La vicepresidenta, que es la dirigente política más conocida del país, tiene buenos niveles de 'simpatía' entre los frenteamplistas al igual que la senadora Blanca Rodríguez y la ministra Cristina Lustemberg.
Aunque históricamente la
vicepresidencia de la República no ha funcionado en
Uruguay como un trampolín político, para la
exintendenta de Montevideo Carolina Cosse el cargo puede representar una oportunidad para consolidarse como una de las principales
candidatas del
Frente Amplio (FA) de cara a la próxima carrera
electoral. Es cierto. Con tres años todavía por delante hasta las próximas
elecciones nacionales, hablar de candidaturas más aún desde el
oficialismo resulta prematuro y es un debate que, naturalmente, queda relegado mientras el
gobierno concentra sus esfuerzos en la
gestión.
Sin embargo, las conversaciones y especulaciones a la interna de la
fuerza política existen inevitablemente y las encuestas hoy dan más razones para pensar en Cosse como potencial
candidata presidencial que otros nombres más recurrentes como el de
Alejandro "Pacha" Sánchez,
Gabriel Oddone que ha descartado públicamente tener intenciones de postularse o el propio
Fernando Pereira, quién también se bajó como posibilidad de cara a 2029 en entrevista con
En Clave País.
Hoy, en los estudios de
opinión pública que circulan entre los distintos sectores del
oficialismo, las tres dirigentes que mejor se posicionan son mujeres (considerando diversos indicadores). Además de la vicepresidenta, las otras dos
políticas que mejor se ubican son la senadora
Blanca Rodríguez cobijada por el
Movimiento de Participación Popular (MPP), pero todavía sin lograr consolidarse como un
cuadro político de referencia y
Cristina Lustemberg. La buena imagen de la ministra de S
alud Pública, no obstante, sufrió un deterioro en las últimas semanas por la baja en la sanción de cinco a tres años a la anestesista
Inés Miralles, quien fue condenada por
homicidio culpable por su actuación en una intervención
quirúrgica en la que falleció la pediatra Soledad Barrera.
Entre los líderes del FA que reciben simpatía de los
frenteamplistas, se puede ubicar al presidente
Yamandú Orsi, en primer lugar, seguido por
Lucía Topolansky e inmediatamente después aparece la figura de Cosse con el 50%, según una encuesta de
Equipos Consultores de julio que asesores de la exintendenta miran con optimismo.
Raw HtmlPor debajo aparecen dirigentes como
Óscar Andrade, Rodríguez,
Mario Bergara, Pereira, Lustemberg y
Sánchez. Del mismo trabajo se desprende que
Luis Lacalle Pou, Yamandú Orsi, Cosse se ubica en tercer lugar y es la
política mujer más conocida en
Uruguay y Lucía Topolansky son los únicos líderes políticos que, por haber ejercido o estar ejerciendo los principales
cargos del país, superan la barrera del 90% de
conocimiento y se ubican, en esa dimensión, un escalón por encima del resto. También son los que más
"simpatía" reciben.
La vicepresidenta ha optado por mantener un perfil más bajo y limitar sus apariciones
públicas con el objetivo de evitar "confrontaciones innecesarias" con la oposición confiaron a El País desde su entorno. Una postura que, explicaron, responde a las características del cargo que ocupa encabezando el
Poder Legislativo y que contrasta notoriamente con la
estrategia que desplegó durante el período anterior, cuando sus apariciones mediáticas eran cotidianas.
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Esta estrategia de mantenerse al margen de la
confrontación partidaria permanente fue destacada hace un mes por el director de Equipos,
Ignacio Zuasnabar, durante un desayuno organizado por el
Centro de Estudios para el Desarrollo (CED).
"Medimos a otras figuras que hoy están sin actividad
política, como Laura Raffo actual directora de
Antel por la oposición, y el resultado llamó la atención. Ya nos había pasado en alguna medición anterior con
Beatriz Argimón, que está en una situación parecida. Ambas tuvieron
roles relevantes y hoy están impedidas de hacer
política partidaria. Parece que figuras sin actividad política logran
capitalizar o mantener mejor su imagen que las que están expuestas a la
confrontación continua. Hay una
saturación de ciertos niveles de confrontación política en la
dinámica uruguaya y eso termina perjudicando la imagen del
liderazgo político en su conjunto", valoró el sociólogo.
Precandidata presidencial
En el entorno de la líder de
La Amplia sector que sufrió un quiebre en 2025 tras el alejamiento de varios dirigentes, entre ellos el de la exsenadora
Silvia Nane reconocen que el círculo que acompaña a la exministra es reducido y que, para proyectar una eventual
candidatura, será necesario tejer
acuerdos políticos con alguno de los
sectores mayoritarios.
No obstante, algunas voces a la
interna del FA no tienen dudas sobre que Cosse vaya a ser nuevamente, al menos,
precandidata presidencial, como lo fue en 2019 y también en
2024. Además de mantener buenos niveles de posicionamiento, a diferencia de lo que ocurre, por ejemplo, con Sánchez, entienden que se trata de su última oportunidad y que una eventual
postulación contribuiría a ordenar la
competencia interna en un contexto marcado por la ausencia de
liderazgos indiscutidos y por un gobierno que, por el momento, no tiene buenos niveles de
aprobación.
De todas formas, su estilo de
liderazgo político valorado positivamente por parte de la
militancia frenteamplista por su carácter ejecutivo y más marcadamente ideológico, en contraste con algunas posiciones del
presidente también le plantea algunos desafíos. Aunque en conocimiento entre la
ciudadanía se ubica solo por debajo del expresidente Luis Lacalle Pou y de Orsi, la vicepresidenta registra un elevado nivel de "
antipatía" (53%), siendo solo superada en este punto por el líder de
Cabildo Abierto,
Guido Manini Ríos.
A su vez, Cosse ha sido cuestionada a la interna de la
fuerza política en diversas instancias por tener dificultad para la construcción colectiva supo acordar parcialmetne con el MPP en 2019, después con el
Partido Comunista y en la última elección hizo una alianza electoral con Humberto Castro y con el dirigente canario
Yamandú Costa y para la negocación, con una fuerte impronta
personalista cuestionada por propios y ajenos.
En los casos de Rodríguez y Lustemberg, aunque todavía están lejos de consolidar un liderazgo como el de la vicepresidenta, tampoco registran los mismos niveles de
rechazo.
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