La Nación, Costa Rica
22 de septiembre de 2026
En setiembre de 1976, Rodrigo Carazo Odio calificó como un triunfo la alianza opositora que buscaba transformar la política costarricense para las elecciones de 1978.
"La Unidad es un triunfo del sentido común", expresó hace 50 años Rodrigo Carazo Odio, entonces presidente del Partido Renovación Democrática.
En un mensaje dirigido al país, en cadena de televisión, dijo, entre otras cosas, que el "próximo 13 de marzo (de 1977)" los oposicionistas elegirían al candidato único de la verdadera oposición.
Carazo indicó que celebrarían una convención democrática, con plena participación popular en 24 cantones del país. En ese espacio el pueblo oposicionista determinaría a quién le iba a corresponder dirigir la campaña de reivindicación para las elecciones del 5 de febrero de 1978.
Él detalló que cada uno de los grupos de la Unidad (una coalición) tendría el derecho de inscribir su precandidato, pero el pueblo sería el que elegiría.
El candidato anunció que los partidos Renovación Democrática y Democracia Cristiana decidieron participar en la lucha de tendencias conjuntamente. Ambos decidieron constituir la Tendencia Renovación Demo-Cristiana, y postular a un solo precandidato que represente las aspiraciones de ambos y someter al país un planteamiento ideológico inspirado en los más puros principios socialcristianos.
"Me han honrado con la postulación, he aceptado, y me comprometo firmemente a luchar sin descanso, sin tregua, con entrega total, hasta alcanzar el triunfo de nuestros ideales, primero en la convención del 13 de marzo, luego en las elecciones y después en la difícil tarea de gobernar con acierto y decencia a nuestro querido país", manifestó el presidente de Renovación.
Rodrigo Carazo ganó las elecciones de 1978 con la Coalición Unidad.
Curiosidad del día: Alertaban de una dependencia de las poblaciones fronterizas hacia Panamá
Hace 50 años, la situación fronteriza en el sur del país reflejaba una alta dependencia de Panamá, denunció el ingeniero agrónomo Atilio Tossi Bonilla, encargado de un programa en Coto Sur. El profesional calificó como "ilógico" que una zona de gran desarrollo agropecuario dependiera del país vecino para el suministro de energía eléctrica y agua potable. En aquel momento, los servicios dependían de Puerto Armuelles en Panamá.