GEO: El día en que PR reclamó su trono frente al algoritmo de la IA
Cofundadora y directora
de LatAm Intersect
Cofundadora y directora
de LatAm Intersect.
Claudia Daré
Durante años, gran parte de la estrategia digital de las marcas giró en torno a una pregunta engañosamente simple: ¿aparece mi empresa en la primera página de Google? Hoy, esa meta no solo se queda corta, sino que ha transformado la manera como accedemos al sistema de búsqueda en Internet y su visibilidad por agentes de IA. El paradigma de la búsqueda de información está cambiando de manera irreversible frente a nuestros ojos. La decisión de compra o consideración de una marca ahora se moldea mucho antes de que un usuario visite el sitio web corporativo. Los números de 2026 son contundentes: se proyecta una reducción del 25% en las búsquedas tradicionales hacia finales de año. Al mismo tiempo, ChatGPT ya registra más de 900 millones de usuarios semanales, y el 35% de los consumidores confía en la inteligencia artificial para descubrir nuevos productos, frente a un escaso 13,6% que aún depende de buscadores tradicionales. Ya no buscamos listas de enlaces; buscamos respuestas directas. Es en esta coyuntura donde cobra relevancia el concepto de GEO (Generative Engine Optimization). Sin embargo, cometeríamos un grave error si lo tratáramos como una simple evolución técnica del SEO tradicional. Mientras que el SEO se obsesionó con las palabras clave, las posiciones técnicas y los backlinks, el GEO nos obliga a plantearnos una pregunta mucho más estratégica: ¿qué hace que un modelo de lenguaje considere a una empresa lo suficientemente relevante como para incluirla en su respuesta? La respuesta técnica a esta pregunta resulta sumamente familiar para quienes venimos del mundo de las relaciones públicas. Un análisis de Ahrefs reveló que existe una correlación de 0,664 entre las menciones de marca en la web y su visibilidad en sistemas de IA, en contraste con un acceso cada vez menor a los enlaces (-0,218 de registros en backlinks). Por otro lado, una investigación de las universidades de Princeton, Georgia Tech e IIT Delhi demostró que distribuir contenido en diversas publicaciones externas puede incrementar las citaciones en las respuestas de la IA hasta en un 325% en comparación con concentrarlo únicamente en el blog propio de la empresa. Esto nos devuelve a una verdad fundamental de la comunicación: una marca puede decir maravillas sobre sí misma en sus canales oficiales, pero la verdadera autoridad se construye cuando son terceros quienes hablan de ella con credibilidad, contexto y reputación. El PR (relaciones públicas), tantas veces relegado al banquillo de los acusados frente a las métricas inmediatas del marketing de rendimiento o del social media, ha regresado para reclamar su trono. En Latinoamérica, este giro no es una tendencia del futuro, sino una urgencia del presente. La adopción de la IA entre los consumidores es masiva: alcanza el 76% en Brasil y el 70% en México, superando la media global. Ante este escenario, el 74% de los CMOs de la región ya ha comenzado a trasladar parte de sus presupuestos de SEO tradicional hacia iniciativas de optimización para motores generativos. Para navegar esta transición con éxito, las empresas deben evitar tres errores que les costarán sumamente caro: 1. Entregar el GEO por completo a una agencia técnica: optimizar para IA no es un asunto puramente técnico; es un asunto de relevancia, contexto y reputación de marca. 2. Encerrar todo el conocimiento en el blog corporativo: si la información no sale a interactuar con el ecosistema de medios, el modelo de IA simplemente no la considerará con la suficiente autoridad. 3. Pensar que solo importan los grandes medios internacionales: los modelos de IA buscan autoridad contextualizada. Una mención ganada en cabeceras de referencia local en medios tier 1 como Valor Econômico, en Brasil, El Financiero, en México o La Nación en Argentina, tiene un valor incalculable. No solo construye credibilidad ante la audiencia humana, sino que alimenta el universo de datos con el que la IA construirá su próxima recomendación. La evidencia disponible muestra que existe una conexión relevante entre la visibilidad en los buscadores y las fuentes que los sistemas de IA utilizan como referencia. Según un análisis de Ahrefs, el 38% de las citas identificadas en resultados generados por IA corresponde a contenidos posicionados entre los diez primeros resultados de Google. Este dato refuerza el valor estratégico de conquistar presencia editorial en medios relevantes, no solo para ampliar la visibilidad de una marca, sino también para aumentar sus posibilidades de convertirse en una fuente reconocida por los sistemas de IA. Aparecer en los motores de búsqueda sigue importando. Pero la próxima gran batalla digital no se librará en la indexación de un enlace, sino en la capacidad de asegurar que, cuando un usuario haga la pregunta adecuada a la IA, nuestra marca sea la respuesta. Hay mucho más que hoy el PR puede hacer para aumentar esta visibilidad, al lado de la reputación de una marca, y esto lo estamos implementando con mucha más estrategia, porque lo exigen los nuevos tiempos de tecnología agentica.