Viernes, 25 de Septiembre de 2026

El ratón orejudo de los Andes desafía lo que se sabía de la vida en altura

ChileEl Mercurio, Chile 25 de septiembre de 2026

Este animal presenta mecanismos fisiológicos y genéticos que podrían, en el futuro, inspirar tratamientos médicos para cardiopatías y otros males.

Todo comenzó con un video en redes sociales. En las imágenes aparecía un ratón caminando sobre la nieve, a más de seis mil metros de altura en la cordillera de los Andes. Hasta entonces, "todo el mundo daba por sentado que un animal no podía vivir ahí", recuerda el biólogo Guillermo D'Elía, académico de la U. Austral de Chile.
La filmación dio origen a una serie de expediciones científicas que culminaron con un estudio publicado en Science, donde los investigadores estudiaron los mecanismos que hacen posible que estos mamíferos no solo lleguen a esas cumbres, sino que vivan ahí. "Si no hubiera existido ese video, olvídate; no se nos habría ocurrido ir a investigar allá", reconoce D'Elía.
Tras diversas expediciones, el equipo logró capturar ejemplares vivos del ratón orejudo de los Andes. Este animal vive desde el nivel del mar hasta los 6.739 metros, en la cumbre del volcán Llullaillaco, en la puna de Atacama.
El hallazgo cambió lo que se creía sobre cómo los mamíferos sobreviven con tan poco oxígeno.
"Nosotros esperábamos encontrar algún cambio en la hemoglobina, porque los antecedentes mostraban que esa era la solución que otros mamíferos usaban. Bueno, encontramos que en este caso pasa por otras estrategias (...). Encontramos que en los genes hay mutaciones", explica D'Elía. Esto le permite comer alimentos que para la mayoría de mamíferos son tóxicos.
El ejemplar hallado a mayor altura tenía "una dieta exclusivamente vegetal", una adaptación clave para sobrevivir donde casi no existe otra fuente de alimento.
Pero además, su metabolismo es clave para sobrevivir al frío: "Estos animales queman más grasa parda, obtienen más energía, y eso estaría asociado con cambios en determinados genes", resume el biólogo evolutivo. Además, agrega: "Otro mecanismo para superar el frío es que tiritan más, lo que genera más calor interno".
Estas estrategias, explica, por su parte, el coautor del estudio e investigador de la U. de Nebraska-Lincoln (EE.UU.), Jay Storz, permiten enfrentar dos problemas al mismo tiempo: "En las cumbres de las altas montañas los desafíos principales son la falta de oxígeno y el frío extremo", ya que "la capacidad de un mamífero de generar calor a través del metabolismo requiere oxígeno".
Ambos investigadores narran que el equipo de aproximadamente cinco personas por jornada tuvo que enfrentarse a condiciones extremas en el trabajo de campo: "Estábamos buscando a los ratones, poniendo trampas como en cualquier otro ambiente, pero se trata de lugares donde nadie esperaba que iban a encontrar seres vivos (...). El ratón orejudo es el campeón de la altura", dice Storz.
Aunque según los científicos el estudio nació para entender la evolución de los animales extremos, sus resultados podrían abrir nuevas líneas de investigación médica. "Nuestros resultados también pueden tener aplicaciones en la medicina humana", plantea Storz.
Sin embargo, también llama a la cautela: "Es muy temprano como para decir algo seguro (...). Comprender estos mecanismos podría, en el futuro, inspirar tratamientos para enfermedades relacionadas con la falta de oxígeno, como cardiopatías".
Tras buscar vida donde parecía imposible encontrarla, Storz resume la principal lección del estudio: "La vida siempre encuentra la manera de existir, incluso en los ambientes más extremos".
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