Con más de 180 millones de huevos vendidos al año y nuevos productos, Cintazul busca transitar a empresa de alimentos
Prontos a cumplir 70 años, la segunda y tercera generación de la familia Ruiz-Tagle han sumado nuevos productos a su empresa avícola e inversiones para hacer más eficiente su producción de 600.000 huevos diarios. Martín Silva B.
En los años 50, Sergio Ruiz-Tagle Fernández producía maíz. Su objetivo no era venderlo, sino alimentar a sus gallinas libres, cuyo guano procesaba y empleaba como fertilizante en su siembra de Calera de Tango. Esta cadena le permitió aumentar la producción de huevos que posteriormente vendía en la zona. Fue el comienzo de lo que hoy es Cintazul.
"En ese tiempo el tema de la economía circular no existía, lo hacía desde una lógica económica", dice Sergio Ruiz-Tagle Brown, gerente general de Cintazul, refiriéndose al trabajo de su abuelo. Durante más de 30 años mantuvo la producción en la zona, hasta que "la ciudad se empezó a acercar". "Hace 50 años, Calera de Tango era campo, hoy casi es parte de Santiago. Empezó a llegar gente y la producción animal tiene un impacto", explica.
Es así como en 1990 trasladaron el 90% de su producción al sector de El Toco, en la comuna de Pichidegua, mientras que el 10% restante, las oficinas y el centro de distribución se mantienen en la Región Metropolitana.
Cintazul y la producción de fruta representan los dos grandes negocios de la familia. "Mi abuelo empezó bastante joven a entregar la administración de las empresas a sus hijos", explica sobre el ingreso de la segunda generación. Sergio Ruiz-Tagle Claro se hizo cargo del campo y la producción de fruta, mientras que sus hermanos Ignacio y Jaime entraron al negocio de los huevos. Juntos impulsaron su profesionalización y tecnificación. "Ellos fueron los que sostuvieron e hicieron crecer la empresa, hacerla más eficiente. Cintazul es hoy lo que es gracias a su trabajo", afirma Ruiz-Tagle. Jaime se sumó este año al directorio, traspasando la gerencia general a su sobrino.
Luego de trabajar en el mundo financiero, Sergio se sumó a la compañía en 2016 y junto a dos de sus hermanas que trabajan en el área frutícola son los únicos tres ejecutivos de la tercera generación en el negocio. En los directorios participan otros miembros del clan familiar, además del fundador Sergio Ruiz-Tagle Fernández.
Diversificar e invertir en automatización
Como zona aislada y con una producción importante de maíz, Pichidegua se transformó en el centro de producción. Con 250 trabajadores, Cintazul vende hoy aproximadamente un millón de cajas al año, unos 180 a 200 millones de huevos, que se producen en un 80% mediante el sistema tradicional, con ambiente controlado y completamente automatizado, reduciendo costos de operación. El porcentaje restante se divide entre gallinas libres, en el mismo gallinero y el libre pastoreo, que permite a las gallinas salir del galpón. "Somos la única empresa en Chile que produce en los tres sistemas", asegura.
Este año registran que las ventas superan en un 20% las de 2025, y según Ruiz-Tagle, se explica por el mayor consumo nacional. "La gente está más consciente de lo que come, lo valora, lo prioriza, y el huevo se ha posicionado como un superalimento", sostiene.
"El productor más grande de huevos en Chile debe tener cerca del 10% del mercado, que es muy atomizado, repartido y competitivo", explica. A lo que se suma la creciente presión que introdujeron las importaciones de huevos desde Brasil.
Venden a todo el país a través de supermercados, además de venta directa a hoteles, restaurantes y casinos. Otro canal importante son pequeños almacenes y ferias libres, a los que llegan con su propia flota en la Región Metropolitana. Por último, está el food service , que corresponde a la venta a empresas que utilizan el huevo como materia prima.
Con la intención de diversificarse y transitar a una empresa de alimentos, Cintazul ha incorporado otros productos de consumo masivo como venta de queso, azúcar, paltas y huevo industrial -líquido y en polvo- que supera las 80 toneladas mensuales. "El huevo tiene ciclos, para darle más estabilidad y crecer hemos introducido otras categorías. Jaime quiso impulsar esto para diversificar la empresa y poder estar mejor preparado para los años difíciles", explica el gerente general.
En los últimos años, la empresa ha realizado una inversión constante en sus instalaciones en la Sexta Región, principalmente reemplazando gallineros antiguos manuales por automáticos de mayor capacidad. Otra inversión importante ha sido protegerse frente a la gripe aviar: "Es un riesgo gigantesco para el negocio; si te contagias, tienes que sacrificar el lote completo (...) hemos invertido en mejorar los estándares, en hacer cercos perimetrales, hacer caminos separados, duchas, rodiluvio y pediluvio".
Pero, más que crecer, su apuesta es por aumentar eficiencia. "Más que crecer de manera acelerada y ser los más grandes, buscamos trabajar bien. Profesionalizar, ser más eficientes, dar un mejor servicio y mejores productos (...) ir dándole al cliente lo que pide", sostiene Ruiz-Tagle.