El dramaturgo francés explica su particular método de trabajo, su vínculo con los actores y cómo las historias del elenco de la Comedia Nacional dieron forma a "El teatro" que llega a El Solís.
Pascal Rambert trabaja a una velocidad increíble. Escribe por las mañanas, ensaya por las tardes y corrije a la noche. Recibe más de 100 propuestas cada año y estrena una obra casi todos los meses. Su última creación, El teatro, nació en Montevideo y tiene en su elenco a los 34 integrantes de la Comedia Nacional. Se estrena mañana en el Solís como parte del Fidae 2026, y tendrá funciones hasta noviembre. Entradas por Tickantel.
Rambert es uno de los nombres centrales del teatro francés contemporáneo. Autor, director, coreógrafo y cineasta, comenzó a escribir y dirigir siendo muy joven y construyó desde entonces una carrera que lo llevó por teatros y festivales de todo el mundo. Su obra La clausura del amor, estrenada en Aviñón en 2011, se convirtió en una de sus piezas más célebres. Fue la primera obra de su autoría estrenada en Uruguay, en 2023. En 2024 se pusieron en escena El ensayo, y Finlandia, que dirigió el propio Rambert en sala Verdi.
En Montevideo, ese recorrido desembocó en un proyecto muy ligado a su forma de trabajar. Porque Rambert no suele partir de una idea abstracta, un tema o una historia que después entrega a los actores. Parte de sus cuerpos, de sus voces y de la energía que encuentra en ellos. Le escribe a intérpretes concretos y concibe el teatro como un circuito: toma algo de los actores, lo transforma en palabras y después esas palabras vuelven al público a través de sus cuerpos. Esa concepción siente que está en el centro de su trabajo desde que comenzó a escribir teatro, a los 16 años.
Eso explica también por qué El teatro, su nueva creación para la Comedia Nacional, no nació de una historia que quisiera contar en Uruguay. Rambert vio al elenco en la obra El público, de Federico García Lorca, durante su primera visita al país y sintió que quería escribir para todos ellos.
Para construir la obra les pidió que le enviaran historias de sus vidas; no para trasladarlas literalmente al escenario, aclara, sino para encontrar allí preocupaciones, recuerdos y experiencias que pudieran mezclarse dentro de la ficción.
Porque obsesión, dice, es buscar vida. No le interesa que los actores parezcan estar haciendo "teatro", sino que el espectador entre a la sala, se siente y se encuentre con personas. Desde esa mirada construyó esta obra que utiliza el teatro para mirar la vida.
Raw Html La obra parte de la salida de Alejandra Wolff de la Comedia Nacional. ¿Qué encontró en una despedida para construir una obra sobre eso? Cuando José Miguel (Onaindia, director de la Comedia Nacional) me dijo que Alejandra iba a dejar la compañía, pensé que ese podía ser el vínculo. Todos van a reunirse porque se va y, en unas horas, ya no estará más junto a ellos. Pero alrededor de ese momento aparece toda la vida de los actores. Historias de amor, divorcios, felicidad, miedo al teatro; ese es el material de la obra.
Le pidió a los actores que le escribieran sus vidas. ¿Qué busca en esas historias que no encontró hablando con ellos? No escribo sobre sus vidas personales. Lo que busco es sentir qué historias, preocupaciones o recuerdos se cruzan entre ellos. Después todo eso se mezcla y tansforma. Es una manera de tener una imagen de algo que está dentro de las personas, incluso cuando no aparece directo en la obra.
Hay algo paradójico en esa manera de trabajar: busca mucho de los actores, pero dice que la obra no es sobre ellos. ¿Hay una frontera? Hay, y está en el trabajo de escritura. Ellos me dan algo, pero después yo hago mi trabajo, lo mezclo y transformo. Es una obra llena de ellos, pero no es sobre ellos ni sus vidas.
¿Qué cambia cuando escribe para una compañía estable? Es un placer. Estos son grandes actores, tienen distintas edades y están preparados para trabajar. Además son curiosos, y eso es muy importante para mi. No son difíciles. Llegar todos los días al teatro, y trabajar con ellos ha sido un placer.
Usted trabaja muy rápido: con la Comedia fueron 13 días de ensayo. ¿Qué permite esa velocidad? Yo escribo para los actores, y eso cambia todo. En este caso hicimos la obra en 13 días. No digo que sea bueno o malo: fue el tiempo que necesitábamos. Los actores entendieron todo muy rápido.
Usted trabaja en países con lenguas, culturas y condiciones políticas muy distintas. ¿Qué cambia de un país a otro y qué permanece? Las personas. Me interesa ir a lugares diferentes, trabajar con gente diferente y ver qué podemos hacer juntos.
También ha trabajado en lugares donde la censura condiciona lo que puede mostrarse. ¿Qué le ha enseñado eso sobre el poder del teatro? Que siempre hay una manera. En China mis obras pasan por la censura y próximamente habrá una producción de La clausura del amor en Teherán. A veces hay que quitar algún contenido sexual porque es imposible mantenerlo, pero se encuentra la forma de conservar la obra. En lugares donde es difícil tener derecho a hablar libremente, siempre se encuentran caminos. Para mí eso es maravilloso del arte.
Raw Html Después de casi 45 años haciendo teatro, ¿qué puede sorprenderlo de una sala? Los otros. Si continúo es porque siempre estoy invitado a trabajar con gente. Me gusta estar con personas, conocerlas y hacer algo juntos. Eso es lo que todavía me interesa.
¿Qué espera que ocurra con El teatro luego de su estreno? Quiero que el público pueda ver a los actores. El teatro que hago es un teatro para actores y quiero darles el máximo de herramientas para que puedan mostrar su talento.