No solo el desierto está florido: también los cerros de Santiago se llenan de flores
Los parques Aguas de Ramón, Las Hualtatas, el Santuario de la Naturaleza o la subida a El Carbón son algunas recomendaciones para disfrutar de esta floración primaveral que este año será "extremadamente explosiva" y durará hasta noviembre.
Un tordo con la cara pintada amarilla y todo el resto de su cuerpo negro es una de las señales de que la primavera ya llegó a los cerros de Santiago. "Se meten a tomar el néctar de las flores de chagual y quedan con toda la cara amarilla", cuenta Ximena Morales, educadora ambiental de Bosque Santiago de Parquemet.
Junto a las aves que tienen cantos más llamativos en esta época de reproducción, en los cerros también comienzan a aparecer añañucas rojas, azulillos, huillis blancos, alstroemerias y capachitos, cuyas floraciones pueden durar hasta noviembre.
Y aunque este fenómeno ocurre cada año, este año -tal como ocurre con el desierto florido- la floración será mayor. "Esta primavera va a ser extremadamente explosiva en la floración por la cantidad de agua que se ha acumulado", anticipa Juan Velozo, director del Centro Tecnológico de Recursos Vegetales de la U. Mayor.
"Tenemos mucha agua conservada en los suelos de los cerros. Entonces, vamos a tener una primavera muy florida".
Para quienes quieran programar una salida, el botánico advierte: "El peak de toda esta floración va a estar por ahí por el 15 de octubre", aunque ya hay varias flores que se pueden apreciar.
Víctor Vira, jefe de guardaparques de la Asociación Parques Cordillera, asegura que, si bien la floración está iniciando, ya hay cambios, comparado con años anteriores. "Este año hay mucha más vegetación, está más verde, va a haber muchas más flores que el año pasado".
Entre los lugares que recomienda para observarlas están el Parque Natural Aguas de Ramón, el Parque Presidente Sebastián Piñera Echeñique (ex Cerro del Medio) y Parque Las Hualtatas. El primero tiene un sendero prácticamente plano que llega hasta el Salto del Maqui y puede recorrerse en unas tres horas. El segundo también es una alternativa familiar: "Prácticamente, todo ese cerro va a tener bastante floración ahora en primavera".
"A los tres parques se puede llegar en transporte público", afirma Vira.
Aguas de Ramón permite elegir cuánto caminar: La ruta Canto del Agua está pensada para familias con niños y también tiene flores; Los Peumos contempla unos 6,5 kilómetros ida y vuelta, y el Salto de Apoquindo, para personas más preparadas, suma 19 kilómetros y entre seis y siete horas de recorrido. En este último, Vira recomienda llegar los fines de semana entre las 08:00 y 09:30 horas; a las 11:00 se realiza un corte de ruta en el kilómetro cuatro para asegurar que quienes continúen alcancen a regresar a tiempo.
Trayectos cortos
En El Carbón no es necesario llegar a la cumbre para encontrar flores. Morales recomienda a quienes tienen menos experiencia caminar hasta el Mirador El Litre; durante el trayecto ya pueden aparecer especies nativas, como quinchamalíes y, un poco más arriba, árboles floridos, como guayacanes, con sus características flores amarillas y azules.
Este es uno de los cerros que se han vuelto populares en redes sociales, algo que ya está dejando huella. "Por esta misma masificación de la información respecto de la ruta, se ha erosionado harto el suelo", dice Morales.
Por eso pide no improvisar atajos: "Si pisas el pastito, ya no va a poder crecer". Y no se trata solo de la vegetación. Hay que recordar, dice, que hay aves que ponen sus huevos a ras de suelo, además de insectos y otros animales que pueden verse afectados.
"Las flores y los animales han coevolucionado en su proceso de reproducción, por lo que está todo relacionado (...). Los polinizadores no son solo los insectos, también son las aves, los murciélagos, los ratones o las lagartijas, así que hay que tenerlos en mente a todos", enfatiza Velozo.
Isabella Migliaro (24), quien hace pocos días subió El Carbón, comenta: "Ya se siente el aroma a primavera. Por ahora, solo algunos sectores tienen flores, pero se escuchan muchas aves: chincoles, loicas y tiuques (...). Ojalá esta temporada podamos ver muchos chaguales florecidos".
Aprender a identificar
Curiosamente, una de las flores responsables de las fotografías más llamativas de El Carbón no es chilena. El dedal de oro o amapola de California forma grandes manchas amarillas y naranjas. "Son muy bellas, pero colonizan los espacios súper rápido e impiden que otras especies que son nativas se puedan desarrollar", explica Morales.
Velozo agrega que las introducidas tienden a concentrarse en sectores más intervenidos por las personas. "Más adentro de los cerros aparecen especies silvestres chilenas como azulillos, huillis y añañucas". Y ahí propone no limitarse a fotografiarlas, sino intentar identificarlas, pero sin sacarlas.
"Este es el momento en que es más fácil reconocer las especies, porque las flores ayudan (...). Ahora hay muchas aplicaciones o guías gratis que se pueden descargar". Y agrega: "Es relevante que la gente joven reconozca su vegetación".
Por su parte, Christian Santos, fundador de @trekkinglover, recomienda, además de Aguas de Ramón, el Parque Nacional Río Clarillo, el Santuario de la Naturaleza El Arrayán y el Monumento Natural El Morado. El último, ubicado en el Cajón del Maipo, donde asegura que "ya se deberían ver flores".
Eso sí, la regla es que solo las fotografías de las flores vuelven a casa: "Muy bonitas pueden ser, pero (las flores) se quedan ahí", dice Morales.
Cortar una flor, explica, significa retirar las semillas que permitirán a esa planta reproducirse y, además, es dejar sin alimento a polinizadores y otros animales.