Martes, 22 de Septiembre de 2026

Los 4 nudos que Chile debe desatar para ser una potencia en la revolución digital

ChileEl Mercurio, Chile 22 de septiembre de 2026

Chile tendría una oportunidad de hasta US$ 162 mil millones en data centers hacia 2050. Para capturarla debe evitar obstáculos: energía, infraestructura digital, regulación y la relación con las comunidades.

La inteligencia artificial está cambiando la manera en que las personas trabajan, estudian o utilizan la tecnología. Para sostener esta metamorfosis se generó una carrera global por construir la infraestructura que permite que esa revolución funcione. Detrás de cada aplicación de IA hay servidores, redes, sistemas de almacenamiento y enormes cantidades de energía: un conjunto de instalaciones conocidas como data centers (centros de datos).
Un estudio de la consultora PwC estima que entre 2026 y 2050 los data centers atraerán US$ 31,6 billones (millones de millones) en inversiones a nivel mundial, cifra que podría acercarse a US$ 50 billones si la adopción de IA se acelera. Para el caso de Chile, la proyección alcanza cerca de US$ 136 mil millones durante ese período y podría subir hasta US$ 162 mil millones.
El país tiene algunas cartas relevantes para participar de ese juego: una matriz energética cada vez más renovable, conectividad y una ubicación estratégica. Sin embargo, expertos del área coinciden en que contar con tales ventajas no garantiza que las inversiones lleguen. Para convertirlas en proyectos concretos, Chile debe resolver al menos cuatro nudos.
1 La energía debe llegar donde están los proyectos
El primer desafío es uno de los activos que más favorece a Chile: la energía. Los data centers consumen enormes cantidades de electricidad y necesitan un suministro continuo, estable y competitivo. Por eso, no basta con que el país tenga capacidad para generar energía renovable. Debe ser capaz de transportarla y conectarla en los lugares donde puedan instalarse las nuevas infraestructuras.
Jaime Caiceo, socio líder de IA & Datos en Deloitte, pone el foco precisamente en ese punto: "El verdadero desafío no es si tendremos energía suficiente, sino si podremos llevarla donde se necesita y en los plazos que demandan este tipo de proyectos".
Erick Palencia, socio de Consulting y líder en Ciberseguridad de KPMG, recuerda que el Coordinador Eléctrico Nacional proyectó que la demanda de los data centers podría pasar de 325 MW en 2025 a 1.207 MW en 2030, un aumento de 270%.
2 Construir la infraestructura digital
El segundo nudo está estrechamente relacionado con el primero. Para aprovechar la expansión de los data centers , Chile necesita una infraestructura capaz de acompañar el crecimiento de la demanda tecnológica.
El equipamiento TIC -servidores, almacenamiento, equipos de redes y GPU- representa actualmente alrededor del 95% de la inversión total en data centers en Chile, proporción que Pablo de Uría, socio de Tecnología de PwC, espera que se mantenga hacia 2050. Esto muestra que la parte central de la inversión está asociada directamente con la tecnología que hace posible almacenar y procesar datos, pero una baja participación relativa de la inversión en construcción.
De Uría plantea que "las políticas públicas debieran considerar los centros de datos como infraestructura estratégica nacional".
La infraestructura también incluye las conexiones eléctricas y digitales necesarias para que funcionen los servidores computacionales. Patricio Pérez, socio adjunto en Inteligencia Artificial y Datos de EY, identifica la transmisión y los puntos de conexión como los principales cuellos de botella para capturar la inversión proyectada. Cita un ejemplo: durante 2025 el vertimiento total de energía en Chile llegó a 6.080 GWh, electricidad renovable que no pudo ser consumida principalmente debido a congestiones en la transmisión.
A eso se suma la conectividad. Pérez destaca la actual red de fibra y las conexiones a cables submarinos, además de la futura incorporación del cable Humboldt, elementos que, plantea, pueden reforzar la posición de Chile como un punto de conexión en el Cono Sur.
3 El desafío regulatorio
El tercer reto es la capacidad de convertir una oportunidad de inversión en proyectos que efectivamente puedan construirse. La IA avanza rápido y los data centers requieren grandes inversiones iniciales, pero también ciclos permanentes de renovación tecnológica. Por eso, los inversionistas necesitan condiciones que permitan tomar decisiones de largo plazo.
Jaime Caiceo sostiene que alcanzar los montos proyectados dependerá no solo de la velocidad con que avance la adopción de IA, sino también de que Chile sea capaz de ofrecer energía competitiva, conectividad, certeza regulatoria y talento especializado. Si alguno de esos elementos se rezaga, plantea, la inversión podría dirigirse hacia otros países.
En esta materia, el desafío incluye permisos, regulación y coordinación entre distintas instituciones. Palencia menciona el Plan Nacional de Data Centers impulsado por el Ministerio de Ciencia como parte del esfuerzo por articular políticas y hacer más atractiva la instalación de proyectos.
También aparece un desafío técnico: asegurar electricidad las 24 horas. Pérez plantea que el desarrollo de sistemas de almacenamiento BESS y reformas regulatorias de tarificación y remuneración podrían contribuir a ofrecer potencia firme mediante contratos de largo plazo con los data centers .
La cifra de US$ 136 mil millones, por lo tanto, debe entenderse como una oportunidad potencial y no como una inversión garantizada, resume Palencia.
4 La "licencia social"
La cuarta atadura se ubica lejos de la tecnología, pero puede ser decisiva: la relación con las comunidades. A medida que los data centers crezcan en tamaño y consumo energético, también aumentarán las preguntas sobre su impacto territorial, el uso de recursos y los beneficios que dejan en los lugares donde se instalan.
Chile todavía no enfrenta niveles de oposición comparables a los observados en otras latitudes, como las protestas registradas en Estados Unidos en contra de este tipo de infraestructura. Jaime Caiceo advierte que el país no es inmune a ese riesgo. Para él, la llamada "licencia social" para operar -es decir, la aceptación de las comunidades hacia un proyecto- será tan relevante como su viabilidad económica.
Patricio Pérez recuerda que el Servicio de Evaluación Ambiental publicó en febrero criterios vinculantes para la evaluación de data centers . Según explica, estas exigencias buscan proteger a las comunidades, pero al mismo tiempo agregan desafíos para obtener los permisos.
En este terreno, indica Pérez, el caso emblemático es el data center que Google proyecta en Cerrillos. Después de años de traspiés había quedado archivado. Sin embargo, recientemente la compañía rediseñó la iniciativa y presentó una consulta ante la autoridad ambiental para analizar si retoma su plan.
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Pablo de Uría , de PwC.
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Un estudiode la consultora PwC estima que entre 2026 y 2050 los data centers atraerán US$ 31,6 billones en inversiones a nivel mundial.
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