Domingo, 04 de Octubre de 2026

Examen de residencias médicas en Uruguay: proponen sumar detector de metales y frenar trampas con IA

UruguayEl País, Uruguay 4 de octubre de 2026

La Facultad de Medicina analiza un protocolo preventivo con personal de seguridad especializado e inhibidores para evitar el uso de cámaras ocultas y dispositivos en el oído.

La evolución de los dispositivos electrónicos y de las herramientas de inteligencia artificial llevó al Colegio Médico del Uruguay a proponer un refuerzo de los controles de seguridad para la Prueba Única de Residencias (PUR), que se realizará en noviembre y reunirá a unos 1.700 médicos. La iniciativa fue presentada ante la Comisión de Residentes y la Facultad de Medicina de la Universidad de la República (Udelar) y busca prevenir posibles maniobras de fraude durante el concurso que determina el orden en que los postulantes podrán elegir una especialidad.

El presidente del Colegio Médico, Álvaro Niggemeyer, explicó a El País que la propuesta no responde a la detección de irregularidades en Uruguay, sino a una estrategia preventiva frente a "situaciones que ya se registraron en otros países" y al "desarrollo de nuevas tecnologías que pueden facilitar la copia durante este tipo de exámenes".


"Esto no es reactivo a un problema que haya ocurrido en Uruguay, sino que lo que estamos viendo es que en el mundo, en los últimos dos años, con la evolución de la inteligencia artificial, ha habido una evolución importante de lo que es el fraude electrónico en exámenes internacionales", señaló Niggemeyer.

La Prueba Única de Residencias es un concurso de oposición en el que los médicos son ordenados de acuerdo con la calificación obtenida y, en función de esa posición, pueden posteriormente elegir una especialidad. Para el presidente del Colegio Médico, garantizar la transparencia del proceso tiene una consecuencia que trasciende a los propios postulantes, porque la selección también determina quiénes accederán a determinadas áreas de especialización.

"Casi 2.000 médicos se ordenan por la nota para después poder elegir una especialidad", explicó. En ese sentido, planteó que la preocupación también está vinculada con la calidad de la asistencia. "¿Qué pasaría si los que ingresan a especialidades más complicadas en realidad son gente que está dispuesta a cometer un fraude?", cuestionó.

Cámaras, celulares y dispositivos dentro del oído

La propuesta del Colegio Médico busca complementar los mecanismos de seguridad que ya implementa la Facultad de Medicina con controles dirigidos específicamente a los dispositivos tecnológicos.

Niggemeyer advirtió que actualmente existen mecanismos que permiten fotografiar o filmar las preguntas sin que los organizadores puedan detectarlo fácilmente. "Por una cámara en un botón pueden filmar la prueba y cualquier persona que no sepa nada de medicina de afuera le pega las capturas a una inteligencia artificial y en pocos minutos tiene todas las respuestas con mucho acierto", explicó.

Las respuestas, según señaló, pueden ser enviadas posteriormente al postulante mediante pequeños dispositivos que se colocan dentro del oído. Frente a ese escenario, el Colegio Médico propuso impedir el ingreso de celulares y otros dispositivos electrónicos al salón donde se desarrolla la prueba.

El planteo contempla además establecer un sistema de custodia para aquellos postulantes que necesariamente deban concurrir con un teléfono, por ejemplo, quienes lleguen desde el interior del país o desde el exterior.

A esto se sumaría un control con detectores de metales al momento del ingreso y controles de radiofrecuencia durante el desarrollo de la prueba. También se propone repetir la revisión cuando los postulantes regresen al salón después de haber salido, por ejemplo, para ir al baño.

"Nosotros pensamos que con eso vamos a evitar tener un problema de este tipo porque en algún momento va a surgir un problema de este tipo porque se da una prueba con mucha gente, muy competitiva y en que se juegan muchas cosas", afirmó Niggemeyer.

El presidente del Colegio Médico sostuvo que el acceso a determinadas especialidades puede representar un incentivo económico suficiente para que algunas personas intenten vulnerar los controles. "La gente puede estar dispuesta a pagar miles de dólares para poder entrar en una especialidad", dijo.

Antecedentes en otros países

La preocupación del Colegio Médico se da en un contexto internacional en el que se han registrado denuncias e investigaciones por posibles fraudes en exámenes para acceder a residencias médicas.

En Argentina, el gobierno denunció penalmente a médicos por presuntas maniobras de fraude durante el Examen Único de Ingreso al Sistema Nacional de Residencias. La investigación incluyó el uso de dispositivos tecnológicos para obtener imágenes de las preguntas y transmitirlas al exterior del lugar donde se desarrollaba la prueba.

En Colombia, la Universidad de Antioquia también detectó irregularidades durante un examen de admisión a especialidades médico-quirúrgicas. Entre los elementos encontrados en poder de algunos postulantes se incluyeron auriculares, intercomunicadores, celulares y gafas inteligentes.

En España, por su parte, se generó una polémica en torno a las calificaciones obtenidas por algunos postulantes al examen de acceso a la formación sanitaria especializada, en un contexto de cuestionamientos sobre la seguridad de este tipo de pruebas.

"Está ocurriendo en el mundo, entonces Uruguay no es una isla", resumió Niggemeyer.

El Colegio Médico asumiría el costo

La propuesta fue concebida como un proyecto piloto para la prueba de noviembre. El Colegio Médico prevé asumir parte de los costos vinculados a la implementación de los controles, principalmente los relacionados con la contratación de personal especializado.

"La principal inversión es contratar personal de seguridad para realizar estas tareas, porque no pueden estar los docentes haciendo esto, tiene que ser personal capacitado", explicó Niggemeyer.

El proyecto prevé que el Consejo Nacional del Colegio Médico aporte los operadores de control, la capacitación, la coordinación técnica, un asesor especializado en seguridad electrónica y el informe final. La estimación inicial es de $ 40.800 más impuestos para diez puestos de control, mientras que otros componentes quedan sujetos a cotización.

La Facultad de Medicina aportaría la guardarropía, un docente por puesto de control, supervisores y la logística del local donde se desarrollará la prueba.


Para Niggemeyer, la participación del Colegio Médico está vinculada directamente con sus cometidos. "Dentro de los cometidos está la dignidad en el ejercicio profesional, el garantizar la calidad de asistencia, así que está dentro de los cometidos del Colegio Médico hacia este tipo de acciones", afirmó.

El cronograma contempla la capacitación y un simulacro operativo en octubre, la implementación del sistema durante la prueba de noviembre y una evaluación con un informe final en diciembre. La propuesta también incluye la creación de un Observatorio de Integridad integrado por la Comisión de Residentes, la Facultad de Medicina y el Colegio Médico.

La iniciativa fue remitida además al Consejo de la Facultad de Medicina. Niggemeyer señaló que todavía no había recibido una respuesta sobre el planteo, aunque esperaba que pudiera ser analizado en los próximos días.

Protocolo ante medidas cautelares de violencia de género

Tal como informara El País, tras el ataque de un estudiante de la Facultad de Medicina (FMED) de la Universidad de la República (Udelar) contra una compañera de clase, ocurrido el 1° de setiembre, la casa de estudios resolvió ajustar medidas de seguridad.

El Consejo de FMED aprobó días atrás un protocolo de actuación ante medidas cautelares impuestas por la Justicia en casos de violencia basada en género a estudiantes y funcionarios de la universidad.

Hasta el momento, regía una normativa de 2006, donde los policías sin orden de registro y escrita del juez no podían entrar a los centros universitarios. La única excepción era en casos de flagrancia delictual.


La Facultad de Medicina, según se indica en el protocolo, "no puede interponerse" a la ejecución de medidas de protección de víctimas de violencia basada en género, "ni intentar sustituir" a las autoridades judiciales ni policiales en la "determinación o ejecución" de las medidas de protección, sino "facilitar el cumplimiento" de las acciones.

El protocolo aprobado plantea cómo accionar frente a dos tipos escenarios: las personas con custodia policial a cargo del Ministerio del Interior, y quienes cuentan con dispositivos de monitoreo electrónico o tobilleras.

Para el caso de personas custodiadas por policías, FMED distingue entre los casos en que la facultad fue notificada previamente, de las situaciones en que la casa de estudios no recibe ninguna notificación y la persona se presenta al lugar de estudio o trabajo con la custodia.

Cuando exista una notificación, se buscará que quien reciba la comunicación sea el Decanato de FMED, que hará las coordinaciones necesarias para "asegurar" el cumplimiento de las medidas cautelares.

Mientras que para el caso en que no haya aviso previo, el personal de vigilancia de la institución deberán "tomar los datos" a los efectivos policiales y comunicar "de inmediato" la situación al Decanato de FMED para que realice las coordinaciones con el Ministerio del Interior y la Justicia actuante en el caso.

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