Jueves, 01 de Octubre de 2026

La transición energética no reemplaza

ColombiaEl Tiempo, Colombia 30 de septiembre de 2026

David Jiménez Mejía
En Colombia circulan más de veintiún (21) millones de vehículos, según el Registro Único Nacional de Tránsito (RUNT), y de ellos menos del 0,5% son eléctricos

David Jiménez Mejía
En Colombia circulan más de veintiún (21) millones de vehículos, según el Registro Único Nacional de Tránsito (RUNT), y de ellos menos del 0,5% son eléctricos. En China circulan más de trescientos setenta (370) millones de automóviles y cerca del 13% ya son de nueva energía. La distancia es grande, y también lo es en el consumo: mientras en China la demanda de combustibles líquidos para el transporte empezó a caer, en Colombia sigue creciendo. Leídos así, los números agregados parecen decir que aquí no ha cambiado nada, que prevalece el modelo tradicional: muchos vehículos a combustión y una participación mínima de eléctricos. Pero frente a un cambio tecnológico, y en eso consiste básicamente la transición energética, lo que importa no es lo que existe, sino lo que viene. No el pasado, sino el futuro. No la foto, sino la tendencia. Y la tendencia en Colombia es otra. En 2018 se matricularon trescientos noventa (390) vehículos eléctricos nuevos; en 2025 fueron casi veinte mil (20.000), un crecimiento de 115% frente al año anterior, y en lo corrido de 2026 el ritmo se ha acelerado. El número de eléctricos que ingresa cada año prácticamente se duplica. Es un crecimiento exponencial que anuncia un parque automotor distinto. En un reciente viaje a China pude confirmar lo que intuía: la transición energética no reemplaza los modelos de negocio tradicionales, los transforma. Allí la visión de largo plazo es clara: más oferta de energía, incentivos al consumo racional de energías renovables, vehículos de carga eléctricos con mayor autonomía, transporte masivo eficiente y mucho más barato, y cargadores que parecen trasladar la energía de un punto a otro, con cargas de apenas diez (10) minutos. En el primer semestre de este año, casi la mitad de los automóviles nuevos matriculados allí fueron de nueva energía. Con esa tendencia, lo que va a pasar ya es claro: estas nuevas formas de desplazamiento cambiarán la manera como nos transportamos y, con ella, los negocios que viven del transporte. La Estación de servicio no desaparece en ese escenario, pero deja de ser lo que es hoy. Por eso es el momento de pensarnos con una visión de largo plazo. Más que los números actuales, importa cómo queremos vernos: hacia dónde vamos, qué buscamos, cómo lo promovemos y qué papel debe jugar el Gobierno. El sector cuenta con la red, la ubicación y la experiencia para ser parte de esa transformación. Lo que necesita ahora es pensar su futuro antes de que el futuro lo piense por él.
Vocero Nacional de la Unión Gremial de Estaciones de servicio.
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