Jueves, 01 de Octubre de 2026

Un mejor gasto público sí es posible

ColombiaEl Tiempo, Colombia 1 de octubre de 2026


Jorge Restrepo
Superar la crisis fiscal es un asunto de urgencia, y requerirá de un recorte de gasto, no solo de más deuda o más impuestos


Jorge Restrepo
Superar la crisis fiscal es un asunto de urgencia, y requerirá de un recorte de gasto, no solo de más deuda o más impuestos. La mezcla entre recorte, deuda e impuestos, sin embargo, importa: varios estudios han mostrado que los programas de consolidación fiscal -los paquetes de política que buscan evitar una crisis de insolvencia- tienen mejores resultados cuando el recorte del gasto pesa más que el aumento de la tributación. Otro resultado de investigación económica, aún más valioso para Colombia, es que los recortes de gasto pueden mejorar la eficiencia del sector público. En un estudio de los episodios de consolidación fiscal en 35 países de la Ocde, António Afonso y José Alves encontraron que los recortes de gasto no solo no redujeron la prestación de servicios sociales y la provisión de bienes públicos, sino que mejoraron la eficiencia del gasto, es decir, condujeron a un mejor resultado al proveer más servicios con menos recursos. Según el estudio, la ganancia en eficiencia es mayor cuando la deuda supera el 60% del PIB, como es ya el caso de Colombia. ¿Por qué? Por un lado, porque la presión fiscal puede llevar a una forma de ‘destrucción creativa’, parafraseando a Schumpeter, que obliga a los funcionarios a hacer lo mismo con menos, mejor y más rápido, ante la sola posibilidad de un fin burocrático. Por otro lado, porque apretar la restricción del gasto lleva a la adopción de nuevas tecnologías, como en su modelo, y a la innovación, para hacer las cosas de forma diferente. Esta revolución de la austeridad, que lleva a prestar el mismo servicio a una fracción del costo, podría ocurrir no solo en varios servicios estatales de carácter temporal (como en la JEP y en Justicia y Paz) sino en muchos otros servicios públicos permanentes, como el registro de la propiedad y las Fuerzas Militares y de Policía. Un ejemplo de innovación en medio del recorte del gasto nacional ocurrió en Bogotá: durante el anterior gobierno, el progresismo recortó el gasto para la superación de la pobreza que transfería a la capital, obligando a una modernización de los programas de la Secretaría de Integración. Aunque hubo un aumento significativo del gasto pagado por la capital para compensar el recorte, para cumplir con el programa Bogotá sin Hambre 2.0, el rediseño de los instrumentos de gasto más que multiplicó la cobertura y el alcance de los programas. Esto condujo a que Bogotá fuera la ciudad que más contribuyó a la reducción de la pobreza en Colombia en 2025, ‘sobrecompensando’ el efecto del retiro de los programas nacionales. Ese es el camino: el recorte, con adopción de nuevas tecnologías, modernización de los instrumentos y devolución de responsabilidades a las regiones. Con voluntad política y capacidad de innovación en la provisión de servicios estatales, sí es posible un mejor gasto público.
Profesor de economía, Pontificia Universidad Javeriana.
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