La prevención gana espacio en las farmacias y transforman el negocio
La droguería colombiana está dejando de ser un lugar al que se entra cuando aparece una enfermedad
La droguería colombiana está dejando de ser un lugar al que se entra cuando aparece una enfermedad. El crecimiento del autocuidado, la nutrición saludable y el bienestar está llevando a cadenas y establecimientos independientes a ampliar su oferta con vitaminas, suplementos, productos deportivos, cuidado de la piel y servicios de orientación para acompañar al consumidor antes de una dolencia. La tendencia ya se refleja en las decisiones de compra. El estudio El efecto salud - LATAM 2026, de Worldpanel by Numerator, señala que 76 % de los consumidores analizados en Colombia adopta prácticas de cuidado de la salud con intensidad alta o moderada. Además, 43 % busca reducir el azúcar y 69 % de los hogares revisa ese ingrediente en las etiquetas. Para el comercio, la señal es clara: la salud ya pesa en la canasta cotidiana. Ese cambio también está modificando el formato de las droguerías. Euromonitor reportó en junio que Cruz Verde elevó su participación en el canal especializado de salud y belleza de 9 % en 2020 a 18 % en 2025, mientras Farmatodo llegó a 16 %. Esta última tenía 139 tiendas en junio y proyectaba acercarse a 150 al cierre de 2026. Su country manager en Colombia, Carlos Andrés Cortés, resumió la estrategia al señalar que buscan "consolidar el liderazgo de Farmatodo en Belleza, Salud y Bienestar". Para el negocio, la oportunidad está en aumentar la frecuencia de visita y ampliar la compra más allá del medicamento. Vitaminas, minerales, colágeno, proteínas, productos de cuidado personal y categorías ligadas al bienestar permiten atender necesidades diarias y no solo momentos de enfermedad. Greison Camargo Quintero, director de Servicios Jurídicos de Asocoldro, sostiene que el mercado de vitaminas y multivitamínicos "representa una oportunidad inmejorable para las droguerías". Este crecimiento también exige una venta responsable. Precisamente el Invima exige registro sanitario para los suplementos y en septiembre emitió alertas sobre productos vendidos por internet sin autorización. El 14 de ese mes también advirtió sobre 42 alimentos promocionados de manera irregular como suplementos deportivos, nutricionales o energéticos. Por eso, el cambio del negocio no pasa por convertir la farmacia en un consultorio ni por vender productos como solución para todo. Su mayor valor está en ser un punto cercano de compra segura, información clara y orientación responsable. Al respecto, Rogelio González, responsable de Consumer Health de Bayer para países andinos, afirma que el autocuidado "es una herramienta poderosa para transformar la salud integral". La oportunidad económica está en esa confianza. Una droguería que organiza su oferta, capacita a su personal, verifica los productos que vende y combina el punto físico con canales digitales puede responder a una demanda creciente sin perder su papel en el cuidado de la salud. En el nuevo mapa del consumo, prevención y bienestar están dejando de ser categorías secundarias para convertirse en otra puerta de entrada al negocio farmacéutico. Checklist: suplementos seguros El crecimiento de este tipo de productos amplía las opciones en las droguerías, pero también hace más importante revisar qué se lleva a casa. La primera recomendación es comprobar que el producto tenga registro sanitario vigente del Invima. La consulta puede hacerse en la página de la entidad. También conviene desconfiar de las promesas que presentan un suplemento como cura, tratamiento o reemplazo de medicamentos. En Colombia, estos productos deben cumplir reglas específicas y solo pueden anunciar los beneficios permitidos por la autoridad sanitaria. De hecho, la autoridad sanitaria actualizó en marzo de 2026 su listado de declaraciones aceptadas para suplementos. Más allá del aval legal, la lectura atenta del empaque resulta determinante: es clave verificar el sello hermético de seguridad, revisar la tabla nutricional para no sobrepasar el Porcentaje de Valor Diario (%VD) permitido y prestar atención a la forma de presentación (cápsulas, tabletas o gomitas), ya que esta influye en la absorción y en el aporte de azúcares añadidos. Otro paso es tener claro para qué se quiere usar el producto. Una vitamina, un mineral, un colágeno o una proteína no responden a la misma necesidad. La decisión debería considerar la alimentación, la edad, la actividad física y, cuando sea necesario, la orientación de un profesional de la salud. Para las droguerías, esta vigilancia puede convertirse en una ventaja: ofrecer productos autorizados, explicar sus diferencias en palabras sencillas y orientar al comprador sobre cuándo buscar asesoría profesional fortalece la confianza. En un mercado que crece, ayudar a comprar mejor también puede fidelizar al cliente.