Jueves, 01 de Octubre de 2026

Sostenibilidad que resiste

ColombiaEl Tiempo, Colombia 30 de septiembre de 2026



Ha sido un año difícil para la sostenibilidad empresarial



Ha sido un año difícil para la sostenibilidad empresarial. Estados Unidos eliminó incentivos tributarios a las energías renovables y relajó buena parte de sus normas ambientales. La tensión alrededor del estrecho de Ormuz convirtió la seguridad energética en prioridad y muchos gerentes se volcaron a la eficiencia y al recorte de costos. Alrededor del mundo hay muchos que dan el tema por agotado. Los datos dicen otra cosa. La encuesta 2026 del Instituto de Inversión Sostenible de Morgan Stanley, hecha entre 300 responsables de sostenibilidad, encontró que el 88% le atribuye valor comercial. El 63% afirma que las decisiones de inversión, investigación o adquisiciones ya pasan por criterios de sostenibilidad y el 62% dice que la responsabilidad recae en la junta directiva, 20 puntos más que en 2025. La sostenibilidad no desapareció. Se mudó a la sala de juntas. El camino tampoco es fácil. Solo el 5% de los consultados cree que su estrategia avanza por encima de lo esperado, frente al 19% en 2024, y casi la mitad admite que debe mejorar en la ejecución. La etapa de los grandes anuncios quedó atrás. Ahora se miden los resultados. Lo que sí se está frenando es lo que nunca tuvo fondo: las iniciativas que se reducían a dos frases en la página web y unas canecas para reciclar en una esquina. Esa depuración no es una pérdida. Las compañías que hicieron de la sostenibilidad una estrategia siguen en la misma ruta, porque una empresa con décadas de historia no rehace su plan con cada gobierno de turno en cada país. Hay presiones que no dependen de ningún calendario electoral. Este año entró en su fase definitiva el mecanismo de ajuste en frontera por carbono de la Unión Europea, un arancel sobre las emisiones incorporadas en importaciones como el cemento, el acero, el aluminio y los fertilizantes, cuyos pagos arrancan en 2027. Para el exportador colombiano, medir su huella dejó de ser un asunto de imagen y se volvió un asunto de costos. Según la consultora ERM, pese al alivio regulatorio en algunas regiones, el mundo va hacia normas más estrictas. En Colombia sobran casos de impacto que se refleja en las cuentas. El ingenio Incauca le entregó 164,9 gigavatios hora a la red eléctrica en 2025. El programa de mujeres cafeteras de Juan Valdez genera ingresos por $31.992 millones y la tarjeta Unicef de Banco de Occidente, que lleva agua potable a La Guajira, le ha traído más de 31.000 clientes. Aris Mining compra mineral y da asistencia técnica a 1.500 pequeños mineros de Segovia y Remedios. GeoPark reporta ahorros de US$70 millones y 86% menos emisiones de metano. Constructora Capital certifica la eficiencia de sus proyectos y consigue crédito más barato, y Grupo Aval más que duplicó en un año su cartera sostenible, hasta $46,9 billones. Por eso en Portafolio insistimos en mantener viva esta conversación, en el cubrimiento diario y en iniciativas como Las 100 de la Sostenibilidad, la lista que publicamos en agosto, y el foro Líderes de la Sostenibilidad, que ayer reunió a cientos de personas en Bogotá y a muchas más desde todo el país desde las plataformas digitales, para escuchar a empresarios, funcionarios y ONG contar cómo sus iniciativas hacen más sostenible al país. Mantener la conversación sirve para exigir cifras verificables y reconocer a quien muestra resultados, pero también para pedir que se cuente lo que salió mal. La sostenibilidad que resiste los vaivenes políticos es la que se amarra al modelo de negocio. Esa es la que vale la pena seguir contando.
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