La paya, una tradición viva que premia la Academia Chilena de la Lengua
Manuel Sánchez, destacado cultor de décimas, recibe hoy el Oreste Plath. "Se hace justicia poniendo en primer plano a todo un movimiento", afirma.
Hay un reencantamiento con las tradiciones que hoy se cruzan con el mundo moderno, nuevos/viejos aires, o viceversa, que Manuel Sánchez (53), poeta popular y payador, advierte con tintes de "justicia" y que, por supuesto, valora tras recibir el premio "Oreste Plath" de la Academia Chilena de la Lengua, que hoy en la tarde tendrá su ceremonia (ver recuadro).
"Siento que con este reconocimiento a mi persona este año se hace justicia, poniendo en un primer plano a todo un movimiento que existe en torno a la poesía popular, a la décima, a la cueca, al guitarrón, al canto popular de origen campesino y a la enseñanza", lista el payador, un puente con la cultura popular que asume con esa misma responsabilidad.
Con casi 35 años de carrera ininterrumpida abrazando las tradiciones, Sánchez reconoce también la emoción que le significó este premio, que recibe como una señal desde el mundo académico, donde se valoró, dice, todo el trabajo artístico que ha desarrollado, sin haber buscado una recompensa, más que la "misma satisfacción que me produce hacerlo", afirma.
"Veo también que hay una revalorización de lo patrimonial, algo que se está notando ya desde hace algunos años. Hoy, por ejemplo, el guitarrón vive un momento histórico, como nunca antes hay tantos guitarroneros en Chile, con un movimiento con mucha gente joven y donde también están las mujeres alrededor de este instrumento, y bueno, hay muchos lugares donde se está impartiendo la enseñanza de la poesía popular, de la guitarra traspuesta, de la cueca, en todos sus aspectos, la danza, la forma escrita, la forma musical, la interpretación, en fin", destaca sobre un momento que celebra prometedor.
La tradición se renueva con nuevos cultores, señala Sánchez, que se define, antes que todo, como un payador y un guitarronero, porque con eso siente que lo envuelve todo. "Es que ser payador significa que uno también es poeta, es cantante y es músico", cuenta sobre una versatilidad en la que suma ser compositor de cuecas. De hecho, pronto grabará un disco con canciones folclóricas de su autoría, y publicará también un libro de décimas.
¿Pero qué se necesita para ser buen payador? "Dominar el guitarrón o la guitarra y por supuesto tener habilidades en el lenguaje. Conocer el significado de las palabras, interpretar figuras literarias y conocer de historia. Los payadores tenemos que saber de todo un poco, y estar informados, porque uno nunca sabe lo que va a pasar con las improvisaciones en el escenario", explica Sánchez, quien además, lidera la primera escuela de payadores de Chile.
Las rimas al aula
Inaugurada en 2022 en Lo Barnechea, esta Escuela de Payadores tiene alumnos de todas las edades. Hoy asisten desde estudiantes de 15 años hasta adultos mayores sobre los 70. "Mayoritariamente hemos tenido personas mayores, pero se han ido incorporando jóvenes y un tema que nos tiene muy contentos también es la llegada de más mujeres", dice Alejandra Valdés, directora ejecutiva de la Corporación Cultural de Lo Barnechea, que proyecta que esta iniciativa seguirá creciendo, señala, muy vinculada a "la historia campesina, arriera y huasa" de la comuna.
La escuela tiene un funcionamiento anual, de abril a noviembre, y busca formar nuevos payadores, entregando teoría y práctica, con clases técnicas de décimas y de cómo se cantan, de análisis del lenguaje a través de las estrofas y donde se dan las herramientas para improvisar versos, todo esto junto con la guitarra.
"Ha sido como una especie de laboratorio que está dando muy buenos resultados porque ya hay algunos que están siendo parte del mundo de la paya en los escenarios", dice Sánchez, con satisfacción, una vitrina que él mismo utiliza para otro tipo de encuentros, donde en una metrópolis urbana como Santiago, el cruce con el popular freestyle resulta inevitable.
Él, como payador, no ve con recelo el que muchos jóvenes sintonicen con esta disciplina de versos improvisados que vienen de la cultura del hip hop . Al contrario, cree que es una buena una oportunidad para que más personas conozcan su tradición.
Esta convivencia entre payas y freestyle , desde hace algunos años, dejó de ser extraña, y este sábado 3 de octubre se realizará el quinto Encuentro Paya & Freestyle, en Lo Barnechea, donde estará Sánchez junto al payador Hugo González y los freestylers Nitro y Tom Crowley.
"A mí me encanta el freestyle . Me gusta la propuesta que tienen los muchachos y su profesionalismo, que se refleja en todo lo que han logrado, posicionando a Chile como uno de los países más importantes dentro de la cultura freestylera en el mundo", señala Sánchez, que encuentra muchos puntos en común entre ambas disciplinas. "Hay una puesta en escena. Está la rima de por medio, la palabra y la improvisación. Hay diferencias, por supuesto, pero hay muchas más similitudes", explica.
"Hay una convivencia muy bonita y lo que ocurre en el escenario es una energía maravillosa porque también hay una mezcla de generaciones y de públicos, donde los más jóvenes van por los chicos del freestyle , y otro más variado, más familiar, que va por los payadores, y esa es una ganancia absoluta", sostiene.
Ceremonia de premiaciónEsta tarde, a las 17:30 horas, se realizará en el Salón de Honor del Instituto de Chile la entrega de los galardones 2026 de la Academia Chilena de la Lengua. Además de Manuel Sánchez, recibirán sus distinciones el abogado y filósofo Agustín Squella, quien obtuvo el premio José Victorino Lastarria. También serán distinguidos la periodista Carolina Urrejola, con el Alejando Silva de la Fuente; Nina Avellaneda, por su novela "Mar arriba", con el Premio Academia; Jaime Soto Barba por "Pronunciación en el fin del mundo. Particularidades fonético-fonológicas del español chileno" con el reconocimiento Dr. Rodolfo Oroz; y el Alonso de Ercilla para el sitio web Letras s5 y a la revista AErea.