Sábado, 10 de Octubre de 2026

"Prohibida obsesión": una historia que acierta, pero parece lejana

ChileEl Mercurio, Chile 10 de octubre de 2026

Mega volvió a apostar por las relaciones de pareja, pero esta vez decidió subir la temperatura

Mega volvió a apostar por las relaciones de pareja, pero esta vez decidió subir la temperatura. Y acertó. "Prohibida obsesión", teleserie que debutó hace casi dos semanas, ocupando rápidamente el primer lugar de la audiencia nocturna, es una historia ágil, moderna, con una estructura más de serie que de teleserie tradicional: tiene pocos personajes, locaciones acotadas y un relato que avanza rápido. No necesita demasiados rodeos para instalar el conflicto y mantener la atención.
La historia central tiene algo de "Atracción fatal", la recordada cinta de 1987 protagonizada por Glenn Close y Michael Douglas. Bárbara (Fernanda Finsterbusch), eso sí, es una veinteañera desinhibida que se fija en Luciano (Diego Muñoz), un exitoso arquitecto con una familia estable y que parece enamorado de Antonia, su mujer, interpretada por Sigrid Alegría. Lo que comienza como una aventura de una noche cambia rápidamente de tono. Bárbara quiere algo más que una relación pasajera y hará todo lo posible por entrar en la vida de Luciano. Incluso, comienza una relación con Gaspar (Nicolás Poblete), uno de los mejores amigos de Luciano.
Uno de los principales atractivos de la teleserie es la tensión permanente. Las escenas entre la pareja tienen una carga sexual que funciona como gancho para seguir la historia. Aunque "Prohibida obsesión" no vive solo de la seducción. Hay otros conflictos que empiezan a ganar espacio, como el de Dante (Andrés Velasco), un hombre que aparenta una vida acomodada mientras las deudas se le vienen encima. O el de Julieta (María Jesús Haran), la hija adolescente de Luciano y Antonia, atrapada en problemas propios de una generación en que la tecnología puede jugar una mala pasada, ya que se enfrenta a la exposición de su intimidad en las redes.
Mega necesitaba potenciar nuevos rostros, y Fernanda Finsterbusch es una apuesta que funciona: tiene presencia, se apropia de un personaje complejo y consigue que Bárbara resulte tan atractiva como inquietante. María Jesús Haran también destaca y confirma que hay actores jóvenes capaces de asumir personajes relevantes y empatizar con una nueva generación de público.
El problema de "Prohibida obsesión" aparece cuando se mira más allá de la trama. El mundo en que se mueven los personajes se siente bastante lejano al de buena parte de los chilenos. Casi todos viven bien, se desplazan por sectores acomodados y tienen acceso a un nivel de vida que hace difícil reconocerse en ellos. A pesar de su juventud, incluso Bárbara tiene resuelta su situación económica gracias a que su padre le heredó una cafetería. Dante es prácticamente la excepción, acogotado con las deudas.
Es en esa construcción de la realidad donde existe un desafío. Es cierto que Mega está haciendo teleseries para exportar a otros mercados y ha demostrado preocupación por renovar constantemente sus historias. Sin embargo, en esa búsqueda corre el riesgo de no identificar con sus relatos a buena parte de la audiencia local que sigue consumiendo teleseries en la pantalla abierta.
En sus primeras semanas al aire, en todo caso, "Prohibida obsesión" se consolida como líder del prime time con un rating de más de 798 mil personas promedio por minuto y es uno de los títulos más vistos en Chile de la plataforma Prime Video, que emite los capítulos con anticipación.
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