Domingo, 04 de Octubre de 2026

Estrellas grandes, películas chicas

ChileEl Mercurio, Chile 4 de octubre de 2026

"Necesito creer en el valor de lo que hago

"Necesito creer en el valor de lo que hago. El trabajo puede resultar vital, casi irresistible. Y si una audiencia cree en él, debería resultar suficiente. Pero ahora último ya no me basta".
Hace casi una década, cuando Daniel Day-Lewis se confesaba con esas palabras ante la revista W, ese impulso todavía era reciente. La idea del retiro se le había ocurrido durante la filmación de "El hilo fantasma" (2017), su cinta junto a Paul Thomas Anderson -"nos reímos mucho con Paul, durante la filmación, y luego paramos de reír, para quedar atrapados por una inmensa tristeza", agregó en la ocasión-, pero la verdad es que entonces nadie le creyó demasiado: el actor ya había intentado algo similar a fines de los años 90, cuando, desaparecido tras el estreno de "The Boxer", fue encontrado por los paparazis oficiando de anónimo aprendiz de un exclusivo zapatero florentino. ¿Estaba descargando estrés acumulado? ¿O el oficio de plantarse ante las cámaras se le había vuelto insoportable? Y cuando volvió en "Pandillas de Nueva York", cinco años después, ¿era porque las echaba de menos?
No es que se haya expuesto mucho desde entonces. "Anemone", su regreso a la pantalla tras casi una década de ausencia, es apenas el sexto trabajo que ha tomado desde 1998, y en sí mismo debería representar un gran evento, pero con la película convertida en contenido para el streaming -estos días naufraga en HBOMax- toda su operación "retorno" ha derivado en severo anticlímax y quizás sea mejor así, considerando que el filme es poco más que una obra de cámara en torno a un exsoldado británico (Day-Lewis), veterano de la dura represión contra Irlanda del Norte y ahora convertido en un ermitaño, escondido en medio del bosque y dando la espalda a una familia trizada que, finalmente, ha llegado a tocar a su puerta. Es justamente la clase de papel que se espera del actor que hace treinta y tantos años se consagró con "En el nombre del padre": un rol de ecos tan públicos como privados, una expresión de intensa pasión y furia, condenada a explotar tarde o temprano; un fuego interior que en su momento directores como Jim Sheridan, Martin Scorsese o Steven Spielberg supieron atrapar y alimentar, pero que en "Anemone" (bajo la dirección nominal de su hijo Ronan Day-Lewis) prácticamente se manda solo, con mínima intervención de externos y de cercanos. El resultado final es pura contradicción, porque si bien contemplar a Daniel Day-Lewis con 69 años cumplidos es presenciar una suerte de prodigio dramático, en el que cada mirada, cada palabra y movimiento resultan cruciales al ser atrapados entre la luz y las sombras; ello también implica ser testigo del trabajo de un actor al que no le ha quedado más remedio que darle la espalda a su profesión, alguien a quien las películas le "quedaron chicas".
Daniel dista de ser el primer afectado por este síndrome. El ejemplo más famoso aún es el de Marlon Brando, quien colapsó después de su inmenso doblete de 1972 ("El padrino" y "El último tango en París") solo para emerger más tarde con cuentagotas ("Apocalipsis ahora", 1979) o en clave de parodia de sí mismo ("The Freshman, 1990), pero cada generación parece contar con una estrella que voluntariamente se aleja de los focos, sea porque se rehúsa a envejecer bajo estos -como le ocurrió a Cary Grant- o porque lo te ofrecen solo son deprimentes variaciones de un papel que ya te sabes de memoria (el caso de Jack Nicholson). La alternativa contraria quizás sea más valiente, pero también es muy dura: si persistes y envejeces en pantalla, es tu propio legado el que corre peligro de irse diluyendo sin remedio; es cosa de ver la forma en que Robert De Niro y Al Pacino se prodigan filmando material de segunda y tercera categoría, aplicándose a fondo solo cuando gente como Scorsese o Tarantino vienen a golpear su puerta. ¿A título de qué tanta cinta de relleno? ¿En verdad los cheques son tan buenos?
Y una pregunta más: ¿no existe acaso una solución intermedia?
A juzgar por sus últimos movimientos, esa pregunta ya está dando vueltas en la cabeza de otras movie stars mayores de sesenta como Tom Cruise y Brad Pitt. Este último ha ido incorporando cierto dejo melancólico y trágico en relatos de acción como "El corazón de la bestia", que aún calza perfecto con su mito fílmico, pero -de cara al estreno en noviembre de "Las desventuras de Cliff Booth", el regreso de su clásico personaje de "Érase una vez en Hollywood"- lo que rodea a Pitt esencialmente parece estar todavía a prueba de balas. No es el caso de Cruise: en su abierto deseo por ganar un Oscar competitivo a Mejor Actor (el único laurel que aún le es esquivo) se atrevió a salir fuera de su zona de confort con "Digger", recién estrenada comedia negra que, en su intento por llamar la atención de todos, no parece estarle importando realmente a nadie.
Quizás debería ir a pedirle consejo a Daniel Day-Lewis.
ANEMONE (REINO UNIDO, 2025).
DRAMA. Coescrita y protagonizada por Daniel Day-Lewis. Dirección de Ronan Day-Lewis. 125 min. Disponible en HBOMax
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