayor a la que Milei ha mostrado en lo que va de su mandato.
Una de las decisiones relevantes que deberá tomar es si mostrará una actitud conciliadora no solo frente a sus adversarios de la oposición, sino también a sus enemigos internos. Es que la cúpula de la Iglesia, en sintonía con la postura de León XIV, reclama a la dirigencia política priorizar el diálogo y dejar de lado los agravios, las descalificaciones y los enconos. Por caso, durante su reciente paso por España, el Papa reclamó "unidad y concordia".
En ese contexto, es probable que Victoria Villarruel sea un jarrón chino para Milei durante los días en que León XIV permanezca en la Argentina. Tras perder las elecciones, el español Felipe González apeló a una metáfora para referirse al papel de los expresidentes tras el retiro del poder. Decía que eran como jarrones chinos en habitaciones pequeñas. "No se retiran del mobiliario porque se supone que son valiosos, pero están todo el rato estorbando", señalaba González.
Una de las definiciones que deberá tomar Milei en los próximos días, cuando el Vaticano confirme la agenda de actividades que tendrá el Pontífice entre el 8 y el 11 de noviembre, es si invitará o no a Villarruel a uno de los eventos protocolares a los que asistirá Prevost. Se trata del encuentro con representantes de la sociedad civil y del cuerpo diplomático que se desarrollará en el Palacio Libertad. El Estado y la Nunciatura Apostólica están a cargo de organizar esa reunión.
Tanto la diplomacia vaticana como las máximas autoridades de la Iglesia en la Argentina procuran que la convocatoria a la dirigencia política sea amplia y plural. Es decir, pretenden que ese día no haya excluidos. En los despachos de la Casa Rosada admiten que Villarruel, con quien Milei rompió relaciones, será una figura incómoda durante la visita del Papa. Un jarrón chino. No obstante, descuentan que la vicepresidente será incluida por los Milei en la lista de convocados para el encuentro con León XIV. La tarea está en manos del secretario de Culto, Agustín Caulo, y la Cancillería, según indicaron fuentes oficiales. "Va a ser como una Asamblea Legislativa; estarán desde Villarruel hasta Axel Kicillof", anticipan en los despachos oficiales. Eso sí: Milei no piensa incluir a su vice en la reunión bilateral que tendrá con León XIV en la Casa Rosada. En cambio, es probable que sí concurran los ministros del Gabinete.
El viaje del Papa forzó hasta ahora al Gobierno a exhibir un rostro conciliador con la Iglesia. El vínculo entre Milei y el clero estuvo marcado por los desencuentros desde el inicio de la gestión libertaria. Pese al acercamiento que provocó la organización de la visita oficial de León XIV -hubo buena sintonía-, los recortes en el área de discapacidad que incluyó el Ejecutivo en el proyecto de presupuesto volvieron a generar malestar entre los obispos. La elección del Cottolengo de Don Orione de Claypole ya había sido un mensaje dirigido a la Casa Rosada. En la Iglesia no digieren el destrato que mostró la administración libertaria a las personas con discapacidad. Diplomáticos, los obispos invitaron a los funcionarios nacionales a participar de la recorrida por la institución ubicada en Almirante Brown, donde viven unas 400 personas con discapacidades severas. Aún no recibieron una respuesta oficial. Por lo pronto, según fuentes libertarias, Milei no descarta asistir a la misa que celebrará León XIV en el Monumento de los Españoles.
Los gestos de la vice
Desde que la Santa Sede confirmó el viaje del Papa, Villarruel, de fe católica, Villarruel procuró hacer gestos para acercarse a los representantes de León XIV en el país. En primer lugar, asistió a la misa que celebró el monseñor Michael Wallace Banach en el arranque de su actividad oficial como nuncio apostólico, la máxima autoridad del cuerpo diplomático del Vaticano en la Argentina. En la Catedral Metropolitana se cruzó con el arzobispo porteño, Jorge García Cuerva, y el titular de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo. Ese día, la vicepresidente se refirió a la posibilidad de que Milei la margine de los eventos de carácter protocolar durante el viaje de León XIV. Dijo que no le preocupaba que el Gobierno buscara mantenerla lejos del Papa. "Va a ser todo lo que quiera Dios; apunto y creo que no va a haber ningún problema", comentó. Por esas horas, el canciller Pablo Quirno y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, la presionaban para que renunciara a su cargo. Fue después de que ella pusiera en duda el estado de "salud mental" de Milei.
La semana pasada, Villarruel volvió a enviar un mensaje a Roma en la antesala del viaje pastoral de León XIV. Se trasladó hasta Salta para participar de la Fiesta del Señor y de la Virgen del Milagro, que congregó a miles de peregrinos. Allí, se reunió con Banach y el arzobispo local, Mario Cargnello, y se mostró cercana a los fieles. "Esto también es amor por la patria", comentó. Nacionalismo y catolicismo, claves en su identidad política.
En el círculo de confianza de la compañera de fórmula de Milei en 2023 le quitan relevancia a las conjeturas en torno al lugar que tendrá Villarruel durante la visita del Sumo Pontífice. Creen que el Presidente atravesará instancias determinantes antes de la llegada de Prevost, como las elecciones en Brasil y las legislativas en Estados Unidos, que podrían condicionar el margen de maniobra de su gestión. "Nadie sabe lo que va a hacer el Gobierno", señalan cerca de Villarruel respecto del papel que le dará Milei a la vice entre el 8 y 11 de noviembre.
En rigor, asumen que la Santa Sede pretende que en el encuentro con representantes de la sociedad civil estén presentes las máximas autoridades del Gobierno. Por lo tanto, consideran que Villarruel no podría ser segregada por su rol institucional. En la Iglesia piensan lo mismo. Los enviados del Vaticano en el país lo dejaron claro durante la misión de avanzada.
Pese a que ahora intenta estrechar lazos con el máximo representante del Papa en el país o referentes del clero, Villarruel nunca tuvo demasiada afinidad con la jerarquía eclesiástica. Ella está ligada al grupo ultraconservador y tradicionalista de los lefebvristas. La agrupación rechaza los ejes principales del Concilio Vaticano II, celebra la misa tridentina, en latín y de espaldas al pueblo. Son contestatarios del establishment eclesiástico. De hecho, León XIV enfrentó la primera gran crisis de su pontificado en julio pasado, cuando una facción del lefebvrismo en Suiza ordenó a cuatro obispos. De inmediato, el Vaticano los excomulgó y los acusó de haber actuado "contra la voluntad del Sumo Pontífice". El conflicto provocó un cisma en la Iglesia Católica.
En el libro La Generala, una biografía no autorizada de Villarruel, la periodista Emilia Delfino describe el vínculo de la vicepresidente con el lefebvrismo. Cuando era niña, ella iba a una iglesia en la calle Venezuela, en el barrio de Monserrat. Según relató Delfino, Villarruel mantuvo su costumbre después de la toma de posesión en diciembre de 2023 y suele asistir a las misas del grupo ultraconservador usando un velo.
Quienes frecuentaron a Villarruel durante los últimos años aseguran que supo tener diferencias con el papa Francisco. Le reprochaba no haberla ayudado a visibilizar el trabajo del Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas (Celtyv), la ONG que fundó y presidió la abogada antes de iniciar su ascenso en la política de la mano de Milei, cuando Jorge Bergoglio era arzobispo de Buenos Aires y los Kirchner estaban al frente del Gobierno. "Ella decía que Bergoglio era un psicobolche", recuerda una fuente que transitó esos años junto a Villarruel.
Desde que asumió como vicepresidenta, intentó dejar atrás esas discrepancias. De hecho, en octubre de 2024, viajó al Vaticano para reunirse con Francisco. El antecesor de León XIV la recibió en una audiencia que duró casi una hora. Fue una charla cordial, según informaron en la Santa Sede.
En vísperas del viaje de Prevost, Villarruel también se alineó con las preocupaciones de la Iglesia en torno al contexto económico y social. En sus últimas recorridas, criticó el plan de estabilización que aplicó el Presidente y reclamó una mejora en los salarios. Tiempo antes había cuestionado la apertura comercial. Hasta ahora, mantuvo el silencio respecto del giro de Milei en la causa Malvinas, un asunto central en su agenda y que los distanciaba desde que se conocieron. Ella nunca digirió la admiración del líder de LLA por Margaret Thatcher, la primera ministra británica durante la guerra. El último choque se produjo durante el Mundial, cuando la vice llamó "piratas usurpadores" a los ingleses. "No hay que caer en eslogans berretas y nacionalistas rancios", replicó el Presidente en ese momento.
La desconfianza entre Milei y Villarruel se gestó mucho antes de la llegada de los libertarios a la Casa Rosada. La ruptura definitiva se dio a fines de 2024, cuando el Presidente dijo que ella no tenía ninguna "injerencia" en la toma de decisiones y la asoció a la "casta". Ese día la vicepresidente le transmitió a su mesa chica que estaba decidida a enfrentar al Gobierno.