La prueba del Estado digital serán las personas mayores
L a transformación digital del Estado ya no es una promesa de futuro
L a transformación digital del Estado ya no es una promesa de futuro. Es una norma en marcha que, durante los próximos meses, adquirirá una nueva dimensión. La Ley N° 21.180 establece que los procedimientos administrativos avancen hacia una gestión electrónica y que los trámites sean digitales en 2027.
Este cambio puede significar un Estado más eficiente y con menos traslados, menos papel y menos burocracia. Pero también nos obliga a hacer una pregunta que no podemos seguir postergando: ¿estamos construyendo un Estado digital que todas las personas puedan usar, o uno que deja atrás a quienes no crecieron con una pantalla en la mano?
Durante años hemos hablado de una brecha digital asociada a la edad. Hay personas mayores que enfrentan dificultades para utilizar un smartphone o realizar un trámite en línea. Pero el problema no está necesariamente en la edad.
Nuestra experiencia en Conecta Mayor UC lo demuestra. A través del Programa de Empoderamiento Digital, desarrollamos metodologías pensadas para personas mayores y alcanzamos más de 6.800 participantes, 350 talleres y presencia en las 16 regiones. Después de un año, quienes participaron triplicaron sus habilidades digitales y 100% declaró sentirse más capaz de utilizar su smartphone .
Estos resultados muestran que las personas mayores sí aprenden tecnología y usan herramientas digitales con autonomía, cuando el proceso está bien diseñado.
La pregunta, entonces, no debiera ser si las personas mayores están preparadas para el Estado digital. También debemos preguntarnos si el Estado está preparado para las personas mayores.
Digitalizar un trámite no significa necesariamente hacerlo moderno, sino que también debe volverlo accesible.
Las personas mayores deben ser consideradas en el diseño, prueba y evaluación de las herramientas que utilizarán. La transformación digital ofrece una enorme oportunidad, pero su éxito no debería medirse solo por cuántos trámites trasladamos de una ventanilla a una pantalla. La verdadera prueba será que una persona mayor pueda utilizar el Estado digital de manera autónoma, segura y sencilla.
En este proceso el diseño centrado en las personas mayores marca la diferencia entre la exclusión y la participación. Quienes ya cumplieron los 60 años de edad no son un problema que resolver ni un grupo vulnerable que proteger pasivamente: son agentes activos, capaces de aprender, de participar y de exigir que el Estado los tenga en cuenta. Nos lo demuestran cada día en nuestros talleres.
Ahora nos toca, como sociedad, demostrar que estamos aprendiendo de esta lección.