¿Condenada a ser ingobernable?
Por Sebastián Maldonado Sánchez
El problema de Lima es que está dividida en pequeños feudos: cada uno con su alcalde, regidores, gerencias, excesiva burocracia, presupuesto y prioridades que llegan al individualismo más pueril
Por Sebastián Maldonado Sánchez
El problema de Lima es que está dividida en pequeños feudos: cada uno con su alcalde, regidores, gerencias, excesiva burocracia, presupuesto y prioridades que llegan al individualismo más pueril. Esta es una ciudad que ha crecido descontroladamente y parece difícil de administrar.En el contexto de las elecciones municipales del 4 de octubre, la discusión pública se desvía hacia escándalos, postulaciones cuestionables y aspectos personales de cada uno de los candidatos, mientras se deja de lado una pregunta fundamental: ¿es eficiente la manera en que se administra Lima? La sola existencia de conflictos entre serenazgos de distritos vecinos, que llegan a enfrentarse por límites territoriales como si fuesen soldados de distintas naciones enfrentadas, demuestra lo absurdo de una división que dificulta la coordinación de servicios básicos y de seguridad, pero que tampoco existe para el ciudadano de a pie.A diferencia de otras grandes ciudades, que cuentan con una autoridad central y subdivisiones locales que sirven de puente entre el ciudadano y el Gobierno Central, Lima mantiene una estructura fragmentada. Este modelo, hecho para repartir las migajas del poder, favorece la permanencia de mafias y familias políticas emparentadas con vientres de alquiler, que parecen tratar los cargos municipales como una herencia, reproduciendo a menor escala las lógicas de los antiguos feudos o de las monarquías absolutistas.Mientras exista este sistema, seguirán existiendo recursos atomizados, burocracias débiles e inservibles y municipios sin escala suficiente para prestar buenos servicios a los limeños. Ojalá los candidatos se replanteen sus ofertas y nos puedan ofrecer alguna en la que se ponga primero a los ciudadanos por sobre sus repartijas e intereses individuales.