Laboratorio en llamas de Colombia: ensayos, tropiezos y decepciones
Hay una buena razón para repetir siempre el mismo patrón: funciona
Hay una buena razón para repetir siempre el mismo patrón: funciona. Tendrá fisuras, mostrará debilidades y parecerá saturado, pero si al final da resultado, no debería haber una razón para arreglar lo que no se ha dañado. Por eso, una y otra vez, más allá de la figura excluyente de James Rodríguez, Néstor Lorenzo repitió en la Selección Colombia el mismo esquema que lo hizo subcampeón de la Copa América y tercero de las eliminatorias de la Conmebol. No vale la pena desgastarse en el cliché de si es la más fácil o difícil del mundo una clasificatoria que premia al 65 por ciento de los participantes. Los resultados están a la vista y el método no debería estar en discusión. Pero lo está por una necesidad de último momento: el eje de ese exitoso modelo hizo sus maletas y se fue y obligo a comenzar otra vez la tarea. Alguien deslizará que si va todo mal y el dueño de la zurda mágica juega a tope y sale campeón y juega más del 60 por ciento de sus partidos... ¿por qué no puede volver? Minimizarán el video de despedida e implorarán el regreso porque el barco se hunde sin él. ¡Si volvió Messi para ser campeón mundial después de una renuncia! Y sus ruegos no serán escuchados porque el fútbol abandona cuando se le antoja, no escucha órdenes ni razones. Algunos, como James, parecen tener el don de saber escuchar el mensaje. Otros eligen la sordera de la vanidad. Todos son igual de respetables. Laboratorio en llamas Así que intentar un nuevo plan de vuelo sin la figura dejó de ser una elección y se convirtió en una necesidad, y es exactamente lo que hace el técnico Lorenzo: buscar alternativas, un reemplazo natural o la combinación de varios perfiles que se complementen, para ocupar de alguna forma la silla del ausente. Por eso, contra Paraguay intentó, por primera vez en cuatro años de mandato, otra manera de jugar, un esquema con tres defensores centrales y dos hombres muy abiertos, un 3-4-3 que ensanchara el campo y permitiera ver a los laterales en la dimensión de atacantes que los puso en la convocatoria. Y salió mal no por el resultado (0-1), sino por la forma: el plan no se entendió. El ensayo con los tres en el fondo (Andrade, Sánchez y Lucumí) y los dos hombres por banda (Orozco y Angulo) tuvo las esperadas complicaciones de funcionamiento ya en la primera media hora. Los balones a la espalda de los hombres más abiertos duplicaron el trabajo de los centrales e hicieron que se vieran mal, a pesar de ser la línea más confiable del equipo, en el reciente Mundial de Norteamérica. Si se suma que fue otro partido sin que Ríos y Puerta brillaran por su velocidad para llegar al relevo y que faltó sacrificio en el retroceso, el laboratorio iba a estallar. Antecedentes de ensayos El problema es que el entrenador lo sabía —o lo temía— porque ya había visto las mismas fisuras. Si bien es cierto que es la primera vez que Lorenzo usa tres hombres en el fondo, es la tercera que usa a zagueros con denominación de centrales para resolver emergencia. Una vez había jugado Colombia con tres centrales, pero siempre respetando el módulo 4-3-3 de probada eficiencia. Fue en el empate 0-0 contra Ecuador en Quito, en octubre del 2023, por las eliminatorias, cuando utilizó a tres centrales, pero no en línea de tres, sino con Yerson Mosquera en su posición alternativa como lateral derecho. Después, en la fecha 14, volvió a intentarlo, pero el resultado fue amargo: la última media hora de ese encuentro se jugó con tres defensores centrales cuando Mina reemplazó a Arias para cuidar el 2-1, pero en la primera jugada con el caucano en la cancha se empató el duelo, que terminó 2-2. Por eso, Lorenzo jugó siempre con el esquema que daba réditos, el cuatro en el fondo, unas veces con dos mediocampistas de contención como Lerma y Puerta, otros con Ríos y Jhon Arias de interior y escolta de Díaz, maquillaje para la estrategia que prefiere el entrenador, a quien no le faltan razones para apostar por lo viejo conocido que por lo nuevo que tienen sus 15 caras nuevas en la convocatoria. El lío es que esta vez estalló el laboratorio y quemó los apuntes. Aun así, Lorenzo defendió su apuesta en la rueda de prensa posterior a la derrota 0-1: "Hacía rato que teníamos ganas de probar el otro sistema. Habíamos iniciado siempre con línea de cuatro, salvo en Ecuador, en un partido de eliminatoria, que jugamos con línea de tres. Ese día jugó de carrilero por la derecha Jhon Arias. Vimos la oportunidad porque tanto los laterales que tenemos y los centrales están acostumbrados a jugar con ese sistema", dijo. ¿Y qué falló esta vez? "Nos costó acertar la salida, nos dejamos presionar, cometimos muchos errores. Jugamos contra un equipo que viene de jugar un mundial, muy aceitado, muy trabajado y que nos complicó". Paraguay también está en proceso de recambio y Colombia también fue mundialista. Al parecer ellos hicieron algo que nosotros no. Y el ego duele sufrir. Lo cierto es que para saber que no funciona había que probarlo y se hizo. Ahora deben venir más ensayos contra el débil Perú. Esta vez si ¡que jueguen todos!