Miércoles, 23 de Septiembre de 2026

Volar más

ColombiaEl Tiempo, Colombia 23 de septiembre de 2026

La competitividad de un país ya no se mide solo por su infraestructura o la estabilidad de su economía

La competitividad de un país ya no se mide solo por su infraestructura o la estabilidad de su economía. Hoy hay un factor tan decisivo como esos: la conectividad. Y en Suramérica el problema nunca ha sido la falta de demanda por viajar, sino las restricciones que aún la limitan. Colombia lo ilustra bien. El turismo se ha convertido en uno de los sectores con mayor potencial para diversificar la economía y generar oportunidades en las regiones. El país ha superado los 24 millones de visitantes no residentes acumulados desde agosto de 2022. El desafío ahora es cómo sostener y acelerar ese crecimiento. Y para hacerlo, la conectividad aérea será determinante. La región ya está moviéndose en esa dirección. En julio de este año, Argentina, Brasil, Chile y Paraguay dieron el primer paso hacia la construcción de un Cielo Único Suramericano, mediante un acuerdo que busca profundizar la liberalización del transporte aéreo y facilitar una mayor integración regional, al estilo europeo, que contempla incluso la novena libertad del aire. Colombia tiene la oportunidad de ser parte activa de esa conversación y evitar que las barreras regulatorias terminen convirtiéndose en una desventaja competitiva frente a otros mercados de la región. Ahí aparece uno de los principales cuellos de botella locales: la infraestructura. El Dorado, la puerta de entrada aérea más importante del país, necesita seguir aumentando su capacidad para acompañar el crecimiento de la demanda. Propuestas como ElDorado Max (EDMax), que plantea llevar la capacidad del aeropuerto hasta 67,6 millones de pasajeros y aumentar a 82 las operaciones por hora muestran la magnitud del desafío de infraestructura que tiene el país. Pero ampliar capacidad no puede analizarse de manera aislada de su impacto sobre los costos. Colombia necesita más infraestructura aeroportuaria, sí, pero también necesita que las inversiones y sus mecanismos de financiación permitan mantener costos competitivos para pasajeros y aerolíneas. De poco serviría ganar capacidad si el costo de utilizarla termina convirtiéndose en una nueva barrera para volar. Y la discusión tampoco puede concentrarse únicamente en Bogotá. Colombia necesita desarrollar más y mejor la infraestructura aeroportuaria de Medellín, Cali, Cartagena y las regiones, construyendo una red capaz de recibir nuevas rutas y operadores y de conectar directamente más territorios con el país y con el mundo. A la infraestructura se suma otro desafío: las tasas. Un pasajero que sale de Bogotá al exterior paga hoy cerca de US$53 solo por concepto de tasa aeroportuaria internacional, una de las más altas de la región. Si el objetivo es masificar el acceso al avión, bajar esa tasa debería ser tan prioritario como ampliar la infraestructura. Infraestructura y costos, sin embargo, no bastan. Para que una mayor conectividad se traduzca en más personas volando, se necesita competencia. Y ahí la experiencia regional ofrece evidencia concreta. En Colombia, la entrada de JetSMART al mercado ha llevado los precios de los tiquetes a caer entre 20% y 30% según la ruta. El resultado no es solo gente viajando más barato: es gente que vuela por primera vez. Hoy, 4 de cada 10 pasajeros que suben a un avión de JetSMART nunca antes habían tenido la oportunidad de volar. Ese es el verdadero valor de la conectividad: son emprendedores que abren mercados, negocios que se cierran cara a cara y regiones que dejan de estar aisladas. Para multiplicar ese impacto, Colombia necesita que competencia, infraestructura, costos y regulación avancen en la misma dirección. Por eso el reto no es solo meter más aviones al mercado. Es una tarea conjunta entre sector público y privado: optimizar El Dorado y los demás aeropuertos, bajar las tasas de embarque, modernizar la regulación y sumarse al proceso hacia un Cielo Único suramericano. Y hacerlo renovando flotas y ganando eficiencia, para que ese crecimiento no vaya en contra de los compromisos ambientales del sector. La evidencia de los últimos años apunta en la misma dirección: conectar más oportunidades importa tanto como transportar más pasajeros. El reto de la próxima década, para Colombia y la región, es que volar deje de ser una aspiración y se convierta, con hechos, en la herramienta de desarrollo que Suramérica necesita.
Estuardo Ortíz
CEO y Fundador de JetSMART Airlines.
La Nación Argentina O Globo Brasil El Mercurio Chile
El Tiempo Colombia La Nación Costa Rica La Prensa Gráfica El Salvador
El Universal México El Comercio Perú El Nuevo Dia Puerto Rico
Listin Diario República
Dominicana
El País Uruguay El Nacional Venezuela