Viernes, 09 de Octubre de 2026

La izquierda y el antisemitismo

UruguayEl País, Uruguay 9 de octubre de 2026

El silencio casi unánime del FA sobre la masacre del 7 de octubre no impidió, sin embargo, que convocara a una concentración realizada ayer, jueves 8, "en solidaridad con el pueblo palestino".

Lo que se conmemoró ayer, el tercer aniversario de la masacre del 7 de octubre en Israel, fue la comprobación definitiva de aquello que se venía perfilando en los últimos años: el alineamiento de la izquierda uruguaya con el antisemitismo.

No es algo nuevo. Si bien en la primera mitad del siglo XX cupo al nazismo la más cruenta acción criminal contra los judíos, tanto en la Unión Soviética de Stalin como en los regímenes comunistas de Polonia, Checoslovaquia y Hungría las purgas fueron una constante a partir de la Segunda Guerra Mundial, siempre bajo la excusa del antisionismo, la misma a la que ahora echan mano los "progres" locales.

La evidencia más clara: al evento conmemorativo organizado por la Embajada de Israel hace dos días no concurrió ni un solo representante del gobierno y ni un solo dirigente del FA. El único frenteamplista que se expresó en la red X sobre el doloroso episodio de 2023 fue Miguel Brechner: "el sionismo es la ideología que cree que el pueblo judío tiene derecho a tener su estado. Ser antisionista es negar ese derecho y es una forma moderna de antisemitismo", escribió entre otros conceptos que su fuerza política debería atender. Por supuesto que el tuit fue agresivamente contestado por sus propios compañeros de partido, al punto que resulta más que incoherente su permanencia en esas filas.

El silencio casi unánime del FA sobre la masacre del 7 de octubre no impidió, sin embargo, que convocara a una concentración realizada ayer, jueves 8, "en solidaridad con el pueblo palestino y en condena al genocidio llevado adelante por el gobierno de Benjamín Netanyahu".

El partido de gobierno repite así la mentira divulgada por Hamás: no es un genocidio sino una guerra urbana, en respuesta a la salvaje (y esta sí, genocida) masacre perpetrada por dicha organización terrorista. En la convocatoria realizada por la Mesa Política del FA el pasado 14 de setiembre, podrían haber hecho alguna referencia, aunque fuera mínima, a la solidaridad con las víctimas del 7 de octubre, pero parece que se les olvidó.

Perfectamente podrían haber cuestionado la respuesta bélica del gobierno de Netanyahu, condoliéndose de las víctimas de ambos bandos, y no de uno solo. Pero no fue así. Para el Frente Amplio, algunas víctimas merecen su solidaridad y sobre las otras, guardan silencio. Es más que triste. Es bochornoso. La tibia neutralidad en que intenta ubicarse Orsi es rechazada en forma airada por legisladores y hasta por el presidente de su propio partido, algo que sigue menoscabando su ya endeble autoridad.

Pero esto no es un hecho aislado. En sus más de 50 años de historia, el FA ha simpatizado frecuentemente con movimientos terroristas y gobiernos dictatoriales. De entre los primeros, basta recordar su solidaridad con la ETA durante aquella penosa asonada del Hospital Filtro en 1994. De los segundos, no puede olvidarse su adhesión a la disparatada aventura bélica del dictador Galtieri para recuperar las Islas Malvinas en 1982, ni las reverencias a Díaz-Canel, Maduro y Ortega, ni los aplausos al autócrata Putin en plena guerra de Ucrania.

No es raro que en una guerra que enfrenta a un estado democrático como Israel con una banda criminal como Hamás, vuelvan a ponerse del lado equivocado.

Por otra parte, se trata de un prejuicio común a la izquierda global.

Porque el alcalde izquierdista de Nueva York, Zohran Mamdani, se refirió a la conmemoración del 7 de octubre en un tuit donde dedicó unas pocas líneas a los "horrendos crímenes de guerra" de esa fecha (debió hablar de terrorismo y no de guerra), pero se extendió de manera profundamente desubicada en las críticas a la respuesta israelí: "el sufrimiento no comenzó ni terminó ese día. En cambio, siguió a través del devastador y continuo genocidio del gobierno israelí en Gaza". Dramatiza los efectos de la guerra urbana y repite las mentirosas cifras de víctimas civiles que ha propagandeado Hamás. Su sectarismo irrespetuosamente inoportuno generó reacciones de protesta incluso dentro de su propio Partido Demócrata. El exgobernador neoyorquino de esa misma colectividad, Andrew Cuomo, le respondió: "hay otros 364 días para la política. Hoy recuerda a las víctimas. Condena a Hamás. Apoya a la colectividad judía. No debería ser difícil".

Es que no hay mejor muestra de la deriva totalitaria en que ha caído la izquierda, que este apareamiento con la barbarie y con un antisemitismo de crudeza medieval.

El prejuicio antioccidental los carcome. Reclaman una Palestina libre, pero de Israel, no de los carniceros de Hamás.
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