El accidente cerebrovascular es cada vez más frecuente en personas entre los 20 y 54 años
Un estudio estadounidense detectó que los casos casi se duplicaron en esta población en tres décadas. Especialistas advierten que en Chile también se observa un aumento y llaman a controlar factores como hipertensión, obesidad y evitar el consumo de drogas.
¿ACV o dolor de cabeza? La pregunta de un afiche publicitario perteneciente a una conocida clínica ha generado polémica por considerar que el mensaje puede inducir a confusión y alarma. Lectores y especialistas consultados han cuestionado que el aviso no entregue mayores precisiones sobre los síntomas de un accidente cerebrovascular (ACV).
Pero más allá de la polémica hay una preocupación médica concreta: los accidentes cerebrovasculares están dejando de ser un problema asociado principalmente a las personas mayores.
Un estudio de la U. de Cincinnati, publicado en la revista Neurology, encontró que la tasa de ACV entre personas de 20 a 54 años casi se duplicó en EE.UU. en un período de tres décadas. La incidencia pasó de 33,9 casos por cada 100.000 habitantes en 1993-1994 a 62,2 en 2020.
El aumento estuvo impulsado principalmente por los accidentes cerebrovasculares isquémicos, producidos por la obstrucción del flujo sanguíneo al cerebro, cuya tasa pasó de 23,8 a 47,3 casos por 100.000 habitantes.
El trabajo también identificó un incremento importante de diversos factores de riesgo entre los jóvenes que sufrieron un ACV. La hipertensión arterial, la diabetes y la fibrilación auricular se hicieron más frecuentes, mientras que el consumo de sustancias ilícitas pasó de 4,6% a 40,2% entre el inicio y el final del período estudiado.
Los autores llaman a controlar tempranamente factores de riesgo modificables como la hipertensión, la obesidad y el sedentarismo; de lo contrario, "habrá un número significativamente mayor de adultos en plena edad laboral viviendo con secuelas neurológicas y discapacidad a largo plazo", advierten. Además, el ACV puede ser mortal.
Los resultados, si bien "no pueden extrapolarse" a la realidad local, ya que no incluyen población hispana, según precisa el neurocirujano Jorge Mura, jefe del Servicio de Urgencia del Instituto de Neurocirugía Dr. Alfonso Asenjo y profesor titular de la U. de Chile, la presencia de factores de riesgo entre chilenos y chilenas permite sospechar que podría estar ocurriendo un fenómeno similar.
Anita Olivos, neuróloga y coordinadora del GDT de Neurología Hospitalaria y Cerebrovascular de la Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía de Chile (Sonepsyn), señala que en Chile también existe evidencia de un aumento, aunque no con porcentajes tan definidos como los del estudio.
Según datos del Ministerio de Salud, "la incidencia de ACV isquémico es de 15,5 casos por 100.000 habitantes en menores de 50 años, con datos hasta 2021", afirma.
Reconocer síntomas
Aunque es una cifra menor que la de EE.UU., "supone un aumento en torno al 40% en comparación a décadas previas", afirma la especialista.
Además, los factores de riesgo son similares: hipertensión, diabetes, obesidad, sedentarismo, arritmias y abuso de sustancias.
En jóvenes, agrega, algunas arritmias pueden aparecer asociadas al consumo de drogas, mientras que también debe mirarse con atención el aumento de la obesidad. "Chile tiene la tasa más alta de obesidad en Latinoamérica", advierte Olivos, quien además es subjefa del Departamento de Neurología del Hospital Gustavo Fricke de Viña del Mar.
El desafío, plantea la especialista, es evitar que la edad lleve a descartar un ACV como primera posibilidad. "La epidemiología tiene que obligarnos a pensar que los pacientes de alrededor de 30 años tienen que entrar dentro del grupo de sospecha cuando tienen algún síntoma sugerente", sostiene. Por ello, plantea que se debe fortalecer desde la atención primaria el control de la hipertensión y de los riesgos metabólicos desde alrededor de los 20 años.
Reconocer los síntomas sigue siendo clave, concuerdan los expertos. Asimetría facial, dificultad para hablar o pérdida de fuerza en un brazo o una pierna son señales clásicas, aunque también pueden presentarse alteraciones visuales o pérdida de sensibilidad. Mura recomienda consultar inmediatamente si una persona "no está como siempre", comienza a hablar de manera extraña, no mueve bien una mano o se le caen objetos.
¿Y el dolor de cabeza? Olivos explica que la cefalea puede aparecer en un ACV, pero es mucho más característica de los accidentes cerebrovasculares hemorrágicos. En los isquémicos, que representan alrededor del 80% de los ACV, no es necesariamente el síntoma predominante.
Sin embargo, Mura agrega que un dolor de cabeza intenso y diferente de lo habitual, especialmente si se acompaña de vómitos o alteración de conciencia, requiere atención médica. "Si el paciente tiene un dolor de cabeza que no es habitual, tiene que consultar también".
Chile cuenta desde 2007 con una garantía GES para el accidente cerebrovascular, que establece prioridad para el diagnóstico y tratamiento ante síntomas sugerentes. Pero para los especialistas, la rapidez sigue dependiendo también de que la población reconozca las señales y consulte a tiempo. La ventana terapéutica para algunas intervenciones es limitada -Olivos menciona 4 horas y media-, por lo que ante una sospecha la recomendación es acudir de inmediato a un servicio de urgencia.