Presupuesto de Cultura: en la inversión está el recorte
El financiamiento a la infraestructura cultural es lo que sufre más reducción en este ministerio, aunque los números se ajustan a la ejecución real.
La rebaja del 10,1% -$49.381 millones- en la partida del Ministerio de las Culturas en el presupuesto 2027 ha generado ruido, con rechazos no solo en la oposición, sino también en algunos políticos del oficialismo. El senador de Evópoli Luciano Cruz-Coke, exministro de Cultura del primer gobierno de Sebastián Piñera, señaló a este diario que "es una noticia lamentable" y que esperaba que el presupuesto fuera de continuidad, pero la rebaja le parece "excesiva, innecesaria y marginal dentro del total del presupuesto nacional".
El senador ha sido un promotor del proyecto de ley de Patrimonio, apurando su tramitación en el Senado. Desde esa preocupación, Cruz-Coke se pregunta cuál sería la razón para bajar 66% del Fondo del Patrimonio Cultural, que fue creado para el terremoto de 2010 y "ha tenido probado impacto en las comunidades beneficiadas. Permite, además, crear empleo rápido en reconstrucción y es muy necesario mientras no tengamos una nueva Ley de Patrimonio aprobada".
Su par socialista, el senador Alfonso de Urresti, tiene las mismas inquietudes: "Mientras desde la comisión del Senado avanzamos en una nueva legislación de Patrimonio Cultural, vemos recortes significativos en los instrumentos fundamentales para su protección". Agrega que "la fiscalización a la efectividad de los programas es indispensable, pero exigir mejor gestión no puede implicar un retroceso en el desarrollo del sector".
La duda sobre la inversión en patrimonio la responde el subsecretario del área, Emilio de la Cerda. De acuerdo a las tablas, el Fondo del Patrimonio Cultural, concursable, se reduce en un 45,3%, de $5.774 millones a $3.160 millones. Pero según De la Cerda, ese porcentaje de rebaja no es tal, sino que "es un 45,9% mayor que el presupuesto ejecutado en 2025". Agrega que han debido priorizar en "un escenario presupuestario ajustado, pero permitiendo mantener la continuidad de la institucionalidad patrimonial, reforzar el Consejo de Monumentos Nacionales, aumentar la inversión en infraestructura y sostener las principales iniciativas de acceso y programación para la ciudadanía".
Los dineros del Fondo del Patrimonio no son los únicos que se asignan desde el Servicio Nacional del Patrimonio, Serpat. Los números indican una reducción del 16,2% en la totalidad de la inversión patrimonial -de $79 mil millones a $66.186 millones-, pero De la Cerda retruca ese número negativo y señala que $47.400 millones -vía licitación-, van a "financiar la totalidad de la cartera de arrastre y un conjunto de conservaciones de museos e inmuebles patrimoniales que presentan riesgos para las colecciones y el público". Entre los proyectos que tienen asegurada su inversión están, entre otros, la ampliación del Museo Histórico Nacional" -que en total serán $38.839 millones, entre 2027-2030-; la etapa 3 de la conservación del Museo Nacional de Bellas Artes; la continuación en la construcción de las bibliotecas regionales de Los Lagos y La Araucanía (que partieron este año), y la habilitación de la Biblioteca y Archivo Regional de Punta Arenas, que está en un 63% de avance.
Una de las rebajas fuertes se observa en el Fondo de Mejoramiento Integral de Bibliotecas, que se reduce en 57,9%, de $1.761 millones a $742 millones. El subsecretario reconoce que las reducciones en el Serpat "terminan concentrándose en los fondos concursables", y esto, agrega, porque el organismo presta servicios permanentes, con funcionarios que atienden público; otros que son técnicos; que cuidan las colecciones de museos, archivos y bibliotecas, y una agenda en infraestructura.
Esa es una diferencia sustantiva, dice De la Cerda, con la Subsecretaría de las Culturas y las Artes. En esta otra área del ministerio, también hay recortes en la inversión: cae de $22.840 millones a $8.039 millones, un 64,8%. Esto es drástico en las platas que se transfieren al MOP, que se reducen en 96,9%, de $11.671 millones a $360 millones, que serían para "gastos de arrastre" del GAM. También se reduce el programa concursable de financiamiento de infraestructura cultural, como teatros y otros inmuebles, de $9.485 millones a $5.565 millones, un 41,3%.