Jueves, 01 de Octubre de 2026

¿Será esta la vencida?

UruguayEl País, Uruguay 30 de septiembre de 2026

El deplorable estado que mantienen desde hace décadas las cuencas de los arroyos Carrasco, Pantanoso y Miguelete es una vieja y conocida historia.

Pasan los gobiernos frentistas en Montevideo y los problemas importantes continúan sin resolverse.
Hablamos de aquellos que condicionan la calidad de vida de los montevideanos (servicios básicos) y que, además son responsabilidad intrínseca del gobierno departamental.

¿Por qué, período tras período, siguen en "el debe" la limpieza de la ciudad (recolección de residuos), garantizar el alumbrado público en todos los barrios, eliminar las calles de tierra y balastro que se deterioran con cualquier lluvia y las hace intransitables, y mantener limpias las aguas de los cursos de agua del departamento.

En estos días el intendente capitalino anunció otra vez un plan para recuperar la calidad de las aguas del arroyo Miguelete. ¡Bienvenido sea! Pero ¿tenemos motivos para ser optimistas?

El deplorable estado que mantienen desde hace décadas las cuencas de los arroyos Carrasco, Pantanoso y Miguelete es una vieja y conocida historia para los montevideanos; particularmente a las miles de familias que padecen cada día los elevados niveles de contaminación de sus aguas, del suelo y del aire.

Si hacemos un poco de memoria resulta imposible dejar pasar el rimbombante y triunfalista anuncio del Mariano Arana -durante su primer gobierno departamental (1995-2000)- prometiendo una recuperación ambiental que haría volver a los cisnes de cuello negro a las aguas del arroyo Miguelete, antes de que transcurriera una década. Desde luego no cumplió su promesa, ni siquiera se acercó.

Ya en su segundo mandato anunció el denominado Plan Especial del Arroyo Miguelete, intentando renovar la confianza de su electorado, pero los caprichosos cisnes no volvieron.

Pasaron los años y campea la contaminación de los arroyos y cañadas de Montevideo. Se constata a simple vista. No son necesarios estudios técnicos ni análisis químicos de las aguas.

La contaminación de los cursos de agua tiene una lógica que de cierta manera facilita bastante su erradicación permanente.

Una vez eliminada la basura que se acumuló en el cauce del arroyo, hay que asegurar que no se viertan más residuos, desechos, y efluentes domésticos e industriales a sus aguas, y dejar que las aguas pluviales hagan el resto.

Por lo tanto la principal tarea (que debe ser continua y permanente) es la de inspeccionar y fiscalizar de que nadie contamine.

Esta labor la Intendencia debería realizarla con el celo (dedicación) y la eficacia (tecnologías de apoyo) que hoy demuestra a la hora de aplicar las multas de tránsito, persiguiendo el correcto objetivo de darle más orden y seguridad a la circulación en el departamento.

A la luz de esta realidad la pregunta que nos hacemos es ¿a la administración capitalina le interesa realizar su mejores esfuerzos para cumplir con aquellas obligaciones que no le reportan recaudaciones para el erario municipal? ¿Allí está lo prioritario?

Sería una gran noticia que el gobierno departamental ponga en marcha un plan serio de recuperación permanente de la calidad de las aguas de todos los arroyos y cañadas de su territorio, basado en un sistema de controles efectivos y permanentes.
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