Lunes, 21 de Septiembre de 2026

Capital por conquistar

ColombiaEl Tiempo, Colombia 21 de septiembre de 2026


Por dos semanas seguidas, Nueva York se ha convertido en la principal vitrina del nuevo Gobierno


Por dos semanas seguidas, Nueva York se ha convertido en la principal vitrina del nuevo Gobierno. La semana pasada, el ministro de Hacienda, Miguel Gómez, y su equipo se sentaron con inversionistas, calificadoras de riesgo y banca de inversión para explicar el estado de las finanzas públicas. Esta semana, el vicepresidente José Manuel Restrepo encabeza la delegación en la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General de Naciones Unidas, con reuniones paralelas con fondos, empresarios y organismos multilaterales, y con el prelanzamiento de Colombia Week. El despliegue es bienvenido. Ojalá se traduzca en inversión, porque el país la está necesitando. El mensaje de Hacienda fue de franqueza. El llamado Presupuesto de la Verdad reconoce que el déficit podría llegar a 9,4% del PIB si no se aplica el ajuste propuesto, y el Gobierno se comprometió a recortar el gasto en cerca de un punto del producto este año, antes de presentar la Ley de Rescate y el Plan Nacional de Desarrollo. Reconocer el tamaño del hueco es un paso necesario, pero los mercados ya emitieron un juicio provisional. El rendimiento de los bonos locales a diez años ronda 12,7%, su nivel más alto desde principios de junio, y la aprobación del plan de austeridad en el Congreso se volvió la principal preocupación de quienes compran deuda colombiana. Hay otra lectura que conviene no perder de vista. En lo corrido del año el peso se ha apreciado cerca de 18% frente al dólar y los activos colombianos han tenido uno de los mejores desempeños entre los emergentes. Ese capital llegó atraído por tasas elevadas y por el optimismo electoral, y puede irse con la misma rapidez. Lo que el país necesita es otra clase de recursos, los que se quedan en carreteras, líneas de transmisión, campos de gas y plantas de generación. Ahí encaja la apuesta del vicepresidente. El Gobierno identificó un banco de 100 proyectos, con 35 priorizados, en el que energía e infraestructura tienen el mayor peso. La lógica es correcta, pues sin proyectos estructurados y bancables no hay inversionista que firme. Pero el propio Restrepo reconoció el obstáculo mayor al señalar licenciamientos que tardan hasta 800 días y consultas previas que pueden extenderse hasta cuatro años. Ningún fondo compromete capital de largo plazo sin saber cuándo podrá empezar a construir. Por eso lo que se diga en Manhattan valdrá tanto como lo que se haga en Bogotá. La tramitación paralela, un silencio administrativo que funcione como garantía y una ventanilla pública digital son ideas sensatas que deben pasar del anuncio a la norma. Lo mismo aplica a la estabilidad jurídica, que ningún incentivo tributario puede sustituir. Y hay un punto que une las dos agendas. Restrepo cuestionó que el ahorro nacional termine financiando mayoritariamente deuda pública. Mientras el déficit siga en los niveles actuales, el Estado seguirá compitiendo con los proyectos productivos por esos recursos. La consolidación fiscal es, en ese sentido, la primera política de inversión. La urgencia no es retórica. El sector energético tiene necesidades de expansión que no dan espera, y la demanda asociada a centros de datos e inteligencia artificial solo las hará mayores. Colombia tiene gas, minerales estratégicos y obras de infraestructura por desarrollar. Lo que ha faltado es certidumbre. Si las reuniones de estas dos semanas se convierten en cierres financieros, el viaje habrá valido la pena. Si se quedan en presentaciones, el mercado sabrá leerlo.
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