Sábado, 26 de Septiembre de 2026

La ingeniera de los "fierros" digitales que busca la consolidación de los data centers en Chile

ChileEl Mercurio, Chile 26 de septiembre de 2026

Bailarina clásica hasta los 12 años y de flamenco después, hoy el tiempo libre de la gerenta general del gremio de centros de datos en el país lo dedica a su familia. En lo profesional, su foco está puesto en acercar esta industria a la ciudadanía y autoridades.

Con 43 años, nacida y criada en Puente Alto, egresada de un liceo emblemático y titulada de ingeniería de sistemas y control de gestión, Natalia López Céspedes es una mujer "de 'fierros tomar'". Este año asumió como gerenta general de Data Centers Chile, el primer gremio de la industria de centros de datos en el país y que agrupa a operadores de infraestructura digital, proveedores de tecnología y aliados estratégicos.
Desde ahí, la ejecutiva ha asumido la misión de acercar esta industria a la ciudadanía -cuestionada ambientalmente por algunos, por el uso de recursos como agua y energía-, pero también hacia las autoridades, como una pieza clave para el desarrollo del país. Su arribo, sin embargo, no es casual. La ingeniera en Información y Control de Gestión de la U. de Chile cuenta con 15 años de experiencia en el mundo de las telecomunicaciones y la tecnología, colaborando tanto en el mundo privado como en el público. Su última credencial previo a su paso al gremio actual fue su estratégico rol en Desarrollo País, una empresa estatal cuyo propósito es impulsar proyectos de manera ágil, eficiente, con mirada a largo plazo, a través de alianzas público-privadas.
Fue gerenta de Infraestructura Digital durante casi cinco años y líder clave en el diseño y concreción del proyecto Humboldt, el primer cable submarino de fibra óptica que conecta de forma directa a Sudamérica con la región de Asia-Pacífico.
Alumna destacada
Desde niña, López (la mayor de dos hermanas) sabía que lo suyo era el área científica. También que quería estudiar en la U. de Chile: era la mejor y muy pluralista, decía ella. Tenía dos opciones: Beauchef o la FEN. Optó por la última, pues no le gustaba la física. Su paso fue exitoso, al igual que su etapa escolar. Desde tercero básico hasta el último año de universidad estudió con la beca presidencial de excelencia académica.
Hasta sexto básico estuvo en un pequeño colegio de Puente Alto. Luego partió a Providencia, al Liceo 7 de Niñas. Entró el mismo año en que lo hizo Francisca Yáñez, exgerenta de Microsoft y hoy directora de Santander y Coca-Cola y miembro de la Comisión Asesora para la Modernización del Empleo Público. Desde entonces son grandes amigas, incluso trabajaron juntas.
El trayecto de su casa al liceo era largo: dos horas de ida y dos horas de vuelta (micro y metro). Para ella no era "drama", cuentan quienes la conocen, pues en la mañana aprovechaba de estudiar, mientras que regresaba con amigas y otros estudiantes de liceos emblemáticos, como el Instituto Nacional, Lastarria y Carmela Carvajal. Esta experiencia -o buen panorama- "compensó" su sueño frustrado de ser bailarina clásica, dicen. López hizo ballet hasta los 12 años, incluso pudo haber entrado al Municipal, pero al cambiarse de colegio los horarios se topaban. Su madre, además, fue directa: "Estudia primero, después bailas", agregan.
Hoy, le encantaría retomar el baile, aunque por ahora el tiempo libre lo dedica a su familia. Hace unos años, estando en Desarrollo País, López se casó y con ello llegaron a su vida dos hijos de su marido (divorciado). Se conocieron en una fiesta. Al poco tiempo nació Raimundo, el hijo de ambos y hoy de tres años.
Entre Argentina, Australia y Santiago
Su ingreso al mundo laboral fueron las telecomunicaciones; en Telefónica, a los 25 años. Fueron poco más de cuatro años, los primeros en Argentina y luego en Chile. Luego vino el llamado público, algo que de cierta forma le hizo sentido con su espíritu social. De familia católica y muy activa en la religión, López fue líder de catequesis y confirmación por muchos años.
Se le presentó la oportunidad y se la jugó. Llegó al Ministerio de Transportes en el primer gobierno del Presidente Sebastián Piñera. Pero no fue fácil. Siempre orientada 100% a resultados y con capacidad de liderazgo transversal, se encontró con una realidad estatal poco ligera. Tomó la decisión y se fue al año después.
Ahí hizo maletas y se fue a vivir a Australia por un año, bajo el programa work and holiday. Quería aprender inglés. Con 29 años y en Sídney, López viajó, estudió y trabajó. Primero lo hizo lavando platos. Con el tiempo y un mejor inglés subió de categoría: mesera.
Antes de terminar el año, la llaman de Transportes y le ofrecen volver. Ahí se hace cargo de proyectos de sistemas, como la implementación del examen teórico de conductores. Con nueva mentalidad del aprendizaje australiano y a cargo de una iniciativa ligada a sus intereses, se reencantó con el sector público. Trabajó, además, con Francisca Yáñez, quien entonces liderada la Conaset. Como cargo de confianza, al término de la administración de Piñera, regresó a lo privado, con Entel y Accenture, liderando proyectos de desarrollo de infraestructura y transformación digital.
Entre una y otra empresa tuvo un break , pues se fue a estudiar un magíster a Madrid, España.
Al regresar y mientras trabajaba en el restaurante de su familia en Puente Alto ("Donde la Nany"), llegó nuevamente el llamado social. Fue en la Subsecretaría de Telecomunicaciones, como asesora de Pamela Gidi. Poco duró. No era lo que quería, porque sabía que podía ser mucho más que asesora de la subsecretaria. Directa y concreta, le dijo, en ese entonces: "Pamela, me voy, porque en realidad no me desafía este cargo", cuenta un conocedor de ese encuentro. A lo que Gidi respondió: "Está perfecto lo que me dices, pero me lo deberías haber dicho antes, porque si hubiera sabido que este cargo no te desafiaba, te pongo en otro". Le preguntó entonces qué quería y le contestó que dirigir el fondo de desarrollo de las telecomunicaciones, pero estaba ocupado. Antes de irse, Gidi le preguntó que si había alguna oportunidad ella volvería. Obvio, le contestó, sin pensar que pronto sucedería.
Cinco meses estuvo en Accenture, cuando se abrió el cargo. Se reunió con la subsecretaria y ministra y en diciembre de 2018 ya estaba en lo que quería.
Con esa experiencia y otras, la ingeniera aprendió la importancia de ser asertivo en los pedidos.
Este fue el punto de inflexión, señalan conocidos, del inicio de la carrera de López en políticas públicas relevantes. El reto era diseñar y sacar adelante la fibra óptica nacional, conectar 11 escuelas públicas con conectividad de calidad y sacar adelante el proyecto de conectar a Chile con Asia. Al terminar esto último, sentía que había concluido una etapa, más aún porque la Subtel no ejecutaba, sino que la encargada de eso era la empresa estatal Desarrollo País.
Un día, López venía saliendo del dentista cuando la llaman. Contesta el teléfono medio incómoda, pero rápido se le pasó. Era la asistente del Presidente Sebastián Piñera en su segundo mandato. Era para decirle que al día siguiente la esperaba en su oficina para un café y conversar. Llegó, fueron 43 minutos de conversación y al terminar, el mandatario le dijo que partía mañana en Desarrollo País. Su rol: liderar la estratégica iniciativa que posicionará a Chile como el hub digital de la región.
Con todo ese expertise, López sabe que para avanzar en el desarrollo económico, la transformación digital y la competitividad, los centros de datos son esenciales.
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