El nieto de Valentín Trujillo que encontró su propia voz
Pedro Amat, médico de profesión, tiene una banda y no descarta lanzar su música.
El talento parece correr por las venas de los familiares del pianista nacional Valentín Trujillo. Médico de profesión, Pedro Amat Trujillo (33) se especializó en cirugía bariátrica, como su padre, pero el amor por la música ha estado presente en él desde muy niño, cuando acompañaba a su abuelo en sus diversas presentaciones.
Amat canta con su abuelo materno, el "tío Valentín", desde que tiene uso de razón. Grabó un disco con él en 2006, una propuesta íntima de voz y piano con un repertorio de clásicos internacionales; en 2010, cuando tenía 16 años, en una entrevista con "El Mercurio" aseguró que uno de sus sueños era ser el primer cantante de una familia repartida entre pianistas, guitarristas y bajistas, y, ese mismo año, cantó en el homenaje que le hicieron a su abuelo en la Quinta Vergara.
El médico recuerda que, desde pequeño, su familia destacó su talento musical, pero a él siempre le ha costado reconocer esas habilidades artísticas en sí mismo. "Mi abuelo siempre me presentó como cantante. Pero a mí me pasaba que me crié en una familia de tanto talento musical, mi tío es músico, tengo dos primos que son músicos, multiinstrumentistas, tienen oído absoluto, cosa que yo no tengo. No me encontraba tan talentoso, pero ahora de grande me he dado el espacio de decir: '¿Sabes qué?, yo amo esto'", afirma.
A la hora de elegir una carrera, contó que su decisión de estudiar Medicina y no otra cosa, como una carrera musical, no se la cuestionó tanto: "Di la PSU, me fue bien, y tiene que ver con la inmadurez que tenía a los 17 años. Además, no es que yo haya parado de cantar, siempre he tenido el escape con mi abuelo", asegura.
"Ayer estuve con él y me mostró una canción de jazz de 1960 que yo no conocía, pero es algo muy rico, te presenta una canción y te hace cantar ahí, da lo mismo si lo haces bien o mal, pero, en el fondo, a él le encanta mostrar nueva música y eso es algo que llena el alma", señala Amat.
Ha soltado el miedo al "qué dirán" y echado rienda suelta a su pasión artística. Con algunos amigos músicos conformó una banda con la que se presentan en lugares como el Club de Jazz de Santiago. "Ahí canté muchas veces con mi abuelo; de hecho, tengo varias grabaciones de cuando tenía, no sé, 11, 12 años", indica. Cuando Amat le contó al emblemático pianista que se presentaría ahí, hace algunas semanas, él de inmediato le pidió ir a verlo. "No hay opción de que no me suba a tocar cosas contigo", le dijo también el director de orquesta, y justamente así pasó.
Plantea que su repertorio en vivo cambia considerando a la audiencia frente a la que se presentará. "Si me preguntas, a mí me encantan los boleros, sobre todo Armando Manzanero y Luis Miguel".
También, adelanta que no descarta lanzar un EP con canciones que ya tiene grabadas en un home studio y que compuso junto a familiares. "Son bien latinas, hay una que es media bossa nova , hay otra que es más como una salsa", cuenta.
"Mi abuelo me dijo algo muy cierto, algo muy bonito. Y es que la música es el único arte que está hecho para mostrarse y para compartirse. Antes le tenía miedo al qué dirán, pero ahora con tal de que haya una persona que le guste (su música) y poder acompañarla, qué sé yo, en el auto, yo más que feliz", expresa.