Dormir una siesta entre clases, la nueva apuesta de las universidades para favorecer el bienestar estudiantil
Desde cápsulas individuales hasta sillones de relajación y mapas que identifican los mejores lugares para descansar, instituciones chilenas y extranjeras están adaptando sus campus a las necesidades de alumnos con jornadas exigentes.
Además de información sobre mallas curriculares y actividades universitarias, quienes ingresan al sitio web de la U. de Texas en Austin pueden también acceder a un llamativo recurso: un nap map , o mapa de los mejores lugares para dormir siesta en el campus. Elaborado a partir de evaluaciones de los propios estudiantes, permite identificar espacios según su comodidad, accesibilidad, nivel de ruido y afluencia de personas.
La iniciativa es uno de los ejemplos de cómo distintas universidades alrededor del mundo han comenzado a incorporar el descanso a la vida académica.
En la Aalto University de Finlandia, fueron los propios alumnos quienes en 2022 votaron por instalar cápsulas para dormir como parte de un programa de presupuesto participativo que les permite proponer mejoras al campus.
Cuatro años después, las cápsulas siguen funcionando, presentan altos niveles de utilización y los estudiantes están pidiendo más. "Esto sugiere que los alumnos valoran y necesitan oportunidades para hacer pausas y descansar brevemente durante el día", explica a "El Mercurio" Manti Kangas, especialista en sostenibilidad de Aalto. La institución también ha incorporado sillones de masaje y una sala de relajación.
La tendencia no es ajena a Chile. La U. Católica inauguró este año espacios de bienestar y desconexión en cuatro de sus bibliotecas, con sillones de relajación y lugares pensados para hacer una pausa. La decisión también se tomó tras una encuesta a más de 1.600 estudiantes, en la que el 72% consideró útil contar con espacios para desconectarse.
"Hoy tenemos una mirada más integral del bienestar", explica Antonia Errázuriz, directora de Comunidad, Bienestar y Salud Mental de la UC, quien cuenta que los espacios han tenido buena recepción y que se suelen usar entre clases o durante jornadas intensas de estudio y trabajo. "Los comentarios que hemos recibido destacan la posibilidad de relajarse, despejarse y luego retomar sus actividades. Nos interesa particularmente esa dimensión, porque confirma que el descanso y el bienestar también forman parte de una buena experiencia universitaria", señala al respecto.
Iniciativas similares están presentes en universidades como la U. Católica de Temuco (que a principios de este año implementó su Espacio de Autorregulación y Bienestar) y la de Magallanes (que cuenta con una Sala de Calma, que a su vez tiene un patio interior).
Parte fundamental
Más recientemente, la U. Alberto Hurtado instaló cápsulas individuales para descansar o tomar una siesta en su Casa de Estudiantes. Los alumnos las llaman "camitas", y pese a llevar poco tiempo funcionando, la institución ya reporta un uso intensivo.
Antonia Larraín, vicerrectora académica de la UAH, señala que la iniciativa responde a cambios en el perfil de los universitarios. Actualmente -explica-, muchos combinan estudios con trabajo y tareas de cuidado, mientras otros hacen largos desplazamientos desde comunas como Melipilla o Peñaflor.
Para la académica, ofrecer estos espacios supone reconocer las necesidades de los estudiantes de hoy en día.
"El descanso se entiende como parte fundamental del bienestar", plantea, agregando que las cápsulas forman parte de un programa más amplio de acompañamiento que también apunta a favorecer la permanencia estudiantil.
En Estados Unidos, la Virginia Commonwealth University (VCU) ha llevado la idea un paso más allá. Allí, la instalación de cápsulas para dormir surgió de un proyecto de investigación de un estudiante sobre los beneficios del sueño para la salud mental. La iniciativa buscaba responder a las necesidades de quienes pasan largas jornadas en el campus, con intervalos entre clases demasiado cortos para regresar a sus casas.
Tras una recepción positiva, el proyecto evolucionó hacia Acadenap, una propuesta para desarrollar cápsulas que no solo permitan dormir, sino también estudiar o participar en clases virtuales. Entre sus características está un sistema de iluminación que facilita conciliar el sueño, así como también aparecer bien iluminado en una videollamada.
"Aprendimos muchas cosas de la primera fase, pero principalmente que las innovaciones que estábamos considerando para dormir siestas también podían utilizarse para crear un excelente entorno para estudiar y participar en clases virtuales", explica a este diario Kirk Richardson, profesor asociado de VCU.