Viernes, 25 de Septiembre de 2026

Del fenómeno de las flores amarillas al boom de las suscripciones: así cambia el negocio floral uruguayo

UruguayEl País, Uruguay 25 de septiembre de 2026

Con variedades uruguayas e importadas, el sector se apoya en tendencias virales, ventas por membresías y cambios en los hábitos de consumo para ampliar las ocasiones de compra y diversificar su público

Como varios mercados, el de la floristería no escapa a las tendencias. Y esta semana quedó demostrado: las florerías y puestos se llenaron de flores amarillas, acompañando la llegada de la primavera y una tradición que se hizo popular en redes sociales, la de regalar flores de ese color por su vínculo con la serie Floricienta.

Gastón Misuki, presidente de la Cooperativa de Floricultores Agraria Limitada (Cofloral), mercado que vende la producción de 15 floricultores de la zona rural de Montevideo y Canelones, asegura que «la demanda (de flores) se vuelve más puntual en cada fecha que se pone de moda». En el caso de las flores amarillas, su venta venía creciendo en los últimos años, pero «ahora se ha estabilizado. Igual siempre está la incertidumbre de qué pasará el próximo año», explicó.

Pero no solo de tendencias se alimentan las ventas, también de cambios en los hábitos de consumo. Las flores están más presentes en hogares y empresas; incluso hay quienes pagan suscripciones para tener todos los meses su ramo personalizado.


En este informe, quienes trabajan con flores explican de qué manera el mercado uruguayo se ha adaptado a las tendencias, y qué oportunidades observan.

Misuki explicó que los productores uruguayos acompañan las demandas de los clientes y están atentos a las zafras o fechas especiales, que en algunos casos han cambiado con los años en cuanto al volumen de compras. Así, se ha visto una baja considerable en febrero de la cantidad de flores celestes que se compran para celebrar Iemanjá. También, en los últimos años, en Montevideo han disminuido las ventas de flores para el 2 de noviembre, Día de los Difuntos, lo que se explica en parte por una merma en las visitas a los cementerios, comentó.

Fechas especiales como el Día de la Madre, San Valentín, el Día del Maestro o el Día de la Secretaría hacen repuntar las ventas. En estos casos, lo que favorece al sector es que se buscan diversas variedades de flores, por lo que las florerías pueden apostar a diferentes opciones.

Maja Florería tiene más de 40 años y con el paso del tiempo ha visto cambiar el negocio, así como la zona en la que se encuentra hoy: Barrios Amorín y Durazno (Montevideo), cerca de funerarias y con una importante presencia de florerías. Luciana González, responsable de comunicación de la firma, detalló que cambiaron tanto el tipo de cliente como la variedad de flores que busca. Hubo una época en la que la compra por parte de adultos que querían regalar arreglos se volvió más masiva. Pero en los últimos años un público más joven ingresó al mercado, no solo con la intención de hacer un obsequio, sino también de utilizar las flores como decoración para sus hogares. «Hubo como un resurgimiento de las flores», indicó.

Los gustos también han variado, y eso se ve en pedidos especiales como los ramos de novia. Las indiscutidas eran las rosas y la ilusión; hoy se busca algo más rústico y el follaje toma mayor protagonismo. Por caso, recientemente Maja hizo un ramo con hojas de olivo. La búsqueda de lo rústico también se observa en las ventas B2B que hace la florería, como las que realiza a restaurantes que buscan «flores que antes eran pensadas más para jardín, como los pajaritos o las calas».

Parte de la vida cotidiana

Con la consigna de «sacar a la flor de su lugar tradicional», Virginia Rivero, creadora del estudio floral Vicky Rivero, instaló su Flower Bar en Punta Shopping.
La venta en el centro comercial la acercó a otros clientes, desde quienes llegan específicamente a buscar un ramo hasta compradores ocasionales. «La flor también pasó a ser una compra espontánea. Al estar presente en un lugar cotidiano, deja de ser algo reservado únicamente para una ocasión especial», afirmó.

En su visión, el mercado cambió por la forma en la que las personas se relacionan con las flores y por sus gustos. Hoy, por ejemplo, se buscan cada vez más las flores preservadas. Mientras antes la compra se asociaba a fechas especiales, actualmente «la flor entró mucho más en la vida cotidiana», aseguró.

La demanda de otro tipo de público, así como el interés de empresas, hoteles y restaurantes, hizo que quienes trabajan con flores también cambiaran, detalló. Ahora no solo se vende un ramo, sino que existe una búsqueda de diseño, combinaciones, presentación y experiencia.

El perfil de los clientes también se transformó. «Hoy el consumidor es mucho más visual y está más informado. Y las redes sociales influyeron muchísimo. La gente ve flores, interiores, mesas, bodas, hoteles, restaurantes de todas partes del mundo y eso genera otra sensibilidad estética», comentó.

Pero, además, ve a muchas personas comprándose flores para sí mismas, a la vez que existen «menos reglas que antes» sobre qué ramo corresponde regalar según la ocasión. La elección se ha vuelto mucho más personal.

El negocio es muy variable y marcado por la estacionalidad, por lo que no es sencillo medirlo solo por la cantidad de ramos vendidos. Como referencia, su Flower Bar vende desde una rosa presentada para regalo, a un precio cercano a los $ 250, hasta ramos grandes de entre $ 3.500 y $ 3.800.

El desafío constante de actualizarse

Andrea Luciardi, creadora de Almacén de Flores, enfatizó la necesidad de adaptarse a los cambios con nuevas propuestas. «Los arreglos florales son elementos ornamentales que acompañan tendencias mundiales e incluso fenómenos virales. Colores, texturas y tamaños son parámetros que van variando, y el desafío es actualizarse constantemente», dijo.

Su empresa crece y está «llevando el diseño floral a otro nivel, brindando servicios innovadores», afirmó. Entre ellos mencionó el Home Staging Floral, que aplica el estilismo floral para decorar propiedades en exhibición.

Cercanía con el cliente y discreción

Luego de trabajar por más de 30 años en el rubro de la florería, Mariana Curbelo dirige hoy su propio emprendimiento, Flores en Casa, que vende suscripciones florales tanto para hogares (60% de sus ventas) como para empresas (el 40% restante). Esa modalidad, que permite a los clientes tener de forma mensual o quincenal ramos personalizados, «es un boom», definió. «Es impresionante como cada vez más la gente se acostumbra. Es un camino de ida tener flores, porque si bien no es un producto de primera necesidad, se termina transformando en una necesidad», aseguró.

Por mes, Curbelo atiende a unos 150 suscriptores.

La tienda vende principalmente con flores importadas de alta calidad y larga duración, y destaca que el mercado de las flores requiere mucha confianza, cercanía con el cliente y discrecionalidad. Según contó, les recuerda a varios clientes fechas importantes y con otros trabaja a distancia, como quienes están en el exterior y la contratan para regalar ramos en Uruguay.


Desde Maja Florería también se destacó este sistema de compra. Su responsable de comunicación, Luciana González, añadió que las empresas han adoptado la compra por suscripción para contar con ramos para la recepción o la oficina.

Entre los nuevos canales de venta también se encuentra el comercio electrónico. Maja cuenta con e-commerce, pero además ha desarrollado una cercanía con sus clientes a través de redes sociales, lo que les permite cerrar ventas inmediatamente. «Las redes tienen esa cosa rápida para las ventas. Subimos una foto de algún arreglo que gustó, nos escriben mensajes, coordinamos la transferencia y ya está la venta. Antes se daba otro tipo de proceso, no tan inmediato; quizás la gente venía con una antelación de dos semanas, y ahora retiran su ramo al otro día», contó.

Curbelo reflexionó sobre el mercado y dijo que es muy bueno que haya tanta gente trabajando en él, porque la demanda responde.

«Somos un país que tiene incorporado el consumo de flores de diferentes maneras. Lo que a veces sucede es que poder perdurar en el tiempo con este mercado tan acotado de insumos a veces tiene sus dificultades. Poder brindar un producto de calidad no es sencillo, pero es un desafío que los floristas hemos sabido tener en cuenta», concluyó.

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