Martes, 22 de Septiembre de 2026

Tras bajada de Bachelet, la carrera por liderar la ONU sigue incierta y no se descarta irrupción de nuevo candidato

ChileEl Mercurio, Chile 22 de septiembre de 2026

La contienda continúa impredecible, en la medida que las dos aspirantes que lideran los sondeos internos, Rebeca Grynspan y Carolyn Rodrigues-Birkett, tienen rechazos que podrían venir de miembros con veto.

La salida de la expresidenta Michelle Bachelet de la carrera por elegir al nuevo secretario general de Naciones Unidas no ha logrado despejar la fuerte incertidumbre sobre el proceso, que entra en una etapa de definiciones ante la proximidad de la fecha límite el 31 de diciembre, cuando concluye el mandato de António Guterres.
Después de tres rondas de votaciones secretas no vinculantes entre los 15 miembros del Consejo de Seguridad -un mecanismo informal conocido como "straw poll" -, los expertos señalan que dos candidatas comienzan a consolidar cierta ventaja: la costarricense Rebeca Grynspan, actual secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), y la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birket, embajadora de su país ante la ONU, quienes se han turnado entre el primer y segundo lugar en estos sondeos internos. Sin embargo, ninguna de las dos termina por convencer de manera contundente, en la medida que ambas tienen votos de rechazo que se especula que podrían provenir de los cinco miembros con derecho a veto (EE.UU., Rusia, China, Francia y Reino Unido), lo que haría inviable su postulación.
Más atrás, el argentino Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), ha perdido terreno en las votaciones y existen versiones en medios especializados de que tendría el rechazo clave del Reino Unido, preocupado por el aumento de la tensión por las Malvinas/Falkland y por el alineamiento de Argentina con EE.UU. e Israel en votaciones en la ONU. Junto a él, empatado en el tercer lugar, está el diplomático ugandés Olara Otunnu, quien se posiciona como una carta africana de consenso que podría rivalizar con la aspiración de América Latina de que -por la regla no escrita de la rotación- el próximo secretario general sea de la región.
"La carrera no está mucho más clara"
La bajada de Bachelet -quien en la última consulta quedó penúltima entre los ocho candidatos- no aclara este panorama, aunque los analistas esperan un reacomodo en la medida que otros aspirantes también podrían dar un paso al costado por sus malos resultados, como el expresidente senegalés Macky Sall, la excanciller ecuatoriana María Fernanda Espinosa y la diplomática ecuatoriana Ivonne Baki.
"La carrera no está mucho más clara tras la salida de Bachelet. Todavía no está claro a quién apoyará Washington. Y el hecho de que todos los candidatos tengan muchos votos de 'desaprobación' hace que sea muy difícil interpretar con confianza las straw polls ", dice Richard Gowan, director del Programa de Asuntos Globales e Instituciones en International Crisis Group. "Diría que Grynspan es la favorita por un estrecho margen, pero todavía no ha conseguido establecer una ventaja clara. Rodrigues-Birkett sigue en la carrera. Y Grossi sigue obteniendo un respaldo menor de lo que habíamos previsto", añade el experto.
La principal incertidumbre es que, hasta ahora, las tres votaciones informales en el Consejo de Seguridad no revelan si los votos de rechazo que obtuvieron los candidatos provienen de alguno de los cinco miembros permanentes con poder de veto. Se espera que en los próximos sondeos se utilicen papeletas codificadas por colores, lo que permitiría identificar aquellos del llamado "P5".
Esta sería una de las preocupaciones de Rebeca Grynspan. Si bien marcha en primer lugar tras obtener en la última votación 9 votos a favor, también tiene 5 en contra y 1 abstención. Según le dijeron fuentes diplomáticas a PassBlue, un medio sobre temas de la ONU, dos de los votos de " discourage " (rechazo) de la costarricense serían de China y Rusia.
"Creo que la contienda continuará bastante impredecible", señala el chileno Carlos Fortin, exsecretario general adjunto de la Unctad (1990-2005) y actualmente profesor emérito del Institute of Development Studies de la Universidad de Sussex. "Eso no sería nuevo en este proceso. En la elección de António Guterres hubo seis straw polls , a pesar de que él lideró desde el comienzo con muy pocos discourage (en el sexto obtuvo 13 votos a favor, ningún discourage y dos abstenciones). En contraste, en la última votación Grynspan y Rodrigues-Birkett tuvieron menos de 10 encourage y por la inversa 5 y 6 discourage , respectivamente, sin que se sepa si alguno de ellos proviene de un miembro permanente, lo que podría anticipar un veto", añade el exdiplomático.
Otro punto de comparación con la pasada elección en 2016 de Guterres es que el ex Primer Ministro portugués nunca obtuvo menos de 11 votos a favor, y hacia la tercera ronda de votación ya habían renunciado dos candidatos a liderar la ONU.
Tensión geopolítica y factor Trump
Según los expertos, otra diferencia con respecto al proceso anterior es la creciente tensión geopolítica entre las potencias y el factor disruptor que significan los intentos de la administración de Donald Trump de instalar a una persona afín en el cargo.
"Sin Bachelet la carrera está más clara porque hay un candidato menos, pero sigue siendo completamente impredecible, especialmente por el papel de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad y, este año en particular, por Trump", opina Thomas Weiss, experto en gobernanza global y en el sistema de las Naciones Unidas de la City University of New York (CUNY).
Según Weiss, "actualmente, Grynspan está a la cabeza de la fila, pero la carrera está lejos de haber terminado", y de hecho, no descarta soluciones alternativas como la del nombramiento de un secretario interino, tal como ocurrió en 1961 cuando la ONU designó el birmano U Thant tras la muerte en un accidente de helicóptero del entonces secretario general, el sueco Dag Hammarskjöld. En plena escalada de la Guerra Fría, asumió de manera temporal, aunque un año después fue confirmado.
Otra opción, comentada en los pasillos de la ONU, es que en estos tres meses irrumpa un nuevo candidato de consenso (ver recuadro).
"Desde el principio he sostenido que el próximo secretario general todavía no está en la papeleta. La principal figura de peso era Bachelet, pero era la última persona en ser aprobada por la administración Trump", señala Weiss. "La falta de entusiasmo y el nivel más bien mediocre de los candidatos también son un reflejo del precario estado actual de la ONU. Podría ocurrir que surgiera alguien como Hammarskjöld: lo suficientemente inocuo como para obtener la aprobación de los cinco miembros permanentes, pero con carácter y capacidad de sorprendernos a todos", agrega.
Richard Gowan señala que todo puede ocurrir: "Creo que es posible que Grynspan o Rodrigues-Birkett vayan obteniendo gradualmente más apoyo y terminen ganando. Pero también es posible que nuevos candidatos entren pronto en la carrera y alteren por completo nuestros cálculos".
''Hoy no existe una figura que satisfaga inequívocamente a Rusia (para dirigir la ONU)"
KIRIL LOGVINOV DIRECTOR DE ORGANIZACIONES INTERNACIONALES DEL MINISTERIO DE RR.EE. DE RUSIA, A LA AGENCIA INTERFAX.
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