ROBIN HOOD un héroe del folclor inglés
Tras el fracaso de la segunda cruzada, el rey Ricardo I Corazón de León dejó Inglaterra en 1190 con la intención de reconquistar la sitiada ciudad de Jerusalén, que entonces se encontraba bajo el dominio del sultán Saladino
Tras el fracaso de la segunda cruzada, el rey Ricardo I Corazón de León dejó Inglaterra en 1190 con la intención de reconquistar la sitiada ciudad de Jerusalén, que entonces se encontraba bajo el dominio del sultán Saladino. En su ausencia, el reino quedó al mando de su madre, la reina Leonor de Aquitania, y sucumbió ante la implacable tiranía del príncipe Juan, conflictivo e inepto hermano menor del soberano. La formidable inestabilidad política generada durante esos años sumada a las excesivas demandas fiscales propiciaron las bases para un descontento generalizado que creó el caldo de cultivo perfecto para la fácil aceptación de un legendario héroe popular como Robin Hood. Según el folclor medieval inglés, Robert de Locksley era el hombre encargado de la seguridad del reino de Inglaterra mientras el rey Ricardo I enfrentaba a los musulmanes en Oriente Medio. En el día de su boda con la bella Marian Gilewater, Locksley fue arrestado por órdenes del príncipe Juan, y tras huir se refugió en el bosque de Sherwood, en Nottinghamshire, y cambió su nombre a Robin Hood. Desde ahí, el ahora declarado forajido organizó una banda dedicada a robar a la adinerada aristocracia y al clero corrupto, para ayudar a los más pobres y oprimidos. Bandolerismo que llegó a su fin cuando el rey Ricardo I regresó de Tierra Santa para castigar a su diabólico hermano y restituir los títulos nobiliarios a Locksley. Un final feliz a la popular leyenda que nos enseña a solidarizar con los más desfavorecidos, a luchar contra la injusticia y a reflexionar sobre las profundas implicancias que representa el triunfo del bien sobre el mal.