El Carbonero salvó un punto que lo mantiene en la cima de la Anual, pero empezó a perder los otros dos antes de jugar: un 11 conservador, el doble cambio a la media hora y el fastidio de la gente.
El análisis en caliente es que Peñarolganó un punto porque terminó colgado del travesaño y haciendo tiempo contra un equipo mucho más entero físicamente, que buscó hasta el último instante el gol de la victoria. Pero si se profundiza un poco, fue la crónica de una muerte anunciada desde el planteo inicial de Diego Aguirre: otra vez conservador de más en un partido decisivo.
Peñarol tenía que ganar para alcanzar a Montevideo City Torque en la cima del Torneo Clausura y abrir una brecha importante para casi sentenciar la Tabla Anual, pero salió a jugar con cuatro zagueros: Franco Romero, Lucas Ferreira, Nahuel Herrera y Maxi Olivera.
Por primera vez en el Clausura no empezó el partido con la línea de tres en el fondo y el esquema 3-4-3 que venía puliendo y le estaba dando resultado, porque no en vano había hilvanado cuatro triunfos hasta ayer.
La decisión de la Fiera fue sorpresiva incluso por el rival que tenía enfrente: puso a Romero y Olivera en los laterales contra un equipo que se destaca por la velocidad de sus extremos. Tuvieron que marcar a Esteban Obregón y Luka Andrade, y duraron media hora en la cancha.
Los dos marcadores de punta aurinegros salieron juntos a los 31' por molestias físicas: Romero en el posterior derecho y Olivera en el gemelo izquierdo. Quizás por mala liga, pero lo más razonable es que se hayan cargado por hacer un despliegue por banda que para ellos no es habitual. Uno es zaguero natural y el capitán ha jugado de stopper (con un carrilero a su lado) en lo que va de este semestre.
Salieron entre silbidos de una hinchada que volvió después de cinco partidos y reprobó la decisión del técnico, porque en esa media hora ya había costado un gol en contra: Romero la pasó mal hacia atrás y le regaló la pelota a Obregón, que eludió a Washington Aguerre y estampó el empate. Tres minutos después de que Matías Arezo abriera el marcador luego de una notable triangulación entre Herrera, Javier Cabrera y el verdugo de Torque Arezo jugó cinco veces contra el Ciudadano y le hizo cinco goles, uno en cada partido (tres victorias y dos empates).
La jerarquía de sus jugadores camufló el desorden de Peñarol en los primeros minutos, pero pasó factura rápidamente. Se quemaron dos cambios y una ventana en el primer tiempo, y el equipo terminó exhausto por correr atrás de la pelota.
Los de Marcelo Méndez crecieron en el complemento y merecieron llevarse los tres puntos, con el estilo ofensivo y dinámico que los caracteriza. Pero no tuvieron puntería en el último cuarto de la cancha y se encontraron con una pareja de zagueros que aprobó con buena nota: Herrera y Ferreira fueron los puntos más altos del Carbonero. Junto a Eric Remedi, por supuesto: el que más cuidó y mejor trató a la pelota, y sostuvo al equipo desde el eje durante los 90 minutos.
Leonel Jaime no desequilibró. Tampoco tuvo cerca a Leandro Umpiérrez, su socio del doble enganche que anoche jugó recostado a la banda izquierda.
En el complemento entró Jesús Trindade de cinco tapón y el Carbonero terminó con un 4-3-3 poco aceitado. Con Lucas Hernández y Remedi en el medio, y Abel Herández arriba, solo para bajar pelotazos largos porque Peñarol ya no era profundo por afuera como para servirle a la Joya un centro de gol.
Mal partido del líder de la Anual desde antes del inicio hasta el final. Y aunque sumó un puntito que lo mantiene arriba y en pelea por el Clausura, el hincha se fue fastidiado porque otra vez se dejó pasar una chance de dar un golpe al tablero por respetar al rival por demás.